En el barrio sur de Rosario, a metros de la histórica casa familiar de Estado de Israel 525, funciona la Escuela N°66 "General Las Heras". Ahí nuestro campeón del mundo, Lionel Andrés Messi Cuccitini, cursó todo el nivel primario y también el jardín, antes de que su familia emprendiera el viaje a España que cambiaría no sólo su historia, sino la del fútbol mundial.
Mientras nos preparamos para el partido de la selección contra Suiza, retomamos unas tiernas postales del capitán de la selección argentina que recuperó Rosario Times. Con guardapolvo blanco arriba de un equipo deportivo azul de las tres tiras, en una pose relajada, y con las piernas cruzadas, así formaba equipo junto a sus compañeros de sexto grado.

Un alumno tranquilo, con la pelota como mejor amiga
Su maestra de 5to y 6to grado, Andrea Sosa –hoy vicedirectora de la institución–, lo recuerda como un chico tímido, correcto y cumplidor, aunque nunca demasiado entusiasmado con su materia. "Hacía lo justo y necesario", contó la docente sobre su vínculo con las matemáticas. Lo que sí lo desvelaba era el fútbol: apenas sonaba el timbre del recreo, Leo era el primero en salir corriendo detrás de la pelota y, muchas veces, el último –o directamente no volvía– cuando había que regresar al aula.

Fue justamente en esos recreos donde sus compañeros y docentes empezaron a intuir que ese nene canchero tenía algo distinto. Tanto que una de las maestras de 7mo grado solía repetirles a los chicos que "Maradona hubo uno solo", sin sospechar que, años después, esa misma escuela podría decir que tuvo a Messi.

La vuelta secreta del 9 de julio de 2005
El 9 de julio de 2005, mientras los alumnos vivían el acto por el Día de la Independencia –que coincidía además con el aniversario de la fundación de la escuela–, Lionel volvió de sorpresa. Ya era jugador del Barcelona y estaba de vacaciones en la Argentina.

Nadie lo sabía, salvo el cuerpo docente. Lo escondieron en el SUM mientras se desarrollaba el acto formal, a la espera del momento indicado. Cuando terminó la ceremonia y se abrieron las puertas del salón, Lionel subió al escenario. La reacción fue inmediata: la algarabía entre los chicos fue tal que los maestros tuvieron que reordenar a los alumnos en sus respectivos salones para poder controlar la situación.

Lejos de irse rápido, Messi recorrió aula por aula. Se sacó fotos, firmó autógrafos y se tomó el tiempo de saludar banco por banco a chicos que, hasta ese mediodía, jamás hubieran imaginado tenerlo ahí, en el mismo patio donde unos años antes él tiraba gambetas entre clase y clase.

Para Andrea Sosa, el reencuentro tuvo un condimento personal. "Me sorprendió el abrazo que me dio cuando me vio, que me haya reconocido después de muchos años", relató la docente, todavía conmovida por el gesto de un pibe que en 2005 recién empezaba a hacerse conocido en Europa, pero que en su escuela de Rosario ya sabían que tenía algo especial.

Aquella no fue la única vuelta: Messi regresó una vez más a "Las Heras" en 2007. Con el correr de los años, ya consagrado como una de las máximas figuras del fútbol mundial, el vínculo con su primera escuela no se cortó. A través de su fundación, donó pinturas y material de informática para la institución, y en una de las paredes del edificio se pintó un mural que lo retrata con la camiseta de la Selección argentina, como homenaje permanente al exalumno más ilustre del Distrito Sur.

Con el correr de los años, la escuela pasó a integrar el circuito de sitios "messiánicos" de Rosario: los propios alumnos del barrio la nombran directamente como "la escuela de Messi".
La Escuela N°66 "General Las Heras", en datos
La Escuela N°66 "General Las Heras" está ubicada sobre la calle Buenos Aires al 4800, en la intersección con San Martín y Laprida, frente a la Plaza José Hernández, en el barrio Presidente Perón –también conocido entre los vecinos como barrio Bancario o "de los militares"–, en el Distrito Sur de Rosario. Queda a apenas cinco cuadras de la casa familiar de los Messi, en Estado de Israel 525.

El edificio se construyó a fines de la década del 40 y principios de la del 50, en el marco del primer Plan Quinquenal del gobierno peronista, financiado a través del Banco Hipotecario Nacional. En sus orígenes, la escuela estuvo apadrinada por el Regimiento 11 de Infantería, la misma unidad militar que en 1960 fue tomada por un grupo de la Resistencia Peronista.


