“El éxito, como la felicidad, es colectivo. No creo en el éxito individual”, reflexiona Martín Garabal cuando intenta poner en palabras qué significa para él haber llegado hasta acá. Para el actor y dibujante argentino de 42 años, la medida de las cosas no parece estar únicamente en aquello que se consigue, sino en la posibilidad de disfrutar el recorrido y, especialmente, hacerlo acompañado.
Es una definición que, de alguna manera, atraviesa la íntima charla que mantiene con GENTE. Porque Garabal atraviesa un presente de enorme exposición y crecimiento profesional, pero cuando corre por un momento el foco de las cámaras aparece otra búsqueda, mucho más personal. Una que pocas veces deja ver y que hoy lo encuentra especialmente entusiasmado: el deseo de formar una familia y convertirse en padre.

Antes de poner todo eso en palabras, Martín también se presta a una producción fotográfica exclusiva para GENTE. Frente a cámara se muestra calmo, suelto y dispuesto a jugar con cada propuesta. “No es lo que más disfruto, pero tampoco lo padezco”, admite entre uno y otro cambio, casi como una síntesis de la naturalidad con la que parece transitar este momento de su vida. Garabal escucha una idea, la prueba, juega con ella y se detiene a observar el resultado. Quizás algo de ese mecanismo también explique su presente: el de un Martín dispuesto a explorar nuevas facetas hasta encontrarse, dentro y fuera de escena, con su próximo gran papel.
Martín Garabal y el arte de salir de lo conocido: “Me empecé a abrir a nuevas experiencias”
Durante el último tiempo vimos muchas versiones de Martín Garabal. Estuvo el actor que se movió dentro del universo tan particular de División Palermo; el que se permitió entrar en el terreno de la comedia romántica con Envidiosa, un registro que él mismo reconoce que tiempo atrás probablemente no hubiera ido a buscar; y también apareció un Garabal mucho más cercano a sí mismo en Nadie dice nada, por Luzu TV, donde el juego cotidiano del streaming permitió conocer algo más de la persona detrás de los personajes.
No parece casual. Cerca de los 40, Martín reconoce que empezó a animarse a situaciones que antes quizás no hubiera contemplado. “Me empecé a abrir a esas nuevas experiencias”, cuenta sobre una etapa en la que dejó entrar otros tonos a su trabajo y comenzó a mostrar facetas diferentes. Como si después de años de hacer del cinismo, la ironía y el sarcasmo algunas de sus herramientas más reconocibles, hubiera descubierto que también había otros registros por explorar.

— ¿Cómo describirías tu presente?
—La verdad es que es un presente muy lindo. Estoy contento de tener la posibilidad de trabajar con amigos, con gente que me cae bien, y también de compartir con el público que consume las cosas que hago. Siento que hay un vínculo, no de amistad, pero sí de complicidad, y eso es como lo mejor que le puede pasar a uno cuando trabaja en el entretenimiento, en el arte o en la comunicación. Así que solo te puedo decir que estoy bastante contento.
—Venís de presentarte en el Movistar Arena de la mano de Nadie dice nada, uno de los grandes fenómenos de Luzu TV. Si mirás hacia atrás y pensás en aquel Martín que se incorporó al canal en 2023, ¿cómo ves hoy tu llegada a Luzu y todo lo que se fue construyendo desde entonces?
—Yo creo que Luzu es un proyecto que fue creciendo con cada cambio que fue haciendo. El Luzu al que me sumé en 2023 para hacer Edición Especial no es el mismo Luzu al que me sumé en 2024, empezando a participar de Nadie dice nada. Al mismo tiempo, Nadie dice nada también cambió con cada incorporación: con la mía, con el programa nocturno, con Angelita, con Marcos Giles. Cada cambio que se fue haciendo hizo que el programa vaya mutando y creciendo.
—¿Sentís que haber desembarcado en este proyecto impulsó de alguna manera lo que ya venías construyendo artísticamente?
—Yo creo que por un lado está lo que hago en streaming y por otro lado están mis proyectos más personales, que pueden ser División Palermo, donde acompañé a Santi (Korovsky) junto con un equipo para escribir y actuar en esa serie, u otras series y proyectos que desarrollo. Eso siempre se mantiene, o trato de mantenerlo, y no necesariamente una cosa tracciona a la otra. No es que porque te quieren en un formato te acompañan necesariamente en otro. Siempre convivo con proyectos más chicos, que tienen que ver con cosas que me representan un poco más en algún sentido, y proyectos más grandes, donde aporto mi mirada o mi forma de ser.
Cuando llegué a Nadie dice nada, mi imagen y la del programa parecían una fusión rara. No sabía cómo podía funcionar”.
—¿Qué pensás del fenómeno de Luzu y Nadie dice nada, que tienen una comunidad bastante fiel?
—La verdad que la comunidad de Luzu es bastante afectuosa con los integrantes, muy fiel, muy buena onda, muy entusiasta. Así que algunas de esas personas de la comunidad te acompañan en las otras cosas en las que uno desembarca.

