La despedida al rey Harald V de Noruega, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años, quedó atravesada por una inesperada controversia. En medio de las ceremonias previas al funeral de Estado, previsto para el próximo 9 de septiembre, Marius Borg Høiby, hijo de la reina Mette-Marit, apareció cargando el féretro del monarca junto a integrantes de la familia real.
La escena se produjo durante el traslado de los restos desde el Salón Rojo del Palacio Real de Oslo hasta la capilla. El ataúd, cubierto con la bandera real, fue llevado por el flamante rey Haakon VIII, la princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus, la princesa Märtha Louise y sus hijas Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah Behn. En la parte posterior de la comitiva se encontraba Marius, quien también sostuvo el féretro generando una situación inusual.
La participación del joven en ese acto adquirió una dimensión especial por su situación judicial. Es que a sus 29 años fue condenado en junio a cuatro años de prisión por dos violaciones y otros 33 delitos y actualmente se encuentra bajo arresto domiciliario mientras espera la instancia de apelación, con control mediante una tobillera electrónica.

Para participar de la despedida familiar de Harald, Borg Høiby recibió una autorización especial que le permitió abandonar temporalmente el domicilio. También había obtenido permiso para visitar al monarca en el hospital antes de su muerte y podrá concurrir al funeral del 9 de septiembre.
El debate que abrió la presencia de Marius Borg en la despedida de Harald
La decisión de incluirlo en un momento de semejante peso simbólico provocó cuestionamientos públicos. Marius no posee título real ni integra la línea de sucesión, aunque desde pequeño fue incorporado al núcleo familiar después del matrimonio de su madre con Haakon en 2001.

Su presencia como uno de los encargados de transportar el ataúd expuso así una compleja tensión entre su condición de miembro de la familia en el ámbito privado y las consecuencias públicas de su condena judicial.
La polémica tomó todavía mayor dimensión porque la procesión fue televisada. Las imágenes mostraron a Borg Høiby participando junto al resto de los familiares mientras permanece sometido a control electrónico, una combinación que generó críticas y volvió a instalar interrogantes sobre la forma en que la Casa Real maneja su situación.

El permiso, cabe aclarar, fue otorgado dentro del marco judicial noruego. Sin embargo, la discusión pública se trasladó hacia otro terreno: si su participación, especialmente con un rol tan destacado, podía transmitir una imagen de privilegio por su pertenencia al círculo íntimo de la Corona.
Las otras imágenes que marcaron el último adiós al rey Harald
Más allá de la controversia, la ceremonia dejó postales de fuerte contenido familiar. La reina viuda Sonja y Mette-Marit caminaron tomadas de la mano detrás del féretro, mostrando el gran papel que hoy tiene la nueva reina y madre de Borg.

Así, mientras Noruega despide a un rey que ocupó el trono durante más de tres décadas, Haakon VIII comienza su reinado en medio de uno de los asuntos más delicados que rodean a su familia. La presencia de Marius en las ceremonias por Harald dejó en claro que, puertas adentro, continúa siendo considerado parte del núcleo familiar. Puertas afuera, en cambio, su exposición en los actos oficiales promete seguir alimentando un debate que excede al duelo privado de la Corona.
Las fotos de las muestras de afecto del pueblo noruego para despedir al rey Harald








