Marcelo Tinelli volvió a mostrar en sus redes sociales un rincón de la intimidad de Lorenzo, su hijo menor, fruto de su relación con Guillermina Valdés, y esta vez el protagonista absoluto no fue un banderín ni un recuerdo deportivo: fue un enorme mural que transforma una de las paredes del cuarto en una verdadera obra de arte.
La renovación mantiene intacto el universo que identifica a Lolo Tinelli: fútbol, Selección Argentina, Lionel Messi y una fuerte conexión con el deporte. Pero la nueva intervención firmada por Maximiliano Bagnasco llevó esa pasión a otro nivel. La pared fue convertida en un gran escenario pictórico y el resultado generó una comparación inmediata por su escala y su impacto visual. “Como la Capilla Sixtina”, fue la descripción elegida para dimensionar la magnitud de la obra.

Una habitación que cuenta quién es Lolo
La nueva decoración no aparece aislada. Desde hace tiempo, Marcelo Tinelli fue dejando ver pequeños detalles del mundo de su hijo y, a través de ellos, quedó claro que el deporte ocupa un lugar central. En abril de 2025, por ejemplo, había mostrado por primera vez una imagen más amplia del dormitorio de Lorenzo: una cama de una plaza con un acolchado de la Selección Argentina, imágenes vinculadas al Mundial de Qatar 2022 y distintos cuadros relacionados con la Fórmula 1. Sobre la cabecera también había un banderín de San Lorenzo de Almagro, adquirido por el propio Lolo.
Aquel cuarto ya funcionaba como una suerte de mapa de sus pasiones. En el acolchado aparecían referencias a la Selección, la Copa del Mundo, Lionel Messi y la recordada atajada del Dibu Martínez en la final de Qatar. En las paredes, mientras tanto, la Fórmula 1 aportaba otra de las grandes obsesiones deportivas que comparte con su papá.

El vínculo con el fútbol, además, no es solamente decorativo. Marcelo y Lolo vivieron juntos uno de los momentos más importantes de la historia reciente de la Selección: viajaron a Qatar en 2022 y estuvieron presentes durante el Mundial que terminó con Argentina campeón del mundo. El propio conductor recordó en distintas oportunidades la emoción de haber compartido aquel viaje con su hijo y el sueño cumplido de levantar la tercera Copa.
Por eso, el enorme mural parece funcionar como una extensión natural de ese universo. Lolo no tiene simplemente un cuarto ambientado con motivos deportivos: tiene un espacio construido alrededor de aquello que lo apasiona.

El artista detrás del mural
La obra que sorprendió a todos fue realizada por Maximiliano Bagnasco, uno de los muralistas argentinos que más ha trabajado con figuras del deporte y la cultura popular. Especializado en retratos de gran realismo, Bagnasco tiene una extensa trayectoria que comenzó mucho antes de dedicarse a pintar murales.

El artista contó a GENTE que su relación con el dibujo empezó cuando era muy chico. A los nueve años ya había realizado sus primeras publicaciones y concurría a talleres de pintura. Incluso ganó un concurso en el que reprodujo una obra de Vincent van Gogh. Más adelante estudió Publicidad y continuó formándose en dibujo, pintura, ilustración y animación.
Su especialidad son los rostros. Él mismo explicó a GENTE que los observa como algo “matemático” y que allí desarrolla su técnica de realismo. Esa obsesión por capturar las facciones de sus protagonistas fue lo que terminó convirtiéndolo en un artista especialmente convocado para retratos y murales.

Aunque el nombre de Bagnasco quedó fuertemente asociado a Diego Maradona, su obra abarca una enorme cantidad de personalidades. Pintó a Ernesto Sabato, Jorge Luis Borges, Mercedes Sosa, Jorge Guinzburg, Ringo Bonavena y también a Lionel Messi. En el plano internacional trabajó, entre otros, con figuras vinculadas a la música como Ozzy Osbourne, Steven Tyler y Megadeth, además de realizar trabajos para Tini, Alejandro Sanz y Sebastián Yatra. También hizo proyectos para compañías como Disney, Fox y Amazon.

La habitación de Lolo fue mostrada por Marcelo en distintas ocasiones y siempre dejó ver una constante: el espacio refleja los gustos del chico más que una decoración impersonal. Cuando el conductor mostró aquel primer vistazo al cuarto, incluso puso el foco en un detalle que había elegido y comprado su propio hijo: el banderín de San Lorenzo. “Amo la habitación de Lolo, y con nuevo banderín comprado por él”, escribió entonces. También había mostrado la puerta del cuarto llena de stickers con los campeones del mundo.

Ahora, con el mural, esa identidad se vuelve todavía más evidente. La pared dejó de ser una superficie vacía para convertirse en parte de la historia personal de Lolo. Y el encargado de pintarla es, además, un artista cuya obra tiene al fútbol argentino como uno de sus grandes lenguajes.
Mirá También