—Mencionabas a División Palermo, pero también participaste en Envidiosa que tuvo una gran repercusión dentro de la industria audiovisual nacional. ¿Qué tiene que tener una propuesta para que aceptes formar parte, ya sea una serie, una película, una obra o un proyecto como Luzu?
—Bueno, me interesa mucho qué personas están involucradas y si voy a aprender algo nuevo. Yo soy muy respetuoso de no embarcarme en cosas donde no me siento preparado. No sé, por ejemplo, por hacer humor en radio, en streaming o en series web en algún momento me decían: “¿Por qué no hacés stand-up?”. Yo lo que pensaba era: “Bueno, el stand-up es una disciplina con unas reglas que requiere un estudio, una formación que yo no tengo”. Entonces nunca me mandé a hacer stand-up. O si conducís bien un formato, te invitan a hacer otro y vos decís: “Bueno, ese otro tengo que aprender a hacerlo, tengo que descular cuáles son las reglas”. Entonces trato de ver si me da curiosidad, si siento que estoy capacitado, si siento que puedo aprender algo. Esas son las condiciones que me pongo para sumarme a nuevos desafíos, que es un privilegio poder hacerlo también.
— ¿Qué sentís que te permitió Nadie dice nada? ¿Qué descubriste de vos a partir del programa?
—Por empezar, yo soy consciente de que la foto de Nadie dice nada, digamos, y mi imagen por los proyectos que hacía antes parecían como una fusión que era rara y que no sabía cómo podía funcionar. Pero yo siempre tuve muy buena onda con Nico desde hace muchos años. De hecho, cuando empezó a armar Luzu me habían propuesto que esté desde el inicio, porque nosotros estábamos terminando Cartuchos en Vorterix y la socia de Nico, Gabi, era una persona con la que yo venía trabajando y Migue también venía trabajando. Entonces, ese origen de Luzu estaba ahí vinculado y yo hablaba mucho con Nico. Sabía que con él podía dialogar y entenderme.
A los 40 me empecé a abrir a nuevas experiencias".

—¿Y cómo era tu vínculo con el resto de los integrantes en ese entonces?
—A Momi (Giardina) no la conocía demasiado, me parecía muy graciosa y muy talentosa, pero no sabía si nuestros humores iban a encajar bien. A Flor (Jazmín) también la conocía y tenía buena onda, pero tampoco sabía. Entonces, creo que lo que me pasó fue que, en determinada edad de mi vida, como acercándome a los 40, empecé a animarme a hacer cosas que implicaban salir de otro tipo de mirada.
—¿Empezaste a tomar riesgos profesionales?
—No sé, nunca me hubiera imaginado tampoco estar en Envidiosa, por ejemplo. Yo venía de otro tipo de humor y de otro tipo de formatos, y de repente formar parte de una comedia romántica, en el rol que me tocaba de exnovio de la protagonista, era algo que no sé si hubiese buscado y demás. Pero me empecé a abrir a esas nuevas experiencias y creo que todas resultaron bien. Aprendí a trabajar con un equipo diferente, a mostrar otras facetas también.
— Justamente, empezaste a mostrar otras facetas. ¿Hubo algo de la famosa “crisis de los 40” en esa búsqueda?
—Yo tengo crisis de los 40 desde los 25, más o menos, que ya parezco de 40 desde esa edad. Pero, más que crisis, el cinismo, la ironía, el sarcasmo, que son herramientas de humor que yo tengo, no son para todo el tiempo ni para siempre. Como que hay otros tonos y otras maneras de verse, y en el caso de Nadie dice nada, que tiene un acercamiento bastante cercano a hablar de los temas, me gustó poder mostrar otras facetas ahí.
Martín Garabal, en busca de su papel más importante: “Es la primera vez que deseo en serio ser padre y lo proyecto”
Hay una faceta que no pertenece a ninguna serie, película ni programa. No tiene guión, tampoco personaje, y supondría un cambio definitivo. En medio de un presente profesional expansivo, Garabal abre una puerta de su intimidad que suele mantener cerrada y habla de su deseo de ser padre. Un proyecto que, por primera vez, dejó de habitar solamente el terreno de las posibilidades para convertirse en algo que imagina concretamente junto a su pareja.

