Músico y actor de producciones que marcaron a toda una generación, como Aliados y Soy Luna, Agustín Bernasconi estuvo años dedicado exclusivamente a la música. Hoy recorre escenarios con sus canciones como solista, y por eso su nuevo trabajo tiene sabor a regreso: Mirame así, el camino de Noa lo devuelve a las ficciones juveniles.
La serie, con 24 episodios de unos 25 minutos, se estrena el 9 de octubre en Prime Video para toda Latinoamérica y el 10 llega a la pantalla de América TV. Bernasconi es Tomy, un músico sensible y estructurado que abandonó la banda que había formado con sus amigos en busca de estabilidad. La llegada de Noa, una joven recién llegada a la Argentina a quien interpreta la cantante israelí Noa Kirel, le reabre preguntas que creía cerradas.
En diálogo con GENTE, el artista habla de la serie, de los asados con el elenco que integran –entre otros– Kevsho, El Purre y Caro Domenech y de su química con la superestrella que llena estadios. También de su debut en el cine junto a Wanda Nara, de la exposición que implica compartir pantalla con una de las figuras más mediáticas del país y de las primeras frustraciones que lo marcaron de chico.

Una comedia romántica con músicos, una traición compartida y la búsqueda de la identidad
–¿De qué se trata Mirame así, el camino de Noa y qué te gustó de la historia?
–Es una comedia romántica un poco más juvenil, obviamente, y está buenísima, la verdad. La serie recorre problemáticas comunes, que nos pueden pasar a cualquiera entre los 20 y los 25 años. Es esta búsqueda de qué es lo que quiero ser, hacia dónde quiero ir, momentos en los que uno tiene que tomar decisiones que terminan dándote personalidad.
La trama transcurre en un hostel familiar y en un bar donde la música suena en vivo. Allí, un grupo de amigos que alguna vez soñó con formar una banda intenta no desarmarse tras la partida de Tomy. La música es parte de la narración: son nueve temas originales cantados por los propios protagonistas y una versión de Ni una sola palabra, el éxito de Paulina Rubio.
–Tomy y Noa se conocen en el peor momento de sus vidas. ¿Qué los une?
–El primer momento en el que nos cruzamos es en la peor situación del mundo: acabábamos de ser engañados los dos por nuestras parejas. Es tremendo. Pero creo que hay un punto en común ahí. Y es un gran gancho de la historia.

Los secretos de la dupla que forma con Noa Kirel
Noa Kirel, que brilló en Eurovisión 2023 y supera los 170 millones de reproducciones en Spotify, habla hebreo e inglés. Pero específicamente abordó el desafío de estudiar español por fonética para encarnar a la protagonista, y Bernasconi no duda en reconocerle el mérito.
–¿Cómo fue grabar con ella?
–Ella es una capa. Si pudimos lograr el resultado que se logró es gracias a ella, porque tuvo la mayor parte del trabajo, que es aprender español. Nos comunicábamos como podíamos. Porque yo apenas si hablo español –dice entre risas–.

–Ese intercambio con el idioma seguro dejó momentos divertidos.
–Sí, tal cual. Ella aprendió, y nos comunicábamos como podíamos. Pero el texto lo sabía muy bien. Sí había momentos graciosos de ella con la erre, momentos en los que nos reíamos con el elenco. Pero ella súper predispuesta, no debe ser nada fácil.
Según cuenta, el idioma también lo tocó a él. En los castings iniciales, el personaje de Tomy debía manejar el inglés para comunicarse con Noa, un requisito que no se ajustaba a su caso.
–¿Tuviste que aprender inglés para el papel?
–No. Cuando hice el segundo casting dije: "Yo inglés no voy a aprender en un mes". Bueno, le buscamos la vuelta y listo. Claramente el personaje era para mí.
–Son diez en el elenco y los vínculos son muy cercanos. ¿Cómo se grabaron esas escenas?
–Las escenas grupales fueron muy difíciles de grabar, porque éramos muchos y todos con un nivel de confianza y complicidad muy grandes. Y eso es complicado porque nos tentábamos mucho.

–Sé que hubo asados y muchos encuentros.
–Nunca falta el asado. Lo lindo de grabar un proyecto así, más allá de cómo crecés como profesional, es el grupo. Lo humano siempre termina siendo lo más lindo, porque después te juntás de nuevo, recordás momentos lindos, ves las escenas y te acordás de cuando las grabaste. También el quedarte un viernes después del laburo tomando una cerveza. Eso es lo que le da la vuelta.
La ficción llega con un respaldo de peso. La creación es de Patricia Maldonado (Chiquititas, Rebelde Way), la dirección de Mauro Scandolari, la música original de Loishka, y un elenco teen súper fuerte en redes que suma más de 20 millones de seguidores entre todos sus integrantes.

