Mientras el pitazo final desataba la euforia en distintos puntos de la Argentina, a más de 17.000 kilómetros de distancia se repetía una escena que ya se volvió tradición cada vez que juega la Scaloneta. En Bangladesh, miles de personas salieron a las calles para celebrar la agónica victoria por 3 a 2 frente a Egipto, que clasificó al equipo de Lionel Scaloni a los cuartos de final del Mundial 2026.

Una hinchada que se agranda con cada partido
Con camisetas de la Selección, banderas argentinas, bengalas, vuvuzelas y cánticos, los simpatizantes ocuparon plazas, avenidas y comercios para seguir el encuentro y festejar el resultado como si se tratara de un triunfo de su propia selección. Las imágenes, compartidas rápidamente en redes sociales, volvieron a sorprender por la magnitud de una pasión que atraviesa fronteras y que cada Mundial cobra una nueva dimensión.
El partido no fue sencillo: Argentina llegó a estar en desventaja y remontó con goles de Cristian "Cuti" Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, que selló el 3 a 2 en tiempo de descuento. Entre los videos que recorrieron el mundo en cuestión de horas se destacó el de un hincha argentino en Daca que rompió en llanto tras la clasificación, agradeciendo la victoria y pidiendo que este 2026 llegue la cuarta estrella para la camiseta.
"Me trataron como un rey": el argentino que vivió el fanatismo por la Selección en Bangladesh
Gonzalo Cazenave es un mochilero y trotamundos argentino de 42 años que lleva 16 años viajando por el planeta casi de forma ininterrumpida. Su historia se volvió sumamente viral tras su paso por Bangladesh, donde decidió viajar para vivir en carne propia la famosa e increíble locura que se siente en ese país asiático por la Selección Argentina de fútbol.
Lo que comenzó como el deseo de ver un partido rodeado de hinchas locales terminó convirtiéndose en una experiencia donde fue recibido prácticamente como una celebridad.

Al notar en redes sociales la increíble pasión local, Gonzalo contactó previamente a una universidad en Dhaka (la capital). Al enterarse de que era argentino, las autoridades universitarias le pagaron la estadía completa, le asignaron chofer y comida gratis.
Al trasladarse a un pequeño pueblo del sur del país, fue recibido por una gigantesca caravana de motos con banderas argentinas y bocinazos, e incluso llegó a ser recibido por el gobernador local y salir en la portada del diario de la zona, ya que muchos habitantes jamás habían visto a un argentino en persona.
Tras compartir con GENTE los videos más emocionantes de una jornada histórica para Lionel Messi, Cazenave contó cómo experimentó la increíble remontada con la que pasamos a cuartos de final.
El día del partido fue lo más fuerte. "Llegué media hora antes. Estaba lleno, había 10 mil personas, todos con la camiseta argentina. El ambiente era terrible, con banderas de palo de Argentina y de Bangladesh. Una locura. Los goles los gritaban como si estuvieran en Argentina", explicó Gonzalo.

Para Cazenave, el fanatismo se ve en cada esquina. "En Dhaka está lleno de banderas argentinas y camisetas en los balcones. En los techos de los edificios hay banderas gigantes. Si vas caminando por la calle con la camiseta argentina te preguntan si sos argentino y se vuelven locos: quieren una selfie".
El viajero, que está "a un país de los 100" y ya le dio "4 vueltas al mundo, dos a dedo", cerró: "Esta fue una de las mejores experiencias de mi vida".
De Qatar 2022 al 86: un vínculo que no se apaga
El fenómeno no es nuevo. Ya durante Qatar 2022, Bangladesh había llamado la atención del mundo por las celebraciones masivas de cada victoria argentina y por la devoción que despertó Messi, un antecedente que marcó el inicio de un vínculo que, lejos de apagarse, se consolidó con el paso de los años y convirtió a la Albiceleste en el equipo más seguido por millones de bangladesíes.
La raíz del fanatismo, según cronistas e historiadores especializados en el fenómeno, se remonta más atrás: al Mundial de México 1986, cuando los dos goles de Diego Maradona a Inglaterra en cuartos de final fueron interpretados como una suerte de revancha simbólica frente al antiguo colonizador británico.
Ese vínculo se profundizó institucionalmente tras Qatar 2022, cuando el gobierno argentino reabrió su embajada en Daca. Según una investigación del Financial Times, la cantidad de seguidores de la Selección en Bangladesh podría superar a la población total de Argentina.
Un guiño que conquistó las redes
El embajador noruego Halvor Sætre también volvió a dar la nota en Bangladesh, cuando decidió celebrar con un código cien por cien argentino en un video que se hizo súper viral.
Sætre es diplomático de carrera del Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega y asumió como embajador extraordinario y plenipotenciario en Buenos Aires en agosto de 2023, con jurisdicción concurrente sobre Bolivia, Paraguay y Uruguay. Antes de su llegada al país se desempeñó como director de Políticas de la ONU en la Cancillería noruega, representante especial para el Sahel y ministro consejero ante las Naciones Unidas. Habla noruego, inglés, español y francés.
Una fiesta que se repite partido a partido
Desde entonces, cada presentación de Argentina se vive como un acontecimiento. Familias enteras, grupos de amigos y vecinos se reúnen para ver los partidos y, cuando llega el triunfo, las calles se transforman en un escenario de festejos que poco tienen que envidiarles a los que se viven en Buenos Aires.
La pregunta que queda flotando, mientras la Scaloneta avanza rumbo a cuartos ante Suiza, es cuánto más puede crecer una pasión que ya parece no explicarse solo por los resultados ni por la figura de Messi, sino por un vínculo cultural que convirtió a Bangladesh en una verdadera sede del messismo.
Fotos y videos: gentileza Gonzalo Cazenave y redes sociales.
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