A diez años de aquel oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016, el presente de Paula “Peque” Pareto es bastante diferente. Durante años, vivió con horarios marcados por entrenamientos, competencias, viajes, estudios y guardias, en una agenda deportiva que la llevó a convertirse en una de las atletas más importantes de la historia argentina, en muchos casos, poco le permitía dar lugar al disfrute, la familia y las proyectos personales.

En medio de una nueva etapa, con el aprender a frenar como prioridad, recibe a GENTE en uno de sus dos locales gastronómicos que abrió junto a familiares y amigos, que son parte de su faceta emprendedora, una de las que la define hoy.
En Pareto Gluten Free, el local que lleva su apellido en San Fernando, se mueve con naturalidad. Allí se sienta a estudiar, tiene reuniones, conversa con clientes, escucha devoluciones, saluda a quienes se acercan a pedirle una foto y en muchas ocasiones, para cerrar la jornada, lava los platos.

En esa posibilidad de decidir cuándo acelerar y cuándo bajar un cambio aparece una de las grandes diferencias entre aquella Peque que peleaba por una medalla y esta Paula que intenta construir equilibrio en el presente.
Su recorrido olímpico todavía ordena parte de su biografía pública. “La primera competencia que tuve fue Beijing 2008. Después fue Londres 2012, Río 2016 y Tokio 2020, que terminó siendo 2021, que fue donde me retiré”, repasa con precisión, como quien enumera estaciones de una vida que no se puede separar del deporte, aunque ya no lo viva desde la competencia diaria.
El retiro no significó una salida del mundo olímpico. Al contrario, abrió otra forma de pertenecer. Pareto ya no se sube al tatami para competir, pero sigue vinculada desde un lugar institucional que define como un honor y un privilegio. “Hoy formo parte del Comité Olímpico Internacional y de la Comisión Médica de Panam Sports. Es donde puedo fusionar estas dos pasiones que son el deporte y también la medicina, porque formo parte de la comisión médica”, cuenta.
Esa fusión, en su caso, parece natural. Paula fue deportista de elite y también médica. Es traumatóloga y especialista en medicina deportiva, una formación que hoy le permite mirar al atleta desde un lugar integral: el cuerpo que rinde, el cuerpo que se lesiona, el cuerpo que se exige y también el cuerpo que necesita ser cuidado. “Sigo muy relacionada. El Comité Olímpico Internacional es lo más alto a lo que uno puede aspirar desde el punto de vista deportivo”, explica.
Pero enseguida aclara que su trabajo dentro del movimiento olímpico no se limita a lo médico. También participa en comisiones vinculadas a los valores olímpicos. “Es ir más allá de las competencias, hacer foco en lo que los valores olímpicos dan, que son el honor, el respeto, la excelencia, el compañerismo, el trabajo en equipo”, señala. Para Pareto, esos valores no pertenecen únicamente a los deportistas: se extienden a la vida cotidiana y a la población en general.
En esa mirada hay una continuidad con su propia historia. Si algo construyó su figura pública fue la idea de esfuerzo sostenido, disciplina y humildad. Sin embargo, a diferencia de otros deportistas consagrados que después de una carrera exitosa pueden vivir de lo obtenido durante sus años de competencia, su presente también está atravesado por una realidad más concreta: trabajar para vivir. Haber sido campeona olímpica no la dejó fuera de las obligaciones cotidianas. Por eso su vida actual no se apoya en la contemplación de un logro pasado, sino en una agenda activa que combina proyectos, responsabilidades y decisiones laborales.
La faceta emprendedora de Paula Pareto
Ese puente entre deporte, salud y vida cotidiana también aparece en su presente como emprendedora. Pareto Gluten Free nació como una decisión familiar y como respuesta a una necesidad que ella venía observando desde hacía tiempo. No es el primer proyecto gastronómico que impulsa: después de Tokio 2021, cuando volvió de los Juegos en los que se retiró, se sentó con su familia y planteó que quería invertir en algo junto a ellos.

