Vivió 10 años en México, pero un problema de salud la trajo de vuelta a la Argentina: así es hoy la vida de Jenny Williams – GENTE Online
 

Vivió 10 años en México, pero un problema de salud la trajo de vuelta a la Argentina: así es hoy la vida de Jenny Williams

En diálogo con GENTE, la actriz cuenta sus años en Tulum y repasa el difícil episodio que cambió su rumbo.

"Hoy tengo una vida hermosa, haciendo algo que me encanta, viviendo otra vez en Argentina y actuando, con mis dos estudios funcionando", resume Jenny Williams en una íntima entrevista con GENTE en la que hará un repaso por la década que pasó lejos del país y del mundo del espectáculo.

Tras instalarse en el Caribe, la actriz construyó una nueva vida vinculada a la música, la creación de contenido y el wellness. Sin embargo, el destino tenía preparado otro plan. Hoy, de regreso en Buenos Aires, se prepara para volver a los escenarios con La bomba, la comedia que estrenará el próximo 15 de agosto y que marca su esperado regreso a los reflectores.

Williams habla sobre su vuelta a los escenarios, el giro que dio su vida en México y el presente que hoy la encuentra disfrutando de una nueva etapa.

En esta conversación, Jenny también abre su corazón sobre el complejo problema de salud que atravesó hace cuatro años y que, aunque en ese momento la enfrentó a algunos años de dolor crónico e incertidumbre, terminó cambiándole la vida para siempre. Aquella experiencia no sólo la llevó a descubrir el universo del wellness y a fundar sus propios estudios de pilates, sino que también fue el impulso definitivo para regresar a la Argentina después de diez años viviendo en México.

"Fue terrible todo lo que tuve que atravesar y no se lo deseo a nadie. Pero después miro mi presente y digo que no me arrepiento, porque me trajo hasta acá", reflexiona sobre una historia en la que el sufrimiento terminó convirtiéndose en el comienzo de una nueva etapa personal y profesional.

Jenny Williams y su vuelta a los reflectores: "Este es un regreso, pero también un debut"

—Jenny, después de tantos cambios en el último tiempo, hoy te reencontrás con la actuación. ¿Qué podés contar del presente que estás viviendo?

—Bueno te cuento, estrenamos dentro de muy poquito, el 15 de agosto, en el Teatro El Grito. La obra se llama La bomba. Es de Juan Paya, dirigida por Gabi Villalba, y somos dos actores: Paco Massarini y yo. Resulta ser un gran amigo mío y, de hecho, fue entre amigos que decidimos hacer una obra y generar este proyecto. La obra es espectacular y divertidísima. Así que sobre mi presente te puedo decir que estoy a full con los ensayos porque ya estamos en la recta final, pero disfrutándolo a pleno.

El 15 de agosto, Jenny Williams estrenará La bomba, la comedia que marca su regreso a las tablas después de 10 años

—¿Sentís nerviosismo por este regreso a la escena?

—Mirá, estas semanas estoy ensayando prácticamente todos los días. Somos solamente dos personajes, así que tengo muchísimo texto, y te confieso que estoy un poquito oxidada porque hacía casi diez años que no hacía teatro. Y también estoy muy nerviosa porque nunca hice comedia; siempre hice drama. Y, sinceramente, me parece que la comedia es mucho más difícil que el drama.

Es un regreso, pero también un debut.

— Sí, un regreso-debut. Me encanta esa dualidad.

—Durante un tiempo como que te corriste de la actuación y exploraste otros caminos. ¿Qué motivó este regreso?

—Yo creo que el artista nunca deja de ser artista. Es como que nunca dejás de ser actor. Son cosas que te definen. Lo que pasa es que tenés períodos en los que estás con proyectos y períodos en los que no, y durante muchos años estuve llena de proyectos como actriz y después tomé la decisión de irme un tiempo a México. Y ese tiempo terminaron siendo diez años.

—¿Y durante ese tiempo qué te mantuvo ocupada y lejos de los sets de grabación?

