Hay una historia que nació bastante antes del Bautista Casella (66) mediático, aunque señalarlo así suene extraño, ya que también tiene que ver con los medios. Nos referimos a su historia como cronista de información general, uno de los privilegiados recorridos que distinguen a GENTE, donde el vademécum de opciones siempre le permitió al periodista navegar todo tipos de aguas, más o menos turbulentas, pero nunca limitadas a categorías, divisiones o "secciones", como suele definirse el ámbito de la comunicación.

"De las reuniones de sumario donde pensábamos la revista se salía en busca de la cobertura que fuera, a la hora que fuera, con la pilcha que fuera y sin distinción de temática. Toda idea interesante, en GENTE siempre era una posible nota", desanda el actual conductor de BTV, buena televisión (América) y Nadie nos para (Rock&Pop 95.9) su paso por nuestra revista, entre 1994 y 2002, a través, precisamente, de las coberturas y notas que le tocaron en suerte. Cerca de 250 inéditas, según la recorrida que realizamos por el Archivo de Atlántida. Una de las que el versátil bonaerense nacido en el partido de Morón nos invita a recorrer: "¡Vengan! (lanza apasionado)".
EL DÍA QUE EL CAPITÁN NAZI ERICH PRIEBKE LE DIJO A BETO: "HITLER PODRÍA HABER SIDO UN HÉROE, PERO SE VOLVIÓ LOCO"

"... Partir raudo a las provincias, viajar adonde fuera necesario, GENTE tenía esa mística de salir hacia cualquier parte donde acababa de suceder algo importante -cuenta Beto, preanunciando unas de sus grandes coberturas-. Hoy hay 150 canales de televisión que te reportan lo que pasa minuto a minuto. Pero en esa época y también en la previa a mi etapa en la revista, con tipos muy grosos del periodismo gráfico como Alfredo 'El Pingüino' Serra, pasaba algo y volabas. La inmediatez actual no existía" -resume.
"Si ocurría un hecho trascendente -como ahora sería un ataque de Estados Unidos a Irán por ejemplo-, GENTE se trasladaba a cubrirlo. Había que estar ahí; era la marca indeleble de la revista -continúa-... Lo cierto fue que en aquellos tiempos, específicamente en los años Noventa, apareció un caso de locos relacionado a semejante forma de trabajar: saltó el dato de que había un nazi en Bariloche".

"Se llamaba Erich Priebke, un ex jerarca importante de la SS (la guardia de élite del régimen nazi ). No era cualquiera, sino un tipo que manejaba muy bien los idiomas alemán e italiano, al punto de que, para que se den una idea, había sido intérprete en reuniones entre nada menos que Adolf Hitler y Benito Mussolini".
"Cuando se descubrió su presencia en Río Negro, el hombre estaba mimetizado como un 'buen vecino', muy querido por la comunidad de Bariloche. Tal cual sucedió con muchos nazis que se vinieron para la Argentina, él inició una nueva vida social y comunitaria allá, si bien siempre permaneció bajo sospecha de haber participado del peor horror del que tenga memoria la historia de la Humanidad".

"Lo cierto fue que llegamos a la ciudad con mi compañero fotógrafo y junto a un montón de corresponsales extranjeros que viajaron motivados por la importancia del personaje. El lugar era un caos: habían caído decenas de buscadores de nazis de distintas partes. Para colmo, cuando arribamos, nos enteramos de que Priebke se encontraba internado, bajo un pico de estrés, en una clínica local, rodeado por periodistas de todo el planeta".
"Ahí le dije a mi fotógrafo: '¿Qué vamos a hacer acá, metidos en el medio de este lío?'. Entonces se nos ocurrió salir del molde y buscar y visitar la casa familiar. Así de a poco empezamos a averiguar que Priebke tenía un hijo que vivía en la zona con sus nietos".

"En ese entonces, por supuesto, no existía Google ni Google Maps, y todo era a la vieja usanza: caminar y preguntar, caminar y preguntar. '¿Tiene idea de dónde vive el hijo de Priebke?'. Así, de boca en boca, nos marcaron el rumbo: 'Sí, es una casita blanca justo donde termina la calle y a la derecha. Creo que el hijo se llama Alfredo'. Y hacia allá fuimos..."
"Tocamos el timbre, nos atendió precisamente el hijo de Priebke, charlamos cinco minutos y le contamos nuestra propuesta. Él nos dijo: 'Mi padre no es responsable de todos los horrores que se le adjudican', y se ofreció a mostrarnos algunas fotos del álbum familiar. Para nosotros, cruzar ese umbral ya significaba un hallazgo periodístico tremendo. Nos invitó a entrar en la vivienda y exhibió el álbum privado".

"Se trataba de fotos personales, íntimas y familiares, pero también había otras inéditas hasta el momento de él vistiendo su añejo uniforme. Para nosotros era oro puro. Le pedimos permiso al hijo para reproducirlas, y nos volvimos a Buenos Aires con ese material exclusivo: terminó siendo una cobertura increíble sobre la historia del nazi de Bariloche".
"Un año y tres meses luego de publicada aquella crónica puramente informativa que acompañando cada imagen con su respectivo epígrafe, me llamaron al interno de la redacción; claro, en esa época no había celulares. Se trataba del doctor Pedro Bianchi, abogado del alemán, que había sido capitán de la Oficina Central de Seguridad del Reich. Previamente le venía pidiendo al letrado ver si existía alguna posibilidad de que su cliente nos atendiera en persona, algo que también intentaban sin éxito los 150 cronistas extranjeros que habían aterrizado en Bariloche".

