Este lunes 25 de mayo, en el marco de las celebraciones por los 216 años de la Revolución de Mayo, María Belén Ludueña deslumbró con su look quiet luxury al participar del clásico tedeum en la Catedral Metropolitana junto a su marido, Jorge Macri.
Esta aparición representa el regreso de Ludueña a la actividad pública tras haberse convertido en madre de Vito, su primer hijo, hace aproximadamente veinte días. Para la ocasión, la periodista optó por un estilismo de esta corriente estética que prioriza la sobriedad, la calidad de los materiales y la ausencia de estridencias.
El conjunto seleccionado para la ceremonia religiosa se basó en una paleta de colores neutros y tonos tierra, adecuados para la temporada otoño-invierno 2026. La pieza central del atuendo fue una maxi falda plaid (o falda midi escocesa) con diseño de cuadros en gamas de bordó, beige y marrón. Esta prenda, ajustada a la cintura y con una caída que genera movimiento al andar, es uno de los elementos clave de la temporada actual.

Para la parte superior, la periodista utilizó una polera blanca básica de cuello alto, combinada con un tapado camel de corte recto y doble abotonadura. Esta última pieza, de estructura marcada y largo por debajo de las rodillas, funcionó como abrigo principal frente a las bajas temperaturas registradas durante la caminata oficial por las calles porteñas, donde el matrimonio fue escoltado por el cuerpo de granaderos y efectivos del ejército nacional.
El minimalismo, también presente en los accesorios

El protocolo institucional del evento fue complementado con accesorios en sintonía con el estilo minimalista. La primera dama porteña calzó stilettos de cuero en tono chocolate, con terminación en punta y taco aguja. Además, portó una cartera estructurada en color suela y, como detalle distintivo por la fecha patria, incorporó una escarapela en la solapa de su abrigo.
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En cuanto a la joyería, la elección consistió en piezas de color dorado: una cadenita con un dije pequeño y su anillo de matrimonio, manteniendo la línea cromática del conjunto.

Este enfoque estético se extendió al hairstyle y al maquillaje, buscando un resultado natural. El cabello fue llevado suelto, con raya al medio y ondas suaves en las puntas. Por su parte, el maquillaje se centró en tonos nude y marrones, con delineado sutil en los ojos, rubor en las mejillas y acabado brillante con gloss en los labios.





















































