Salvi Goñi tiene 4 años. Nació el 12 de octubre de 2021, apenas un año y dos meses antes de que Argentina se consagrara campeona del mundo en Qatar. “Justo cuando estaba aprendiendo a caminar ganamos el Mundial”, recuerdan hoy entre risas y miradas cargadas de emoción sus padres, Santiago y Eugenia, ambos de 32 años y fanáticos empedernidos del Pincha.
Y esa pasión de ellos, dos jóvenes trabajadores de City Bell que se conocieron en una peña de Estudiantes de la Plata, claro que la heredó su único hijo. “Tenemos videos de él con seis meses agitando en la cancha y al año y poquito ya pateaba. Lo lleva en la sangre”, dice su papá.
Y acota: “Con Euge nos conocimos en una fiesta del club y bueno yo soy muy futbolero, la madre también… Nuestra familia es muy futbolera. Entonces él ya era chiquito y le gustaba, ya desde la panza escuchaba canciones de Estudiantes y ahora todo el día fútbol, fútbol y fútbol”.

Ese fervor desenfrenadao por el fútbol que Salvi aprendió en casa atraviesa cada pantalla en la que aparecen sus videos haciendo jueguitos, cantando en la cancha y hasta simulando una previa en el vestuario de la Selección.
Es que, para quienes todavía no lo conocen, este nene es todo un fenómeno en las redes sociales, especialmente en Instagram, donde su papá comparte clips hablándole a Scaloni y ya reúne cerca de medio millón de seguidores.
Las ocurrencias de Salvi, el nene de 4 años que la rompe en las redes y sueña ser como Messi
En diálogo con GENTE, el hincha más peque de la Scaloneta repite en la previa de un entrenamiento: “Yo amo mucho a mi país. La Selección para mí es muchísimo, amo mucho a esta Selección, todos son campeones”.
Con el arco de fondo, sentado sobre la pelota y vestido con el conjunto completo de la Selección Argentina, Salvi le habla a cámara con una naturalidad que sorprende incluso a los más grandes. Él tiene clarísimo qué quiere: convertirse en futbolista, llegar a Primera y levantar la Copa del Mundo como lo hizo su máximo ídolo, Lionel Messi.

“Mi jugador favorito es Messi, no quedan dudas. Es el mejor del mundo. Como dice papá ‘es un ejemplo para todos’. Te amo mucho Messi”, le dice Salvi al capitán argentino, convencido de que tarde o temprano escuchará sus palabras.
Mientras juega a patear al arco, sus padres le confiesan a este medio que hasta ellos mismos están sorprendidos por lo que genera Salvi en las redes sociales. Euge, su mamá, se lo adjudica a la contención y al estímulo que “el benjamín de la familia” recibe a diario en su hogar. “Por nosotros es muy mimadito”, reconoce. A lo que Santi, el papá del niño, resume con orgullo: “Patea mucho y le gusta hablar a cámara”.

El día que Salvi conoció a Scaloni
“Conocer a Scaloni fue una felicidad, nunca me voy a olvidar de eso, nunca, nunca en mi corazón. Lo amo mucho a Scaloni, es el mejor técnico del mundo”, dice el pequeño acerca del día en el que pudo ver, abrazar y hasta sacarse una foto con otro de sus grandes referentes dentro y fuera de la cancha.
Es que, gracias a un acuerdo publicitario, la mini estrella de la familia Goñi cumplió el sueño de conocer al DT de la Selección Argentina.

“El día que lo vimos a Scaloni no lo podíamos creer. Pensábamos que podía haber una videollamada pero no nos imaginábamos que iba a estar ahí y fue más lindo porque lo vivimos como una verdadera sorpresa. La cara de Salvi lo dijo todo. Él siempre tiene una respuesta para lo que le digas pero ahí se quedó shockeado como diciendo ‘¿qué está pasando acá?’”.
“Cuando no sale hay que intentar hasta que salga”, expresa el futbolista de salita de 4 en una frase que resume no sólo lo que siente dentro de la cancha sino también la actitud con la que vive cada desafío. Y añade, firme en sus convicciones: “De grande quiero ser futbolista como toda la Selección”.

Un pasión dividida en dos clubes
Salvi juega en dos clubes:Argentino Juvenil, el club de su barrio, y Estudiantes de La Plata. “En el Juvenil juega en la 2019, que son dos años más grande que él, y además va al jardín a la mañanay a la tarde cuando no tiene club está en la plaza jugando a la pelota”, explican sus papás.
“Nosotros no tenemos lugar, vivimos en un departamento, pero él donde tiene un espacio agarra la pelota y se pone a jugar. Vos le das una pelota y una cancha y no le interesa más nada. Juega con nenes más grande que él, hasta dos categorías mayores”, explica Santiago, su padre.
La felicidad de esta familia sería todavía más grande si pudieran viajar a Estados Unidos y vivir, los tres juntos, el primer Mundial de Salvi. Un sueño que quizás, pueda llegar a cumplirse.