"Con mucho respeto, Bianchi me saludó y sorprendió: 'El señor Priebke vio la nota que publicaron y notó que no tiene un contenido agresivo, sino que es muy informativa'. Y me confirmó: 'Le va a dedicar veinte minutos'... Volvimos a armar valijas y regresamos para encontramos cara a cara con el nazi".
"Aunque pasaron más de tres décadas, recuerdo perfectamente aparecer en la edición de GENTE junto a Priebke, entrevistándolo poco antes de que lo deportaran. Estuvo muy poco tiempo más en el país: Italia solicitó la extradición, se lo llevaron y, según tengo entendido, nunca más regresó a Bariloche" -cierra Casella refiriéndose a quien muriera el 11 de octubre de 2013, a los 100 años, cumpliendo arresto domiciliario en Roma.
"YO HABÍA ESTUDIADO PERIODISMO CON EL ÚNICO OBJETIVO DE FIRMAR UNA NOTITA EN UNA REVISTA"
"Mi formación profesional periodística pasó por la revista GENTE. Ahí entrenamos y aprendimos la búsqueda de una nota de color, la forma de titular y la manera de impactar desde el título y la imagen. Los que pasamos por ese training conservamos, incluso cuando hablamos por televisión o por radio, cierta forma de hablar titulando", cuenta entretanto Beto su derrotero en el mundo de las noticias y el entretenimiento, que se extenderá en un pregunta-respuesta frenético con GENTE que -capitaneado por Casella, un maestro de los climas- nos hará saltar del presente al pasado y del pasado al presente como si hubiésemos comprado un abono en el túnel del tiempo.

-¿Usted venía de Somos, cierto, Beto?
-Tal cual. Una Somos que tras cumplir su ciclo había cerrado. Entonces nos distribuyeron a sus periodistas por diferentes revistas de la editorial. Algunos iban a El Gráfico, algunos iban a Para Ti, algunos a Teleclick, y a Jorge Fernández Díaz, Alfredo Leuco, Any Ventura y a mí nos mandaron a GENTE. Una redacción del lujo.
-Y exi-gente (cuac).
-Exacto. Hasta que te acostumbrabas era muy estresante y demandante. Claro, porque GENTE siempre abordó desde lo que pasaba con el Presidente hasta la historia de una maestra rural, pasando por Dolores Barreiro y Maradona. En GENTE siempre todo fue periodismo, entrevistable, publicable. A vos un día te tocaba un reportaje con Valeria Massa, y al otro con el presidente de Perú, porque además se viajaba a cualquier parte donde pasaba algo.
-¿Fue su gran formación?
-Sin dudas. Sin mis años en la revista hoy no tendría el espíritu de periodista que conservo. Si bien con el show radial y televisivo uno va abandonando un poco la cabeza de salir a buscar la noticia, admito que toda mi formación periodística se la debo a GENTE. Y sí, fue mi gran formación: también fue mi primer escritorio propio.

-¿En serio?
-Atlántida fue mi primer escritorio y mi primer recibo de sueldo, porque yo venía de todo un circuito de colaborador: llevaba una nota al diario El Cronista, otra a SexHumor, pero en Atlántida me ofrecieron un escritorio propio y un sueldo fijo. Además yo había estudiado Periodismo con el único objetivo y deseo final de firmar una notita en una revista, no pretendía más. Así que cuando pude firmar una nota en GENTE pensé. "Ya está, ¡llegamos.!" Todo lo que vino después fue de yapa. Era como "Llegué a GENTE, listo, ¿qué más?".
-¿Dónde, además de en usted, siente que perdura esa "formación GENTE" de la que habla?
-Te podría dar mil ejemplos, pero va uno reciente: el otro día alguien que tuvo mucho que ver con la historia de la revista, como es Chiche Gelblung (director en los Setenta), desde su programa de cable tiró, mirando a la cámara y refiriéndose a Marcelo Tinelli, una definicióndel tipo: "Se acabó el rating, se acabó la plata, se acabó la familia." Eso era GENTE, y el propio Chiche -como varios de nosotros- lo tiene incorporado y mantiene vigente. Fue un training espectacular y clave para mi carrera profesional. Sin mis tiempos de gráfica no sé qué hubiera pasado. Ysignificó también un trampolín.
-¿También significó un trampolín, para que el cuarto de siglo siguiente usted se convirtiera en uno de los grandes conductores del país, ¿cierto?
-Bueno, al ser periodista de GENTE me invitaban a los programas para comentar determinada nota que había hecho o algún tema de actualidad. Como funcionaba bien desde mi lugar de invitado, empezaron a llamarme primero para panelista, luego para ponerme al frente, y así siguió la cosa... Pero, ¿por qué mejor no seguimos viendo aquellas notas del archivo, que realmente me traen unos recuerdos emocionantes?
Producción: Leo Ibáñez (@LeoGente)
Fotos: Chris Beliera (@Chrisbeliera) y
Archivo Atlántida ([email protected])
Estilismo: Lula Romero (@lula.romero.stylist)
Maquillaje y peinado: @nahuelito405 y @sebastiancorreaestudio
Filmación: Candela Casares
Edición de video: Rocío Bustos
Arte de portada: Roshi Solano
Agradecemos a @giesso, @oggizapatos y a Gimena Lepere
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)
Mirá También






