La muerte de Eduardo “El Polaco” Riemersma, reconocido proteccionista de animales de Santiago del Estero, dejó un profundo dolor entre familiares, amigos y las personas que durante años siguieron su incansable tarea. Pero, en medio de la conmoción, surgió además una preocupación inmediata: qué sucederá con El Montecito de los Canichones y los cientos de perros que dependen del refugio.
El espacio funciona en la Ruta Nacional 16, Parcela 501, La Banda, Santiago del Estero, y está dedicado al rescate, rehabilitación y cuidado de animales abandonados o víctimas de maltrato. Durante años, el Polaco convirtió esa misión en el centro de su vida y asumió personalmente buena parte de las responsabilidades necesarias para sostener el lugar.
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Si bien contaba con colaboradores y cuidadores, personas de su entorno explicaron a Info del Estero que Riemersma tenía un rol central en prácticamente todos los aspectos del funcionamiento del refugio: gestionaba donaciones, conseguía alimento, coordinaba visitas y traslados veterinarios y seguía de cerca los tratamientos de los animales.

Su trabajo incluso alcanzaba el mantenimiento de las instalaciones. Participaba de la preparación de casillas y de distintas tareas destinadas a garantizar las mejores condiciones posibles para los perros.
Por ese motivo, su repentina ausencia abrió un escenario complejo y obligó a quienes lo acompañaban a comenzar a pensar cómo reorganizar una estructura que dependía enormemente de él. “No sabemos qué va a pasar”, lamentaron algunos allegados.
Qué pasará con El Montecito de los Canichones
Pese a la incertidumbre inicial, las primeras informaciones brindaron una señal de continuidad. Una abogada que trabajó junto al Polaco en causas relacionadas con el maltrato animal explicó a Info del Estero que El Montecito funciona como una asociación civil y existen otras personas vinculadas a su comisión, por lo que continuarán trabajando por él.

Sobre esa línea, la profesional, que además fue una de las impulsoras de la agrupación de abogados dedicada a la defensa del derecho animal en Santiago del Estero, explicó que la intención es que quienes forman parte de esta estructura y eran cercanos al proteccionista puedan asumir las responsabilidades necesarias para mantener en funcionamiento el refugio y garantizar el cuidado de los animales.
Si bien, desde el círculo de El Montecito también confiaron que continuarán trabajando para cuidar y resguardar tanto a los perros como al refugio, todavía quedan numerosos aspectos por resolver. El enorme número de perros, los gastos diarios y las cuestiones administrativas hacen que la reorganización necesite tiempo.

En ese contexto, Soledad Castelli, amiga del Polaco y una de las personas que conocía de cerca su trabajo, pidió expresamente que por el momento no se realicen donaciones hasta que puedan determinar cómo continuará funcionando el lugar.