“Cuando volví de Tokio 2021, me senté en la mesa familiar y dije: ‘Quiero hacer algo con familia, invertir en algo’. Trabajar con familia a mí me encanta”, recuerda. La idea inicial surgió de su hermana, vinculada al mundo del café de especialidad en un momento en que ese formato estaba creciendo. Nadie en la familia venía de la gastronomía, pero decidieron probar. Así nació primero Pareto Café y luego Pareto Gluten Free, el local donde recibió a GENTE.
-¿Por qué puntualmente un local gluten free?
-Era algo que yo siempre tuve en la cabeza porque lo creía necesario para esta comunidad celíaca que tal vez está un poco olvidada en los papeles de todos. Es una patología que no la eligen y que tiene el mismo derecho de sentarse a comer, disfrutar y estar con amigos y con familia, sin tener después el miedo de tener alguna dolencia estomacal o cualquiera sea. Empatía sería en una sola palabra.
-¿Tenís algún familiar celíaco o por dónde surgió esa empatía?
-Familiar no, pero si amigos o conocidos, e hijos de amigos. Pasaba que al querer organizar una salida en grupo y alguno es celíaco, era difícil encontrar el lugar correcto. Y terminaba esa persona como 'adaptándose para no molestar', y no me parece justo. Creo que tienen el mismo derecho que cualquiera a estar cómodos en un lugar, tranquilos, comiendo como todos. La imagen de amigos llevándose algo aparte en una bolsa por varias horas porque donde íbamos no había nada libre de gluten me daba bronca, era una injusticia.
Para Pareto, el punto de partida es simple: todos deberían poder sentarse a comer, disfrutar y compartir sin miedo. “Tienen el mismo derecho que cualquiera a estar cómodos en un lugar, tranquilos, comiendo como todos”, afirma. En esa frase se entiende que el local no nació solamente como una oportunidad comercial, sino como una causa concreta.
El proyecto lleva menos de un año, pero ya atravesó su propia etapa inicial de aprendizajes. “Estamos muy felices, remándola en el día a día, como todo emprendedor, pero felices porque la devolución de la gente la verdad que es muy linda”, cuenta.