“Tengo muchas ganas y, sin duda, es la primera vez que lo deseo en serio y lo proyecto”, confiesa. Y sabe que, a diferencia de los desafíos profesionales que puede elegir aceptar o rechazar, este implicaría transformar su vida para siempre.
Quizás ahí las distintas versiones de Martín Garabal vuelvan a encontrarse. El hombre que hoy se permite probar registros que antes le resultaban ajenos también parece dispuesto a asumir, lejos de cualquier cámara, el papel más trascendente de su vida. Porque si para él el éxito consiste en disfrutar el camino acompañado, el próximo gran recorrido que imagina ya no tiene que ver con una pantalla: tiene que ver con formar su propia familia.

—Tu participación en Nadie dice nada nos permitió conocerte fuera de personaje y saber un poco más de tu intimidad, como que estás en pareja. ¿Cómo es Martín Garabal fuera de cámara y, particularmente, cómo sos en pareja?
—Bueno, estar en pareja es como uno de mis estados favoritos. A mí me gusta mucho estar de novio. Estoy muy feliz con mi pareja. Es mi persona favorita para compartir la vida. Todo se vuelve mejor cuando estoy con mi novia y es lo que más me gusta en la vida: compartir con ella todo tipo de actividades.
—Es como que con ella todo es plan.
—Sí. Hasta te diría ir a hacer un trámite, que sería como una actividad aburrida, si es con ella me parece un paseo. Y no lo digo por decir. En general, uno los trámites los hace solo y, de repente, yo a veces la acompaño a hacer un trámite de ella o me acompaña a mí y me parece que ya es un lindo plan, porque disfruto mucho de nuestra relación y de cómo nos acompañamos.
—Los artistas por lo general son celosos de su vida privada. ¿Sentís que el formato del streaming te fue soltando un poco respecto a ese tema?
—Mirá, en general en el programa y en la redes sociales yo cuento muy poco porque me gusta que el contenido sea más ficción que realidad. Esa parte la tengo bastante reservada, pero, bueno, es innegable que estoy muy feliz y muy contento con mi pareja y la relación que construimos.
La paternidad es un tema hablado con mi pareja".

— ¿Siempre fuiste de enamorarte o es algo que te costaba más?
—No, me he enamorado a lo largo de mi vida, pero creo que muchas veces uno tiene ganas de dar amor de una forma y a veces lleva más tiempo encontrar a la persona con la que está esa compatibilidad de cómo te querés. No subestimo para nada mis anteriores relaciones. Viste que a veces la gente subestima el sentimiento que tuvo en relaciones anteriores, yo lo agradezco y me encanta, y a todas las personas con las que tuve vínculo las recuerdo con un amor espectacular.
—Decidís quedarte con lo bueno de la relación.
—Sí, creo que también vas aprendiendo cosas y te vas llevando cosas del otro permanentemente. Y, de hecho, con mi pareja actual es como que sale a relucir mi mejor versión de Martín.
—Mencionabas que la edad te ha llevado a considerar tomar riesgos o ver otras facetas tuyas. ¿Formar una familia o la paternidad es algo que hoy tenés en mente?
—Sí, tengo muchas ganas. Siento que es un cambio que es de por vida y siento que, cuanto más tiempo pasa, más difícil puede ser en algunas cuestiones. Por ejemplo, agacharme para alzar a upa a un nene. Pero tengo muchas ganas y, sin duda, es la primera vez que lo deseo en serio y lo proyecto.
—¿Es un proyecto del que ya hablás con tu pareja?
—Sí, sí, ya se habló.
Para tener un hijo, el momento perfecto no existe: hay que darle lugar al deseo y animarse".

