Hay artistas que construyen una trayectoria alrededor de decenas de canciones. Y una en especial, termina acompañándolos para siempre. Para Piero, que murió este miércoles 7 de octubre a los 81 años, esa canción fue Mi viejo. Bastaban las primeras palabras para que su voz quedara asociada a una imagen conmovedora que atravesó generaciones: la de un padre envejeciendo y un hijo que empieza a mirarlo de otra manera.
El tema apareció en 1969, cuando Piero —19 de abril de 1945, Apulia, Italia— todavía buscaba abrirse camino definitivamente en la música. Fue incluido en su primer álbum —al que incluso le dio el nombre— y acabó convirtiéndose en la obra que lo lanzó a la popularidad, dentro y fuera de la Argentina. Décadas después seguiría sonando cada Día del Padre, en homenajes familiares, películas y series, y sería versionado por artistas de distintos países.
Pero existe una particularidad detrás de aquella letra: aquel "viejo" de la canción no era, estrictamente, el padre de Piero.
La verdadera historia detrás de "Mi viejo", la canción de Piero
Piero había conocido al poeta y periodista José Tcherkaski a finales de los años 60. Empezaron a trabajar juntos casi artesanalmente: se reunían en el pequeño departamento de José y pasaban horas conversando antes de escribir. De aquella sociedad nacerían luego canciones fundamentales como Para el pueblo lo que es del pueblo y Coplas de mi país.
La letra de Mi viejo nació principalmente de la historia de Mario, el padre de Tcherkaski, un inmigrante ruso de origen judío que trabajaba como vendedor ambulante y había muerto a los 52 años, cuando José tenía apenas 14. Tiempo después, el escritor recuperó recuerdos de aquel hombre y una expresión que ya había utilizado en un texto juvenil: "Viejo, mi querido viejo".
Piero puso la música. Y entre los dos construyeron una canción que intentaba evitar el homenaje obvio o excesivamente sentimental. El propio cantante recordó que pasaron varios días con Tcherkaski simplemente hablando de sus padres antes de encontrar el tono que querían.
Cuando terminaron el tema, Piero sintió la necesidad de mostrárselo inmediatamente a su propio padre, quien por entonces tenía 48 años. Tomó la guitarra y se lo cantó a su padre. Al levantar la mirada, lo encontró llorando. El músico también se emocionó hasta que su papá rompió la solemnidad con una reacción que Piero recordó durante décadas: entre risas y lágrimas, le cuestionó aquello de su andar lento (Ahora ya caminas lerdo, como perdonando el viento).
El camino hacia el éxito tampoco fue inmediato. Piero y Tcherkaski recorrieron distintas compañías discográficas con sus canciones y fueron rechazados varias veces. Finalmente llegaron a CBS, donde un productor entendió que Mi viejo podía convertirse en una canción especialmente poderosa para el Día del Padre. La apuesta fue acertada: el disco vendió más de 500 mil copias en sus primeros tiempos y la obra comenzó a circular internacionalmente.
Con los años, Mi viejo alcanzó centenares de versiones y reproducciones en decenas de países. Tcherkaski contó que la canción llegó a utilizarse en alrededor de 40 producciones audiovisuales y fue reinterpretada más de 400 veces.
Piero tendría después una enorme obra atravesada por el amor, la protesta social, el exilio y el compromiso político. Pero ninguna canción logró desprenderse tanto de su época como aquella primera gran creación.
Por eso, aunque Mi viejo nació del encuentro de dos autores y dos historias familiares, terminó siendo, para el público, la canción de Piero. La que lo presentaba antes que cualquier otra, la que volvió a sonar cada vez que alguien quiso recordar a un padre y la que, después de su muerte, inevitablemente adquiere un significado todavía más profundo.

La letra completa de "Mi viejo", de Piero y José Tcherkaski
Es un buen tipo mi viejo
Que anda solo y esperando
Tiene la tristeza larga
De tanto venir andando
Yo lo miro de desde lejos
Pero somos tan distintos
Es que creció con el siglo
Con tranvía y vino tinto
Viejo, mi querido viejo
Ahora ya caminas lerdo
Como perdonando el viento
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo
Él tiene los ojos buenos
Y una figura pesada
La edad se le vino encima
Sin carnaval ni comparsa
Yo tengo los años nuevos
Mi padre los años viejos
El dolor lo lleva dentro
Y tiene historia sin tiempo
Viejo, mi querido viejo
Ahora ya caminas lerdo
Como perdonando el viento
Yo soy tu sangre, mi viejo
Soy tu silencio y tu tiempo
Yo soy tu sangre, mi viejo, yo
Soy tu silencio y tu tiempo
Yo soy tu sangre, mi viejo




















































