Los reyes de España se encuentran en plena visita de Estado a Finlandia, un hito que marca el primer viaje oficial de la Corona a ese país desde la histórica gira de Juan Carlos y Sofía en 1989. En el marco de esta intensa agenda diplomática, la noche del martes 6 de octubre se reservó para el evento de máxima etiqueta: una elegante cena ofrecida por el presidente Alexander Stubb y la primera dama, Suzanne Innes-Stubb, para un centenar de invitados en el Palacio Presidencial de Helsinki.
Aunque la formalidad dictaba el ritmo de la velada, el ambiente se volvió mucho más cálido a la hora de los brindis. Es que el presidente anfitrión tuvo el gran detalle de pronunciar parte de su intervención en español, y Felipe VI no quiso quedarse atrás. Antes de aceptar el reto, el monarca bromeó en inglés asegurando que le quitaba bastante presión saber que buena parte del salón podía seguirlo en castellano. Acto seguido, se animó con el finés.

Con la mirada fija en sus apuntes, el rey pronunció con cuidado: "Arvoisa tasavallan presidentti ja rouva Innes-Stubb" (excelentísimo señor presidente de la República y señora Innes-Stubb), para luego agregar "hyvät naiset ja herrat" (damas y caballeros) y "hyvää iltaa" (buenas noches). Fue justo en ese instante de máximo esfuerzo lingüístico cuando el protocolo quedó completamente a un lado.
La secuencia que rompió el protocolo
Al escuchar a su marido, la Reina Letizia, sentada en la mesa de honor, se giró hacia él y abrió los ojos de par en par con evidente asombro.
La secuencia, captada por las cámaras de televisión, mostró a una reina cien por ciento al natural: miró a su alrededor buscando complicidad, apretó la boca y se mordió el labio en un intento casi heroico por mantener la seriedad. Pero el esfuerzo fue en vano. La situación la superó por completo y terminó soltando una franca carcajada que contagió a toda la mesa.
El antecedente del día anterior
Este divertido momento tiene un antecedente muy fresco que explica tanta complicidad. Apenas el día anterior, durante la recepción a la comunidad española, el rey ya había sufrido de primera mano las trampas de la pronunciación local. Mientras daba su discurso, Felipe se trabó al intentar mencionar la ciudad de Oulu y la Escuela Pública de Käpylä.
Tras dudar y preguntar al micrófono abierto "¿se dice así?", el monarca señaló a Letizia frente a todos y le lanzó una simpática advertencia: "Esto te lo tienes que aprender tú también". El guiño no fue casual, ya que ella tenía agendado visitar ese mismo centro educativo bilingüe al día siguiente. Una previa perfecta para las risas que, 24 horas después, terminarían rompiendo el hielo en el Palacio Presidencial.






















































