Mientras el planeta entero se paraliza ante el inicio de un nuevo Mundial y las calculadoras se encienden para medir los pasos de Lionel Messi (38) en la historia, los registros oficiales muestran una particularidad estadística. El capitán argentino ya habita la cumbre de los goleadores históricos de las Copas del Mundo con 16 tantos si se toman en cuenta la totalidad de sus ejecuciones.
Sin embargo, la contabilidad reglamentaria mantiene congelado su casillero en 13. Los otros tres impactos -aquellos que ejecutó en las tandas frente a Países Bajos en 2014 y 2022, y ante Francia en la final de Lusail- permanecen catalogados bajo la denominación de "definiciones por tiros desde el punto penal".

Esto genera una paridad de criterios que llama la atención en el ambiente deportivo e inspira una pregunta sin respuesta convincente: Si el reglamento convalida el gol de una prórroga en el minuto 120, ¿por qué los gritos en las tandas de penales que definen el destino de una eliminación no se computan en el historial individual del jugador? Messi ya alcanzó la cifra máxima en la cancha, pero los criterios actuales de registro aún no lo han convalidado.
LA FRIALDAD DEL ARCHIVO: LOS TOP DE LA HISTORIA BAJO LA LUPA DEL "PUNTO PENAL" EN TANDAS (Y SIN ELLAS)
Cuando se analiza el tablero de los máximos artilleros mundiales, los números se leen bajo los parámetros tradicionales. Sin embargo, si se aplicara el criterio de sumarle a los futbolistas los goles convertidos en las tandas de penales de desempate -donde el marcador del encuentro se altera nada menos que para decretar un ganador-, el mapa de la estadística histórica presentaría modificaciones sustanciales.

Hoy, la tabla oficial consagra al alemán Miroslav Klose (Alemania) con 16 tantos, seguido por Ronaldo Nazário (Brasil) con 15, Gerd Müller (Alemania) con 14, y una línea de 13 goles que comparten Just Fontaine (Francia) y Lionel Messi. Pero el desglose de los partidos cuenta otra historia. Si se revisan los expedientes de las definiciones desde su implementación, veríamos que la cúspide se equipara.
Bajo este criterio Leo, que ostenta 13 goles oficiales, sumó tres conversiones en tandas: ante Países Bajos en las semifinales de Brasil 2014, y los dos remates ante Países Bajos y Francia en la travesía de Qatar 2022. Con esos tres impactos, Messi alcanzaría la línea de los 16 goles de Klose, quien no ejecutó penales en tandas de desempate durante sus participaciones mundialistas.

El efecto no solo abarca al diez argentino. El francés Kylian Mbappé, que hoy asoma en el archivo con 12 goles oficiales, llegaría a los 13 tantos si se contabilizara su penal anotado en la definición de la final en Lusail. Sin tales tandas, hoy los artilleros mundialistas top se completarían con el brasileño Pelé (12 tantos), el alemán Jürgen Klinsmann y el húngaro Sándor Kocsis (11), y nuestro Gabriel Batistuta, el peruano Teófilo Cubillas, el inglés Gary Lineker, el polaco Grzegorz Lato y los alemanes Helmut Rahn y Thomas Müller, con 10. En la decena de players que anotaron nueve goles se encuentra el italiano Roberto Baggio, quien ascendería a 11 tantos si se consideraran las dos definiciones en tanda de penales en las que participó.
MARCO REGLAMENTARIO (Y ALGO MÁS): EL ARTÍCULO QUE RIGE EL REGISTRO

Para comprender cómo se llegó a esta separación de los datos hay que recurrir a los manuales de la International Football Association Board (IFAB) y los códigos regulatorios de la FIFA. Específicamente, la décima 10 de las "Reglas del Juego" establece los métodos para determinar el resultado de un partido. El texto normativo señala que las tandas de penales no forman parte del partido en sí, sino que constituyen un "procedimiento para determinar al ganador" de una eliminatoria que, para los registros estadísticos del torneo, se computa como un empate.