—Mirá, en México me dedicaba a cantar, así que seguía muy en contacto con la parte artística. Hace tres años, por ejemplo, me convocaron para hacer una miniserie que se llama Madame Requin, junto a Flavia Palmiero, Luciano Cáceres y Fabián Vena. Incluso tuvo una invitación a los Martín Fierro. En ese momento vine dos meses a filmarla. Pero la verdad es que durante el tiempo que viví en México era mucho más difícil que surgieran proyectos, pasaba esto que me llamaban quizás por proyectos más puntuales como ese. Ahora que ya volví y me reinstalé en Argentina, obviamente tengo muchísimas ganas de reconectar con mi faceta de actriz porque es algo que me apasiona y, como te digo, me define.

—Esto quiere decir que es una vuelta definitiva al mundo del espectáculo, y que estás abierta a empezar a tomar nuevos trabajos.

—Sí, definitivamente. Estoy súper abierta a que aparezcan nuevos proyectos de televisión, teatro o cine. Actuar es mi gran pasión y poder retomar las tablas para mí sería ideal.

Playa del Carmen, el destino que "enamoró" a Jenny Williams y la hizo dejar todo: "Fui de vacaciones y me fui quedando"

¿Hace cuánto que volviste a Argentina definitivamente?

—Ahora volví definitivo en octubre de 2025. Porque estuve todo el año anterior yendo y viniendo, y finalmente decidí volver a vivir acá.

¿Qué te llevó a irte a México?

—Me fui por primera vez hace diez años, completamente sola. Me fui de vacaciones a Playa del Carmen, me enamoré del lugar y me quedé, sola.

"Me fui de vacaciones y me fui quedando", recuerda Jenny Williams sobre la decisión que la llevó a vivir diez años en México.

Viste que Playa del Carmen enamora mucho a los argentinos, hay mucho argentino viviendo allá.

—Es que, claro, estás viviendo en el Caribe, al lado del mar. Es como ese sueño que muchos dicen alguna vez: "Largo todo y me voy a vivir al Caribe". Es como medio una fantasía. Y a mí me pasó. Me fui de vacaciones y me fui quedando. Conseguí trabajo como cantante en un hotel espectacular, y después conseguí más trabajos como cantante y así fue dándose todo naturalmente. Algo que fui disfrutando mucho.

Arrancaste joven en ficciones muy populares de Cris Morena, con mucha exposición, pero pegaste el volantazo incursionando en la música en un hotel. ¿Cómo viviste ese cambio?

—La verdad es que nunca pasó de herirme el ego, ni mucho menos.

—¿O quizás estabas en un momento que quisiste bajar el nivel de exposición?

—La verdad que no lo planteé de esa manera. Literalmente me fui de vacaciones, en ese momento no tenía trabajo en Argentina y me quedé. Viste esas decisiones que, de alguna manera, terminan tomándote a vos más de lo que vos las tomás a ellas. Entonces todo se fue dando de una forma muy natural y fue fluyendo. Así una vacación de un mes se convirtió en dos, después en seis meses, cuando me di cuenta ya había pasado un año y ya tenía un departamento, un trabajo y una vida armada allá.

Y ahí empezaste a dedicarte de lleno a la música.

— Exactamente. Y también empecé a desarrollar una faceta muy importante vinculada a la creación de contenido, aunque no desde el lugar de influencer, sino como Social Media Manager, creando la identidad a otras marcas. Entonces empecé a trabajar con muchos hoteles, restaurantes y beach clubs en Tulum. Ahí pude desarrollar toda mi creatividad desde otro lugar, especialmente a través de la fotografía y la creación de contenido. Cuando hablo de creación de contenido no me refiero a ser influencer, sino a trabajar detrás de las marcas como una agencia creativa.

¿Te imaginabas trabajando en eso o fue algo que apareció sobre la marcha?

—Yo ya venía trabajando con contenido como influencer y me daba cuenta de cuánto disfrutaba sacar fotos, editarlas y armar un feed divino. De hecho, durante la pandemia incluso creé cursos sobre creación de contenido y armado de feeds. Me fue muy bien y fue muy gratificante porque ayudé a muchas emprendedoras que no tenían el capital para pagarle a alguien que lo haga, entonces yo les daba herramientas para que pudieran resolverlo ellas mismas. Como ya venía con todo ese recorrido, esta nueva etapa también se dio de manera muy natural. Y la verdad es que fue muy enriquecedor porque me permitió seguir nutriendo distintas áreas de mi creatividad.

