La tarde del miércoles quedó marcada por una tragedia que sacudió a la zona norte del Gran Buenos Aires. Claudio Santeusanio, reconocido empresario gastronómico y creador de la cadena de pastas Mamma Nicoletta, murió tras sufrir un brutal accidente mientras realizaba tareas en un depósito de su firma.
El hecho ocurrió alrededor de las 15 en un establecimiento ubicado sobre la calle Soberanía Nacional al 240, a la altura de General Paz, en Belén de Escobar. Allí funcionaba el depósito de la fábrica que él mismo había impulsado y convertido en una marca conocida en Ingeniero Maschwitz y todo el partido.
Según se reconstruyó, Santeusanio, quien tenía 57 años y era padre de dos hijos, se encontraba trabajando sobre la cubierta del galpón, una estructura compuesta por chapas y soportes metálicos. En medio de esa tarea, una parte del techo cedió de manera repentina. La falla estructural provocó que el empresario cayera desde varios metros hacia el interior del lugar.
El impacto fue fatal. A raíz de las graves lesiones sufridas, murió en el acto. Minutos después, una ambulancia del SAME llegó al lugar, pero el médico solo pudo constatar el fallecimiento.

En paralelo, intervinieron efectivos de la Policía Municipal, del Comando de Patrullas y personal de la comisaría Escobar 1ra, que inició actuaciones bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte” para determinar las circunstancias exactas del accidente.
La noticia generó un profundo impacto en la comunidad. Santeusanio era una figura conocida en la zona, no solo por su emprendimiento gastronómico sino también por su trayectoria como emprendedor local. Su marca se había consolidado a lo largo de los últimos años como una referencia en pastas frescas, con varias sucursales y una clientela fiel.
El dolor se hizo visible rápidamente. El principal local de la firma, ubicado en la esquina de Travi y Colón, en Belén de Escobar, amaneció con un cartel de “cerrado por duelo”, reflejando el golpe que significó la pérdida.

Mientras avanzaban las actuaciones judiciales, familiares, amigos y clientes comenzaron a despedirlo con mensajes de pesar. Su muerte, tan inesperada como trágica, dejó un vacío en el entramado comercial de la zona y en quienes lo conocieron de cerca.
"No se puede creer", "Qué terrible", "QEPD", "Que muerte ilógica. QEPD", "Como cambia la vida en segundos, fortaleza a la familia", "Un beso al cielo Claudio", "Qué triste noticia", y "Mis condolencias a la flia y amigos... Vuela bien alto Claudio. Q.E.P.D!!!", fueron solo algunos de los mensajes que sus clientes escribieron en las redes.
El accidente volvió a poner en foco los riesgos de las tareas en altura y la fragilidad de situaciones que, en segundos, pueden cambiarlo todo.
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