Allí radica la base legal de la encrucijada conceptual. Según la letra de la norma, el partido de fútbol termina cuando el árbitro hace sonar su silbato al cabo de los 90 minutos o tras el cierre de los dos tiempos suplementarios de 15. Todo lo que ocurra bajo el imperio del reloj extendido cuenta para las tablas oficiales: tarjetas, minutos extra y los goles de jugada o de penales sancionados en ese lapso. Por eso, el gol de Messi a Francia en el minuto 108 de la final se integra al cómputo principal. Sin embargo, apenas inicia la tanda, los registros individuales -al igual que los récords- se detienen: los goles anotados no se suman a la disputa por la Bota de Oro y las atajadas de los arqueros no computan para sus vallas invictas.
Quienes sostienen la vigencia de esta postura argumentan que la tanda no es fútbol dinámico, sino una ejecución sin oposición de defensores y donde no rige la ley del rebote (si el arquero la toca y pega en el palo, el pateador no puede volver a intervenir). No obstante, el debate interpretativo se mantiene activo. Si la tanda es un hecho aislado, existen puntos de contacto con el partido regular: las tarjetas amarillas recibidas durante los 120 minutos se arrastran a la definición y un jugador expulsado durante los penales deja a su equipo con un pateador menos. El reglamento aplica las normas del partido para las sanciones en la tanda, pero mantiene la separación a la hora de contabilizar los goles.
EL DEBATE DE LOS ESPECIALISTAS: ¿POR QUÉ EL SUPLEMENTARIO SÍ Y LA TANTA DE PENALES NO?

La estructura de esta norma genera opiniones encontradas entre historiadores, estudiosos y profesionales del deporte que ven en este criterio una diferenciación difícil de sostener en el tiempo. Quienes ponen en duda la regla argumentan que la presión psicológica, la técnica y la validez del golpe de balón son equivalentes en el minuto 45, en el 115 o en el quinto penal de una definición.
El eje central de quienes cuestionan la medida señala que la prórroga y la tanda de penales comparten la misma finalidad jurídica: ambas son herramientas excepcionales creadas para romper un empate que el tiempo regular no pudo quebrar. Por ende, argumentan que no existe una razón conceptual determinante para validar estadísticamente una y excluir la otra. Desde el punto de vista de la ejecución, un penal en la tanda arrastra una exigencia mental superior a la de un penal ejecutado en las primeras instancias de la fase de grupos.

Al ser consultados sobre esta situación, analistas vinculados a los comités técnicos del fútbol suelen ampararse en que alterar el sistema de registro de las tandas modificaría los registros históricos de forma retroactiva. Se alega que los delanteros de épocas pasadas -donde los empates se definían por sorteo con moneda o mediante partidos desempate- quedarían en desventaja frente a los contemporáneos.
La historia del fútbol, sin embargo, muestra modificaciones constantes en sus dinámicas: en la actualidad se disputan más partidos por torneo, se permiten más sustituciones y las condiciones del juego han evolucionado. Dejar fuera del historial individual un remate que se mete en la red ante el intento de un arquero profesional es una disposición administrativa que la era del Big Data y el análisis deportivo comenzaron a evaluar con ojos críticos.
EL ESCENARIO ANTES DEL INICIO DE LA COPA MUNDIAL DE LA FIFA MÉXICO/ESTADOS UNIDOS/CANADÁ 2026

Un nuevo Mundial está a punto de levantar su telón. Las luces se encenderán, la pelota rodará y los ojos del mundo volverán a posarse sobre el capitán argentino. Los manuales oficiales indican que inicia el torneo con 13 goles en su historial, a tres de la marca de Miroslav Klose. Es cierto que en apenas 39 días (lo que durará la vigésima tercera Copa del Mundo) el panorama estadístico puede resultar completamente diferente: con la competencia en marcha, el propio Lionel Messi tiene la oportunidad de superar la marca en los noventa minutos reglamentarios, mientras que competidores directos como Kylian Mbappé o Cristiano Ronaldo también están en condiciones de sumar tantos y modificar las posiciones históricas.

Pero más allá de las cifras que se escriban en las próximas semanas, la discusión técnica ya forma parte del debate futbolístico actual. La pregunta queda planteada en la antesala del torneo: ¿El fútbol moderno unificará en el futuro sus criterios de anotación para registrar cada gol convertido en la cancha, o las marcas históricas seguirán ligadas a la división entre el tiempo de juego y las definiciones por penales?
El debate (como cada uno de los 108 encuentros que mantendrán al planeta en vilo desde el jueves 11 de junio y el domingo 19 de julio de 2026) recién inicia y ya encuentra tantos defensores como críticos acérrimos haciéndose la misma pregunta: ¿Merece una revisión de la FIFA? La discusión, como la redondez de la pelota, amenaza con no tener fin. ¿O en realidad terminará consumando un acto de justicia?... A propósito, y refiriéndonos a voces autorizadas, ¿qué creen que opinaría justamente la pelota si pudiera expresarse?
Producción: @LeoGente
Edición de video: Candela Petech
Fotos: Archivo Atlántida, gentileza Adidas (vía Bruno Rossi, de Urban Grupo de Comunicación) y redes sociales
Infografías: NotebookLM