Una película con Wanda Nara: el salto al cine y el respeto que impone la pantalla grande
El otro estreno de Bernasconi llega a las salas. Se trata de ¿Querés ser mi hijo?, versión argentina de la comedia mexicana ¿Quieres ser mi hijo? (2023), que protagonizaron Ludwika Paleta y Juanpa Zurita. La dirige Hernán Guerschuny y es el debut de Wanda Nara como protagonista de cine.
Ella es Lucía, una mujer que descubre la infidelidad de su pareja y, en medio de una oportunidad laboral, le pide a su joven vecino Javier, interpretado por Bernasconi, que se haga pasar por su hijo. El estreno en salas está previsto para el 22 de octubre.
–Se te juntaron todos los estrenos. ¿Qué tiene de distinto el cine?
–Cuando supimos que iba a ir al cine, obviamente fuimos felices. Pero el cine tiene mucho respeto. En una plataforma, un contenido puede ser no tan bueno pero pasa. En el cine es mucho más crítico. Creo que es un desafío también.
–¿Qué sentiste cuando te viste en la pantalla grande?
–La verdad que la disfruté de principio a fin. No hay nada peor que sentarte a ver una peli y que no te guste el laburo que hiciste.

–¿Cómo vivió Wanda su debut en el cine?
–Ella estaba un poco preocupada, la verdad, pero para mí va a sorprender. La preocupación es más por la respuesta de la gente, porque ella tiene un nivel de exposición mucho más grande que cualquiera de los que estamos alrededor. Eso te hace ponerte un escudo. Querés que las cosas salgan bien porque hay mucha gente detrás, y el hate y todo lo que ocurre en las redes. Pero para mí la rompió. Por ser su primer proyecto, creo que estuvo realmente muy bien.
Bernasconi atribuye buena parte del resultado al trabajo previo. Los productores, entre ellos Pablo Ini, hicieron, según cuenta, "un laburazo de principio a fin", y el elenco, además, ensayó mucho antes de rodar.
El fenómeno Nara: el productor que le confesó que no lo entendía hasta que la conoció
Sobre el fenómeno Nara, Bernasconi recuerda una charla con el productor Pablo Ini, que le resumió lo que a él mismo le pasó al conocerla: "Boludo, yo no entendía el fenómeno de Wanda Nara hasta que la conocés".
–¿Y qué es lo que se entiende cuando se la conoce?
–Porque vos decís: ¿por qué sucede que está en todos lados? Pero tiene un ángel particular. Algo distinto que no tiene que ver con el talento, ni con lo estético, ni con nada. Es como esas personas que tienen cierta luz, y por eso le sucede todo lo que le sucede. Eso hablábamos con él, y es real.
La cercanía con una figura de ese calibre tuvo un costado menos amable. Mientras se rodaba la película, circularon versiones que lo emparejaban con su coprotagonista, y Bernasconi salió a desmentirlas en sus redes.
–¿Cómo viviste esa amplificación mediática?
–Yo me quedaba enroscado, porque no estoy tan acostumbrado. No me gusta, no estoy acostumbrado a que sigan cosas que no son ciertas.

–Y sentiste la necesidad de aclararlo…
–Sí. Me escribía un montón de gente. Gente que no me conoce, no pasa nada, pero gente que yo conozco, y tener que explicarle a todos... Bueno, “pongo esto y ya está”. Sentí la necesidad de decir: "Che, no estoy en pareja con nadie". Porque eso también desprende otras cosas.
–¿Cómo te llevás con la idea de que lo privado pueda ser público? ¿Te cuesta la idea de blanquear a alguien con quien estés saliendo?
–Si estoy seguro de lo que estoy haciendo o con quién estoy, y estoy bien, voy para adelante. Y tampoco soy Justin Bieber… No tengo drama.
–En el mundo de la fama hay mucho de narrativa y de marketing. ¿Te cuesta amigarte con eso?
–Me cuesta. Yo soy mucho más estructurado: lo que es, es; lo que no es, no es, y quiero que las cosas sean como son. Pero también es parte de un aprendizaje mío, de esta nueva etapa, de la exposición. Porque sé que si me estoy exponiendo a grabar una peli donde va a estar Wanda, que tiene mucha exposición, tengo que aprender a convivir con eso.
–Vos que subís a un escenario, ¿cómo te llevás con la exposición?
–Me encanta que haya mucha gente cuando subo al escenario. Me encanta compartir y recibir el cariño de la gente, y lo agradezco. Pero a veces soy bastante perfil bajo. Hay situaciones donde prefiero estar tranquilo. Si voy a cenar a un lugar, prefiero estar en un rinconcito tranqui. Si sé que voy a exponer mi música, estoy recontra dispuesto con la gente, y si me tengo que quedar una hora sacándome fotos, me quedo. Pero cuando estoy en mis planes, prefiero pasar desapercibido.