El duro problema de salud que cambió la vida de Jenny Williams: "No se lo deseo a nadie"

"Fue terrible todo lo que tuve que atravesar y no se lo deseo a nadie", admite Jenny Williams al recordar el problema de salud que cambió su vida para siempre. En esta entrevista con GENTE, la actriz repasa cómo una operación que parecía sencilla terminó convirtiéndose en un proceso de dos años de dolor crónico y angustia, pero también en el punto de partida de un presente completamente distinto, que la llevó a descubrir el universo del wellness y, finalmente, a regresar a la Argentina.

Jenny Williams recordó el duro proceso que atravesó tras una operación bilateral de pies que derivó en dos años de dolor crónico y cambió el rumbo de su vida.

—Durante tu etapa en el Caribe atravesaste un problema de salud que terminó derivando en una operación en los pies. ¿Qué fue lo que pasó?

—Así es. En un momento volví un ratito a Argentina y, después de la pandemia, regresé a Tulum. Ahí atravesé ese período en el que tuve que someterme a una operación en los pies. Para contextualizar, en ese momento yo hacía muchísimo ejercicio, bailaba mucho. Lo que tuve fue una sobrecarga de ejercicio físico y era algo que se podía haber tratado de una forma mucho más simple, con descanso o con alguna terapia más holística, pero lamentablemente fui a dar con la persona equivocada, que trató mi problema de una manera que después entendí que no era la adecuada, cuando hice interconsultas con otros médicos.

¿Se podría decir que el cuadro empeoró por ese tratamiento?

—Básicamente, se me dio un diagnóstico que se podría haber tratado de una forma mucho menos invasiva. Creo que esa es la mejor manera de explicarlo.

—¿Hace cuánto fue esto?

—Esto fue hace cuatro años. Empecé a sentir mucho dolor en los pies y me volví a Argentina para tratarme. Y lo que parecía ser un diagnóstico muy simple y algo que se resolvía fácilmente terminó convirtiéndose en una operación bilateral de pies. Fue terrible, porque lo que iba a ser una recuperación de seis semanas terminó siendo un proceso de dos años de dolor crónico, mucha inmovilización y un proceso de muchísima angustia, pensando que el resto de mi vida iba a ser así.

—¿Volviste a Tulum o te quedaste en Argentina durante tu recuperación?

—No, no. Yo vine a operarme a Argentina, pero después volví a Tulum. Mi vida continuó allá. Pero fue terrible, porque yo siempre fui muy activa, hacía mucha actividad física, bailaba, me movía constantemente y, de repente, apareció ese dolor. El dolor crónico, te juro, no se lo merece nadie en el mundo. Es terrible. Te toma por completo. No podés pensar en otra cosa ni hacer otra cosa sin estar constantemente con ese dolor. Imaginate que era en los pies: cada paso que daba me dolía.

¿Y cómo empezó tu recuperación?

—Empecé con un montón de terapias de recuperación de todo tipo, y en ese proceso terminé encontrándome con el pilates. Como mucha gente, yo tenía un prejuicio enorme. Pensaba que el pilates era solo stretching, que no tenía nada que ver con entrenar. Admito que tenía todos esos prejuicios. Pero arranqué y fue un cambio rotundo en mi recuperación. Hubo un antes y un después. Me volví una fanática. Empecé a hacer dos horas por día, seis veces por semana, porque cada vez me sentía mejor. No solo físicamente, sino también emocionalmente. Obviamente, al recuperar mi movilidad, también recuperaba mi energía vital.

—Para entenderlo bien. ¿De todos los tratamientos que probaste, fue el pilates lo que empezó a ayudarte en tu recuperación?

—Claro. Formó parte de los muchísimos tratamientos que probé para recuperarme, pero con pilates fue cuando efectivamente empecé a recuperarme. Y me volví tan fanática que sentí que, a partir de ahí, tenía una misión: compartir con otras personas cómo el pilates me había ayudado a mí. Sentía que tenía que transmitir eso porque había sido una experiencia tan transformadora que necesitaba compartirla con el mundo. Y no lo dudé. Sentí con muchísima claridad que tenía que abrir un estudio de pilates. Fue una sensación muy fuerte, como cuando algo te baja y sabés que es por ahí. Entonces vine a Argentina para certificarme, estudié y después empecé todo el proceso de armar el estudio en Tulum. Así fue que arranqué desde cero y armé mi estudio en Tulum. Fue como un bebé para mí, con el que estuve un año y medio desarrollándolo desde allá.

