La historia comenzó cuando Maxi López le alquiló por un plazo de tres años su lujoso departamento ubicado en el piso 35 del Chateau Libertador (el exclusivo edificio porteño donde también reside Wanda Nara) a una abogada platense identificada como Natalia. Lo que parecía un acuerdo inmobiliario tranquilo y de buena relación terminó desembocando en un litigio judicial de proporciones escandalosas.
Cuando el contrato llegó a su fin, el empresario constató mediante la intervención de un escribano que la propiedad había quedado "hecha un desastre". Entre los destrozos reportados, se visibilizaron pisos rayados, anafes rotos, azulejos agujereados, la cocina completamente sucia, electrodomésticos dañados y la tela del tapizado del palier despegada.
Ante este panorama de destrucción, López impulsó una demanda exigiendo el pago de más de 144 millones de pesos (una suma que según algunas fuentes asciende a reclamos de entre 100 y 120 mil dólares para cubrir refacciones integrales) en concepto de daños y perjuicios.

El feroz contraataque de la inquilina
Lejos de quedarse callada o asumir la deuda, la exinquilina respondió con una contrademanda que subió la temperatura del conflicto. Según su defensa, Maxi López y su hijo Valentino utilizaron el departamento entre el 20 de enero y el 9 de febrero, antes de la entrega oficial de llaves, deslizando que los daños bien pudieron ocurrir mientras ellos habitaban el lugar.
Por si fuera poco, la mujer sumó una gravísima denuncia penal en contra del exjugador por presunta evasión fiscal, argumentando que el alquiler del lujoso piso nunca habría sido registrado formalmente ante la AFIP.

La palabra exclusiva de Maxi López y el "efecto Kabul"
En medio del fuego cruzado judicial, las cámaras de Intrusos lograron interceptar a Maxi López este mismo lunes a bordo de su vehículo para consultarle por el escándalo. Fiel a su estilo componedor, intentó restarle dramatismo mediático al asunto, pero no se guardó los detalles.
Al ser consultado por el cronista sobre el verdadero estado en el que le devolvieron la llave, Maxi fue gráfico y lanzó una comparación brutal: "Kabul... Kabul parecía el departamento", en referencia a una zona de guerra. Sin embargo, aclaró que prefiere mantener el perfil bajo que lo caracteriza en esta etapa de su vida: "No me interesa hacer tampoco polémica. Son cosas que ya en su momento las está llevando mi abogado".
Sobre la llamativa defensa de la inquilina (quien asegura haber entregado la propiedad en condiciones "normales" y acusa a los López de detonarla posteriormente), el exfutbolista se mostró completamente seguro de su posición legal. "Tengo, gracias a Dios, toda la documentación y ya está presentada, está todo", sentenció con firmeza, dejando claro que las pruebas ya descansan en el Juzgado.

Una nueva vida: chau departamento, hola casa familiar
Más allá del trago amargo, la nota tuvo un cierre a pura sonrisa. Agotado de los problemas propios de vivir en torres y edificios, Maxi confesó que se mudó a una casa espaciosa para echar raíces definitivas.
"Sí, sí, ya me quedo a vivir en la Argentina. No vivo más en departamento. Aquí está la casa... tranquilo, con un cuarto para todos mis chicos y para vivir todos juntos", anunció orgulloso.
Además, adelantó feliz que "en estos días" llegará el resto de su familia para instalarse con él y disfrutar a pleno de esta renovada vida en suelo argentino.