— ¿Cómo entran los tiempos laborales en ese deseo? Porque las agendas de los artistas muchas veces son difíciles de compatibilizar con un proyecto familiar.
—Sí, obvio. También pasa que yo soy una persona muy inquieta y que estoy siempre pensando en los proyectos que quiero encarar, cómo quiero superarme y aprender, y hay que encontrar como el equilibrio perfecto de esas cosas.
—¿Estás esperando el famoso "momento perfecto"?
—Mirá, hablando con todos mis amigos que son padres, madres y demás, todo el mundo te dice que el momento perfecto no existe. Nunca es el momento perfecto y siempre las cosas se terminan acomodando. La verdad es que uno no puede esperar esas condiciones ideales, tiene que darle lugar al deseo y animarse.
—Ahora que lo proyectás realmente, ¿te da miedo pensar en convertirte en padre?
—Sí, por supuesto. Cien por ciento miedo.
—¿Qué recuerdos tenés de tu propia infancia?
—De mi infancia sólo tengo recuerdos hermosos. La verdad es que tengo unos papás amorosos y que se tomaron muy en serio el trabajo de ser padres. Siempre me estimularon sin condicionarme. O sea, no soy de esos hijos a los que les decían: “Este es el libro que tenés que leer”, “Esta es la música que tenés que escuchar” o “Tenés que hacer un deporte”. Era más que estaban conectados con lo que yo tenía ganas y me acompañaban en eso.
Como padre yo sería de conversar más y profundizar en ciertos temas y emociones".

—¿Apoyaron siempre tu camino artístico?
—Sí. Cuando yo quise estudiar dibujo, me acompañaron a que estudiara dibujo. Cuando quise hacer teatro, me estimularon a que hiciera teatro. Cuando elegí la carrera nunca me dijeron: “¿Te parece esa carrera?”. Siempre me acompañaron y son muy poco demandantes, son muy amorosos y compañeros. Entonces, ese recuerdo de esa primera infancia, donde estaba yo solo, y después cuando nació mi hermana Vicky, la verdad es que es espectacular. De hecho, nos vemos muy seguido, nos visitamos muy seguido, nos acompañamos mucho. Hay mucha risa, mucha complicidad, mucha charla. Es bárbaro nuestro vínculo.
—Pensando en una futura paternidad, ¿qué cosas de tus padres te gustaría replicar y cuáles sentís que harías de otra manera?
—Es que la verdad creo que hicieron todo bien. Creo que, por mi naturaleza, yo soy de conversar más y de profundizar más en ciertos temas y en ciertas emociones. Porque uno va cambiando a medida que crece. Por ahí mis papás no son de profundizar en algunas charlas y yo creo que yo sí lo haría. También hay que tomar en cuenta que cuando uno tiene un hijo, lo tiene con otra persona, en este caso, que tiene sus padres y su vida. Entonces es como la compatibilidad de esos dos mundos. Lo que yo quiera hacer y lo que quiera hacer la madre con el hijo. Es ese diálogo permanente para armar una familia.
—Martín, ¿qué es para vos el éxito?
—Es una gran pregunta esa, porque para mí el éxito no está en las cosas que lográs ni en lo que tenés ni nada, sino en un equilibrio entre lo que querías, lo que lograste, lo que tenés ganas de hacer, en poder disfrutar un poco eso y disfrutar ese recorrido. Y, sobre todo, me parece que el éxito, como la felicidad, es colectivo. No creo en el éxito individual. Todas las cosas que yo hago, tanto personales como laborales, tienen que ver con estar con los demás. No existe que se luzca uno a merced de los demás. Me parece que tiene que ver con cuando nos miramos y nos acompañamos como equipo y disfrutamos juntos ese recorrido.
—Entonces, con esa definición, ¿sentís que hoy estás atravesando un presente exitoso?
—Siento que tengo días exitosos y días menos exitosos, pero trato de disfrutar lo que hago y de estar rodeado de la gente que me inspira y me hace feliz.
Fotos: Ramiro Palais
Producción integral: Sebastian Vaca Mur
Asist. de producción y arte: Roshi Solano
Diseño de tapa: Darío Alvarellos
Maquilló y peinó: @ernie_ba
Estilismo: Ana Noseda (@anitanoseda)
Agradecemos los looks a @rochasofficial, @guidozapateria, @sastreriawindsor
Agradecemos los accesorios a @klixalab, @hardem_official y VULK
Especial agradecimiento al servicio de catering: @de.copetin






















