Aunque podría parecer que después de una carrera olímpica los desafíos se relativizan, Paula no los minimiza. Al contrario, los reconoce como parte de cualquier proceso nuevo. “De desafíos está llena la vida”, remarca. Y vuelve a una frase que la acompaña desde siempre: salir de la zona de confort. “Soy muy de decir y vivir esto de salir de mi zona de confort para una causa que creo justa”, explica.
En la gastronomía, como en el deporte, aprendió que no alcanza con tener una buena intención. Hay que escuchar, corregir, aceptar sugerencias, equivocarse y mejorar. “La idea es también escuchar a los que vienen del palo gastronómico y centrarte en amigos o conocidos que pueden darte sugerencias”, señala.
Su presencia en el local no responde a una rutina rígida, pero sí a una decisión de estar. “Vengo lo más posible. De hecho, lo uso como oficina, me pongo en una mesa y tengo reuniones, cursos, estudios”, cuenta. A veces pasa una o dos horas. Otras, todo el día. Depende de la agenda, de las reuniones, de los cursos y de esa vida que hoy combina múltiples roles.
La clave, dice, es delegar. Allí vuelve a aparecer una enseñanza del deporte: confiar en el equipo. “Trabajar en equipo es eso, es confiar en cada una de las partes y saber que va a hacer bien las cosas y que no tengo que estar yo atrás de eso”, explica. En el local, por ejemplo, la encargada es una amiga de toda la vida. Paula sabe que habrá consultas y decisiones compartidas, pero también confía en que cada persona cumple su función.
“Yo lo que hago es lavar los platos, que eso lo puedo hacer muy bien”, dice, entre risas. La frase, más allá del humor, también la muestra sin distancia con el proyecto. No se ubica como una figura que sólo presta el nombre. Está, mira, participa y se involucra desde donde puede.
Ese vínculo directo también aparece con los clientes. “Nos reímos con otra gente que viene y decimos: sale cowork, cada uno prende su computadora y está cada uno en la suya”, cuenta. Pareto Gluten Free funciona muchas veces como espacio de trabajo, reunión y encuentro.
-Y el vínculo con la gente en general, con ese cariño por haber representado al país, ¿te sigue pasando de que se acerquen a pedirte foto o saludarte?
-Sí. Pasa bastante. Pasa cada vez más, que yo pensé que iba a ser cada vez menos, pero pero pasa y la verdad es que aún es raro. O sea, a mí me da mucha vergüenza -dice entre risas-. Vas caminando por la calle y viene uno y te abraza. Pero es lindo, una devolución que no me esperaba. Yo soy deportista y me esperaba competir y nada más y tener mi equipo. Y hoy por hoy el reconocimiento y el saludo y el cariño es algo que me gusta.
-¿Y qué repercusiones ves en el hecho de ser la 1° mujer argentina campeona olímpica?
-Creo que ha sido un buen puntapié. Previo a mí, hubo muchas deportistas que han también marcado hitos y referencias, y que para mí han sido referentes. Para mí ser parte de un escalón más es una gran felicidad que tampoco me la esperaba. Somos varios los que fuimos trabajando para que hoy por hoy... por ejemplo, haya más nenas que nenes haciendo judo. Cuando yo empecé no había. Era yo sola con muchos chicos. Y los profesores de las escuelitas me dicen que en algunas hay más nenas que nenes, es una locura.
"Y eso no es sólo por tal vez los logros deportivos de Paula, sino por todos los que fueron previamente y también por la prensa", remarca Pareto en tercera persona sobre las repercusiones que tiene en la diversidad de deporte en un país culturalmente futbolero.
"Que puedan elegir el deporte que quieran hacer, que se sepa que el deporte no es ni de nenas ni de nenes y que hay muchos más deporte que el fútbol, que es verdad que yo también era el único deporte que medio conocía cuando era chica, pero hay muchos otros que pueden elegir. Entre todos podemos hacer que haya más selecciones", asegura con anhelo.
Ese cambio también se ve en lo institucional. “Los clubes abren más espacios para poner más deportes que antes tal vez no existían”, analiza. Sabe que para muchos puede ser una apuesta difícil, porque al principio quizás son pocos los chicos que se suman. Pero cree que ampliar la base es fundamental para que después aparezcan más deportistas capaces de representar al país en distintas disciplinas.
El vínculo de Peque Pareto con otros deportistas de élite
En su vida post competitiva, Pareto también construyó vínculos con otros deportistas consagrados desde un lugar menos tenso que el de la competencia. En el caso de Manu Ginóbili, por ejemplo, compartieron publicidades y eventos, pero con el tiempo apareció un lazo más cotidiano. También recuerda encuentros con varios deportistas donde las conversaciones se vuelven más amenas que en un torneo, cuando cada uno está enfocado en lo suyo.

"Con Manu nos hemos sentado a comer en encuentros entre varios deportistas. Y ahí es donde se da una charla un poco más amena que en una competencia, obviamente donde uno está enfocado en cada cosa. Y sí, queda un muy buen vínculo", asegura.
Con Gabriela Sabatini también guarda una anécdota especial: fue a tomar café a su local y aprobó el producto. “Me dijo: ‘Mirá, yo soy catadora de café de especialidad y me gustó’”, recuerda Pareto, entre orgullo y humor. “Se genera un muy lindo vínculo que queda más allá de lo deportivo y de lo laboral”, agrega.
En esas charlas con otros atletas encuentra un lenguaje común. “Los deportistas como que tenemos otra mentalidad y es lindo compartir charlas con ellos”, dice. Quizás se refiere a una forma de entender el esfuerzo, la disciplina, la frustración, el cuerpo y la necesidad de reinventarse cuando la competencia termina.
A diez años del oro en Río, Paula Pareto no parece interesada en quedarse detenida en la imagen de la campeona que hizo historia. Ese logro sigue ahí, inevitable, como una marca que la acompaña. Pero su presente se escribe en otro ritmo. No abandonó el esfuerzo ni la disciplina. Simplemente aprendió a hacerles lugar a otras cosas: "Creo que no disfrutaba mucho antes en mi vida por la agenda deportiva, pero hoy puedo elegir frenar y almorzar con amigos, compartir con mi familia, es lo que más hago en mi tiempo libre".
Fotos y video: Ramiro Palais.


