La mañana del 15 de septiembre, el fraccionamiento Ojo de Agua en Tecámac se vio sacudido por un ataque armado que, en cuestión de minutos, transformó la rutina de sus calles en escenario de tensión y alarma. Carlos Galindo, asesor político de la alcaldesa Rosi Wong y figura conocida en el ámbito político local, se convertía en el blanco de una agresión que, según los primeros reportes, dejó al menos 19 impactos de bala en la camioneta en la que se trasladaba junto a su chofer, Alberto “N”.
El episodio, que rápidamente generó versiones encontradas sobre el posible objetivo, fue esclarecido por las autoridades: la alcaldesa no se encontraba en el vehículo y participaba en ese momento en la Mesa de Paz, una reunión habitual de seguridad. El ataque, confirmaron fuentes oficiales, fue dirigido contra Galindo y su acompañante, quienes resultaron heridos pero lograron sobrevivir.
La llamada que cambió la mañana
Cerca de las 7:45 horas, Carlos Galindo salía de su domicilio rumbo al palacio municipal para una reunión de trabajo con la presidenta municipal. A bordo de una camioneta negra y acompañado por su escolta —asignado tras recibir amenazas desde noviembre—, Galindo notó la presencia de un hombre sentado bajo un árbol. El contacto visual fue suficiente: el desconocido se levantó, sacó un arma y disparó contra el vehículo.
En medio de la ráfaga, Galindo aceleró mientras su escolta repelía la agresión. El saldo inmediato: Alberto “N”, el conductor, herido de gravedad en el tórax, y Galindo con lesiones en una mano, causadas por los vidrios rotos. Ambos fueron atendidos de urgencia por paramédicos de Protección Civil y la Cruz Roja, y trasladados a hospitales de la región. La camioneta, testigo mudo del ataque, quedó bajo resguardo de la Guardia Civil.
Un contexto marcado por la tensión política
La figura de Carlos Galindo no es ajena a la vida política de Tecámac. Exsecretario del Ayuntamiento, consejero de Morena en el Estado de México y asesor cercano de la actual alcaldesa, su trayectoria ha estado marcada por alianzas y confrontaciones. En declaraciones posteriores al ataque, Galindo vinculó el atentado con el “enrarecimiento político” que, según su experiencia, se vive en la localidad desde finales del año pasado.
El propio Galindo reconoció haber solicitado medidas de protección tras recibir amenazas públicas y privadas, en un contexto de hostigamiento que, según él, ha sido documentado y visible en redes sociales. Sin mencionar nombres, hizo referencia a conflictos con figuras de peso en la política local, como la senadora Mariela Gutiérrez, con quien mantuvo una relación laboral y personal en el pasado.
Las investigaciones y la respuesta oficial
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México desplegó peritos y agentes para recabar pruebas balísticas y reconstruir la trayectoria de los proyectiles. Hasta el momento, no se han reportado detenidos y el móvil exacto del ataque sigue bajo investigación. Autoridades de la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad estatal participaron en el operativo de búsqueda de los agresores, quienes huyeron del lugar en motocicleta.
El ataque contra Galindo no es un hecho aislado en la administración actual: en diciembre, otra funcionaria municipal fue víctima de un atentado similar. La alcaldesa Rosi Wong, por su parte, ha condenado estos episodios y reiterado la necesidad de tomar en cuenta los antecedentes de amenazas contra servidores públicos en Tecámac.
La vida sigue en Tecámac
Pese a la conmoción, el municipio mantuvo su agenda cívica y cultural, con la alcaldesa encabezando los festejos patrios programados para esa misma jornada. El operativo de seguridad se reforzó, pero los actos públicos continuaron como muestra de resiliencia ante la violencia que, una vez más, puso a prueba a la comunidad.
Carlos Galindo, ahora en calidad de víctima, anunció que presentará su declaración ante la fiscalía y agradeció haber sobrevivido al atentado. Su historia, marcada por la política y la adversidad, refleja los desafíos de ejercer la función pública en un contexto donde la seguridad personal se convierte, a veces, en una cuestión de vida o muerte.

















