—¿Y en qué momento decidís volver a Argentina?

—Cuando esto que yo sentía como una misión empezaba realmente a dar frutos y se convirtió en una actividad profundamente gratificante, como que pasó este año y medio que te mencionaba, pero de repente ya habían pasado diez años para mí viviendo en Tulum y empecé a extrañar muchísimo Argentina. Extrañaba a mi mamá, a mis sobrinos, a mi hermana, a mis amigos. Me empecé a sentir muy tironeada porque, por un lado, tenía el estudio recién abierto y, por el otro, mi corazón me estaba pidiendo volver a Argentina.

Y ahí decidiste regresar.

—Sí. Volví a Argentina y me asocié con mi hermana Sofía para abrir un estudio en Nordelta. Así fue como el proyecto o el sueño se expandió, y hoy tengo un estudio en Tulum y otro en Nordelta. La diferencia es que antes vivía en Tulum y venía a Argentina a controlar el negocio. Ahora hago exactamente al revés: vivo en Argentina y viajo a Tulum para supervisar el estudio.

Ahí ya te metiste de lleno en el universo wellness.

—Totalmente. Desde que empecé con el problema en los pies y fui descubriendo distintas terapias que me ayudaban a recuperarme, empecé a meterme cada vez más en el mundo del bienestar. Al final del día, el cuerpo y la salud son todo. Cuando sos más chico, muchas veces no tenés conciencia de la importancia de cuidar el cuerpo como el vehículo que te acompaña durante toda la vida. Pero cuando atravesás un problema de salud fuerte, que realmente te transforma, entendés lo importante que es. Por eso empecé a estudiar cada vez más. No sólo sobre el cuerpo, sino también sobre la mente. De hecho, me certifiqué como coach en Programación Neurolingüística (PNL), estudié neuropsicoeducación y seguí profundizando en todo ese universo.

Fue como descubrir una faceta completamente nueva.

—Sí, aunque siempre fui así. Tengo muchísimos intereses y soy muy nerd. Cuando algo me gusta, me pongo a estudiarlo de lleno porque me encanta aprender y formarme. Y siento que, al final, todo termina integrándose. No son cosas aisladas, a lo contrario, vos sos la suma de todas esas facetas que te definen. Entonces hoy soy actriz, cantante, trabajé en redes sociales y también estoy muy vinculada al universo del wellness. Es un poco de todo, pero la verdad es que todo me representa.

—¿Qué sentís que te dejó o destacás de esta vivencia?

—Creo que fue una experiencia muy transformadora en mi vida, que me trajo hasta el lugar donde estoy hoy que, al final, digo: "Gracias". Fue terrible todo lo que tuve que atravesar y no se lo deseo a nadie. Por momentos pienso que, si hay algo de lo que me arrepiento en la vida, es haber dicho: "Bueno, me opero". Pero después miro mi presente y digo que no. Hoy tengo una vida hermosa, haciendo algo que me encanta, viviendo otra vez en Argentina, actuando, con mis dos estudios funcionando. Pienso en todo lo que construí sola y realmente me doy una palmadita en la espalda por todo el esfuerzo que significó llegar hasta acá.

—Al final termina siendo cierto ese refrán que dice: "No hay mal que por bien no venga".

— Absolutamente. Y además salís más fuerte. Terminás descubriendo una versión de vos misma que no conocías. A veces uno tiene un diálogo interno muy duro consigo mismo. No sé si a vos te pasa, pero por momentos te encontrás diciéndote cosas que jamás le dirías ni a tu peor enemigo. Entonces frenar, mirar todo el recorrido que hiciste y darte cuenta de que sos mucho más fuerte de lo que creías también es muy gratificante.

Entonces, por lo que me contás, hoy estás atravesando un presente muy feliz.

— Sí, definitivamente.

Agradecemos las fotos a Mai Medina



 
 

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