La muerte de Eduardo “El Polaco” Riemersma continúa generando conmoción en Santiago del Estero. Mientras las personas que trabajaron junto al reconocido proteccionista intentan reorganizar El Montecito de los Canichones, ahora surgieron interrogantes alrededor de sus pertenencias y del patrimonio vinculado a su actividad.
Quien habló sobre la situación fue Martín Cabral, referente de los guardavidas y amigo cercano del Polaco, quien brindó un emotivo testimonio en La Mañana de Info. Allí recordó a Riemersma como un “compañero de lucha” y un “sostén”, pero también reveló una situación que, según contó, llamó la atención después de su fallecimiento.
“Ayer había gente preguntando a nombre de quién estaban sus vehículos y queriendo llevarse y si le correspondía”, afirmó Cabral.
Sin identificar a las personas a las que hacía referencia ni atribuir responsabilidades, inmediatamente sumó una frase que abrió todavía más interrogantes: “Las camionetas ya no están”.
“Las camionetas ya no están”: qué dijo el amigo del Polaco
Martín Cabral manifestó su preocupación porque, según su relato, mientras algunas personas ya consultaban por los bienes del proteccionista todavía circulaban publicaciones que sostenían que el Polaco estaba con vida.

Sin embargo, el propio amigo de Riemersma buscó poner un freno a cualquier interpretación apresurada. No apuntó directamente contra los familiares y consideró que todavía no es momento de sacar conclusiones sobre lo ocurrido.
“Están consternados y nadie entiende nada, entonces no se puede hablar”, manifestó.
Al referirse al vínculo que el Polaco mantenía con su familia, Cabral contó que, de acuerdo con las conversaciones que había tenido con su amigo, Riemersma tenía poco contacto con algunos de sus hermanos.

De todos modos, volvió a evitar cuestionamientos: “A veces uno no ve a sus familiares por años y por distintas razones, y eso no quita que sienta cariño”, aclaró.
Y dejó una de las frases más contundentes de su testimonio: “El Polaco es nuestro, trascendió a su familia. No es para entrar en polémica, pero el Polaco es de todos”.
La preocupación por el futuro de El Montecito de los Canichones
Más allá de las dudas sobre los vehículos y otras pertenencias, Cabral también puso el foco en el enorme legado que dejó el proteccionista y en el desafío que supondrá mantener funcionando la estructura que construyó.
“Se puso al hombro algo faraónico. Era un loco bueno y lindo”, recordó.

Cabral contó que durante las inundaciones en Bandera ambos soñaban con disponer de vehículos propios para llevar adelante sus respectivas tareas: uno destinado a los guardavidas y otro para las necesidades de El Montecito. Con el paso del tiempo consiguieron concretarlo. “Hoy lo teníamos”, expresó conmovido.
Respecto de lo que ocurrirá de ahora en adelante, explicó que la asociación tiene mecanismos legales para garantizar una continuidad, aunque reconoció que el rol personal que ejercía Riemersma será difícil de reemplazar.

“El Montecito sigue su funcionamiento y tiene sus herederos naturales legalmente, porque toda asociación tiene un camino, una resolución. Muchas veces dependen de una persona”, señaló.
Y concluyó con una advertencia sobre el desafío que comienza: “No va a ser lo mismo el Montecito sin él. Estoy seguro, completamente, por la impronta que le puso”.