Guitarreadas, un casting que nunca salió al aire y un ídolo de las peñas
Para entender de dónde viene esa mezcla de entrega y recogimiento hay que volver a la infancia, a una casa donde la música era parte de la sobremesa.
–¿Desde chico supiste que querías hacer música?
–De chiquito, de cinco o seis años, recuerdo la sobremesa de mi casa en Año Nuevo o Navidad, y las juntadas que mi viejo hacía con los amigos, las guitarreadas y peñas. A mí me gustaba estar ahí, pero no me pasaba por el lado de la música, sino porque los veía disfrutar y quería ser parte. La música, el folclore sobre todo, que es como yo arranqué, tiene mucho de eso de compartir: la sobremesa, la guitarreada, la peña.
–¿Cuándo conectaste de verdad con la música?
–A los 7 u 8 años empecé a conectar más, empecé a cantar y me di cuenta de que me gustaba. Me di cuenta de que quería ser músico toda la vida la primera vez que me subí a un escenario. Había aprendido a tocar algunos temas con la guitarra, me subí a un acto de mi colegio, tenía 7 u 8 años y me salió todo muy mal. La performance fue mala. Pero lo que sentí fue muy lindo: una mezcla de confianza, adrenalina, todo lo que te da el escenario. Ahí dije: "Esto lo quiero hacer siempre".
La primera gran frustración llegó a los 10 años y casi lo aparta del canto.
–¿Qué pasó a los 10?
–Tuve una experiencia en la que casi dejo de cantar. Estuve dos o tres meses sin cantar. Me presenté a un casting de Talento Argentino, era muy chiquito, y me había ido muy bien. Me dijeron: "Tal día salís". Volví al colegio y les conté a todos mis compañeros. Llegó el día y nunca salí. No sé por qué. Era un hecho. Me re frustré. En el colegio se burlaban de que no había salido. En ese momento me dolía.

–¿Tenías algún ídolo?
–Era muy fanático de Los Nocheros, pero más de un integrante que después se separó, Jorge Rojas. Lo seguía a todos lados: iba a un festival a 50 kilómetros y le pedía a mi viejo que me llevara, tipo fan, que me firme todo.
–¿Cuándo sentiste que el camino iba bien?
–Como a los 12, por él, empecé a cantar mucho en peñas y festivales, y cada vez me salían más fechas. Yo lo sentía como la revancha de lo otro.
–¿Qué aprendiste del camino de artista?
–Creo que el artista tiene algo distinto, que es un poco más el ego de ser artista, y uno se entrega al público. Duele un poco más cuando las cosas no suceden como uno quiere. Pero ahí está el desafío: entender que eso es parte del camino y del crecimiento. Y a veces es un misterio, porque la respuesta de la gente no se puede dirigir. No hay una fórmula. Si hubiera, seríamos todos exitosos. Uno hace música porque lo siente y después la gente conecta o no. Sucede o no sucede.
Una agenda explotada, el silencio como recarga y los momentos simples que disfruta
Entre la gira, la serie y la película, la agenda de Bernasconi está al límite, y él dice que no tiene atajos para sostener la energía.
–¿De dónde sacás la energía en un momento con tanto trabajo?
–La verdad que no hay un atajo. Hay mucho trabajo, pero tampoco estamos todo el día. Creo que hay que aprender a dosificar. Y en los tiempos libres soy bastante solitario. Me quedo en mi casa, tranca, a veces en silencio, o voy a entrenar, o hago cosas con la compu, para estar un poco bajo de energía y después, si tengo un show, estar pilas. Igual tengo días que no, que no hay forma de pilotearla.

–¿Y cuando estás en un rodaje?
–Cuando estás en un rodaje, todo el día, con mucha concentración, terminás muerto. Llego a la noche, me tomo una copita de vino o algo y me duermo en la mesa.
–Y cuando estás en tu casa, sin tanta agenda, ¿qué te gusta hacer?
–Bastante básico, la verdad. Me hago unos mates y me quedo tranca, o me junto con amigos. Soy mucho de juntarme una vez a la noche a cenar.
–¿Te gusta cocinar?
–Cocino un poco, pero tengo un amigo que es chef, así que nos juntamos a cocinar.
–¿Hay algún plato que digas "este me encanta"?
–El otro día estaba pensando justo eso y creo que no hay una comida que no me guste. Me puse a pensar qué comida no me gusta y nada. Hay comidas que prefiero más que otras, lógicamente. Pero viene de mi casa: siempre se comió de todo, también porque no había mucha más opción.
–¿Algún plato que te remita a ese recuerdo?
–De chico me acuerdo de la primera vez que mi vieja hizo guiso de mondongo: no nos gustaba, y después terminó gustándonos. Así fue que nos acostumbramos a comer de todo.
Con la serie por estrenarse, la película en camino y los escenarios, octubre lo encuentra a Agustín en el centro de una exposición que no deja de crecer y a la que se anima sin renunciar a ser quien es. Eso sí, los ratos de mate y silencio que tanto resguarda igualmente, dice, no se negocian con nada.
Por Karina Noriega (@srtamaliboo)
Fotos: Rocío Bustos (@rrociobustos)
Retoque fotográfico: Gustavo Ramírez
Arte: Roshi Solano (@roshisolano)
RRSS: Barbi Bustos (@bar.bustos)
Estilismo: Gimena Padial (@gimmebright)
Make up y pelo: Belén Di Natale (@makeupbelenok)
Agradecemos a: @pumaargentina, @limay_denim, @sastreriawindsor,
@faustobuenosaires y @harta_accesorios.





















































