McLaren Automotive presentó uno de esos autos que no aparecen para ampliar una gama, sino para cerrar una historia. El nuevo McLaren 788HS es una edición limitada que marca el final de una familia clave para la marca británica: la saga iniciada por el 720S en 2017, continuada por el 765LT y evolucionada después con el 750S.

La producción estará limitada a solo 200 unidades en todo el mundo: 100 en versión Coupé y 100 en formato Spider. Todas serán personalizadas por McLaren Special Operations, la división encargada de los proyectos más exclusivos de la marca. En otras palabras, no será simplemente un superdeportivo rápido, sino también una pieza pensada para coleccionistas y clientes que buscan algo fuera de lo común.
El nombre 788HS tiene una explicación directa. El número hace referencia a la potencia, mientras que las siglas HS significan High Sport. No es una denominación cualquiera dentro de McLaren: ya fue utilizada en modelos muy especiales como el MP4-12C HS y el MSO HS. Por eso, su regreso funciona como una señal de que la marca quiso darle a este modelo un lugar particular dentro de su historia reciente.
El 788HS toma como base al McLaren 750S, pero lleva la receta a un punto más extremo. Mantiene el motor V8 biturbo de 4.0 litros, ajustado para entregar 788 CV y 800 Nm de torque. En un momento en el que buena parte de la industria avanza hacia los híbridos y eléctricos, este modelo conserva una propuesta más tradicional: motor central, mucha potencia, bajo peso y una conexión directa con la conducción deportiva.

Las prestaciones acompañan ese enfoque. El McLaren 788HS acelera de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos, llega a 200 km/h en apenas 7 segundos y alcanza una velocidad máxima de 330 km/h. Son cifras propias de un superdeportivo extremo, pero la clave del modelo no está solo en la potencia. McLaren también trabajó sobre el peso, la aerodinámica y la puesta a punto general.
El diseño también refuerza su perfil exclusivo. El modelo incorpora una trompa con conducto S-duct, un splitter delantero más agresivo, un difusor inspirado en la Fórmula 1 y un alerón trasero activo elevado. Según la marca, el conjunto genera un 10% más de carga aerodinámica que el 765LT, lo que mejora el agarre y la estabilidad a alta velocidad.

La fibra de carbono tiene un papel central en la carrocería y en distintos elementos exteriores. Además, algunas configuraciones permitirán optar por una carrocería completa en carbono visto, una opción que suele ser muy buscada por los clientes más fanáticos de la marca. El resultado es un auto que no solo busca ser veloz, sino también transmitir desde la imagen que pertenece a una serie especial.
El chasis recibió una puesta a punto específica. El 788HS mantiene la suspensión hidráulica interconectada característica de McLaren, pero con ajustes propios para lograr una respuesta más enfocada. También incorpora frenos carbocerámicos derivados del McLaren Senna, pinzas delanteras monobloque de aluminio forjado de seis pistones y, por primera vez en esta línea, llantas con tuerca central.

En el interior, la propuesta sigue la misma lógica: deportividad, materiales livianos y detalles de edición limitada. Habrá elementos de fibra de carbono, terminaciones específicas, perforaciones exclusivas en los asientos y placas que identificarán cada unidad. Como ocurre con los modelos trabajados por McLaren Special Operations, cada cliente podrá personalizar distintos aspectos del auto.
La importancia del 788HS va más allá de sus números. Este modelo aparece como cierre de una etapa muy importante para McLaren Automotive. Será caro, escaso y probablemente muy buscado por coleccionistas. Pero, sobre todo, será recordado como el último grito de una saga que definió buena parte de la identidad moderna de la marca británica. Un auto hecho para despedirse como corresponde: con 788 CV, aerodinámica agresiva y una producción tan limitada como deseada.


