Quince años después, Mónica Villa vuelve a encontrarse con un personaje que conoce bien, pero al que ya no quiere interpretar de la misma manera. La actriz integra el elenco de 8 Mujeres junto a Marita Ballesteros, Cecilia Dopazo, Emilia Mazer, María Leal, Linda Peretz, Juana Repetto y Silvia Pérez, bajo la dirección de José María Muscari. Es una de las seis protagonistas de la puesta original que regresan para esta nueva versión y reconoce que el paso del tiempo inevitablemente modificó su forma de pararse frente al material.
“Los días previos son muy acelerados, pero lo estoy viviendo muy bien y con mucho cariño. Yo ya había estado en esta obra, hice gira y temporadas... Lo estoy viviendo con emoción. Estoy también tratando de encontrarle otra vuelta de tuerca a mi personaje”, contó en diálogo con revista GENTE.

Para Villa, volver no significa repetir aquello que funcionó en el pasado. “No quiero repetir lo que ya hice, sino que quiero hacer un trabajo creativo”, asegura. Y esa nueva construcción, explica, no responde a una decisión calculada: “Va surgiendo. Pasaron muchos años, me seguí desarrollando profesionalmente y seguí creciendo como actriz... Siento que le puedo aportar otras cosas”.
El reencuentro del elenco y el emotivo recuerdo de Norma Pons
La reposición también significó reencontrarse con compañeras con las que compartió temporadas y giras. Una experiencia que despierta recuerdos y que, por momentos, le permite dimensionar todo lo que ocurrió en sus vidas durante estos 15 años.
“Es muy loco. Me emociona. Por ejemplo, cuando estábamos de gira Juana estaba preocupada porque quería enamorarse y formar una familia. De pronto, 15 años después, la veo con sus tres hijos... Ahora trae a los ensayos a su bebé hermoso”, relata sobre Juana Repetto.
La imagen también la conecta con su propia maternidad: “Me hace acordar cuando mi hijo era bebé y yo lo llevaba a Canal 13. Son emociones como de una familia que se vuelve a reunir. Es muy lindo y raro. Nunca me pasó. Es la primera vez que repongo una obra”.
Pero ese regreso también está atravesado por las ausencias. Dos de las integrantes de aquella puesta, Hilda Bernard y Norma Pons, fallecieron y sus lugares son ocupados en esta oportunidad por Linda Peretz y Marita Ballesteros.

“Las extraño. A Hilda... Con Norma Pons habíamos establecido un vínculo muy fuerte. Había una amistad. Había otra cosa. Era algo más profundo”, recuerda Villa con emoción.
La llegada de Peretz, sin embargo, despertó en ella una conexión inesperada. “La bendición es que apareció Linda y siento que voy a construir el mismo vínculo con ella. Es re loco... Es como que empezamos a vibrar en la misma onda”, cuenta. Y agrega: “Me produce mucha admiración su trabajo y ver por dónde está encarando ella el personaje. La vamos a pasar muy bien”.
Mónica Villa y su mirada sobre el presente de José María Muscari
No solamente cambiaron las actrices. Para Villa, el paso del tiempo también puede verse en José María Muscari y en su manera de abordar una obra que ya dirigió hace más de una década. “Él está más aplomado desde lo personal. Veo que creció mucho. Se le juntan las dos cosas: la madurez con la creatividad que tuvo siempre”, analiza.

Esa evolución también se refleja, según ella, en esta nueva puesta: “Está mucho más interesante y me da la impresión de que le está dando otra vuelta de tuerca a la obra. Es la misma obra, pero le está dando otra vuelta muy interesante”.
¿Y qué tiene 8 Mujeres para convertirse en la primera reposición de la carrera de Muscari? Villa no encuentra una única explicación, aunque sí identifica una particularidad: “Tal vez que es una comedia de misterio y no hay de eso... Es un delirio por momentos. Es eso lo que va a enganchar a la gente”.

El presente de Mónica Villa y su madurez profesional
El regreso también la encuentra atravesando una etapa distinta de su carrera. Durante estos años profundizó su trabajo en el circuito independiente y actualmente protagoniza La mujer invisible, una obra que, curiosamente, vuelve a conectarla con Norma Pons.
“Estoy en una etapa en la que estoy tranquila. En estos años yo también desarrollé mis proyectos en el teatro independiente. Ahora estoy haciendo una obra que había hecho Norma. Ella me la recomendó y se llama La mujer invisible”, cuenta. “Son dos mundos... Estoy en un momento muy lindo de madurez profesional”, define.

