Mientras disfrutaba de sus vacaciones de verano junto al rey Guillermo Alejandro en Grecia, Máxima Zorreguieta hizo una pausa en su agenda privada para regresar a los Países Bajos y protagonizar un hecho que ya quedó registrado en la historia de la monarquía neerlandesa.
La reina inauguró el World Pride 2026 en Ámsterdam y se convirtió en la primera soberana en participar de la apertura oficial de un evento mundial del Orgullo LGTBIQ+, un gesto que tuvo una enorme carga simbólica en un año especialmente significativo para el país, que celebra el 25° aniversario de la aprobación del matrimonio igualitario.
Sin embargo, su presencia no pasó inadvertida. Lejos de generar una reacción unánime, la determinación de la argentina dividió a la opinión pública neerlandesa y abrió un intenso debate sobre cuál debe ser el papel de una reina dentro de una monarquía constitucional.
El gesto de Máxima Zorreguieta que hizo historia
La esposa del rey Guillermo Alejandro encabezó el acto inaugural en el Vondelpark junto a la alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema, desde donde dio inicio a dos semanas de actividades que reunirán a cientos de miles de personas en la capital neerlandesa.
Durante su intervención, Máxima llamó a promover una sociedad más inclusiva y lanzó un mensaje que rápidamente comenzó a replicarse en medios y redes sociales. "Sosténganse los unos a los otros, apóyense mutuamente y disfruten", expresó.

Pero la frase que terminó marcando la jornada fue otra. "Poder ser uno mismo, amar a quien quieras, ¿no es eso lo normal?", preguntó la reina ante los presentes, para agregar inmediatamente que, lamentablemente, todavía "eso no es algo que se dé por sentado".
A lo largo del recorrido también se la vio sosteniendo un cartel con la consigna "El amor no tiene límites", aplaudiendo entre banderas arcoíris, recorriendo distintos puestos del evento y presenciando espectáculos de drag queens, además de conversar con organizaciones que trabajan por los derechos de la comunidad LGTBIQ+.
La firme postura de Máxima Zorreguieta que dividió a los Países Bajos
La participación de Máxima fue celebrada por gran parte de la sociedad neerlandesa y por las organizaciones que impulsan el World Pride, que destacaron el valor institucional de su presencia y el respaldo que significa para la visibilidad y la igualdad de derechos.
Sin embargo, también despertó cuestionamientos de sectores que consideran que la Casa Real debe mantener una estricta neutralidad frente a determinadas causas sociales.

Entre las críticas difundidas en redes y medios locales aparecieron mensajes que sostienen que los Orange "deben aprender a no posicionarse según determinadas causas", mientras que otros calificaron su presencia como una supuesta "ruptura de la neutralidad política e ideológica" que debería caracterizar a la monarquía.
Incluso hubo publicaciones que dirigieron ataques personales hacia la reina.
En la vereda opuesta, numerosos ciudadanos defendieron su participación argumentando que la defensa de los derechos humanos no constituye una postura partidaria.
"Esto no es ideología. Son derechos humanos", respondieron algunos manifestantes a favor, mientras otros remarcaron que la Casa Real tiene la responsabilidad de acompañar los valores y el marco legal que rigen en los Países Bajos, uno de los países pioneros en materia de igualdad de derechos.
El vínculo de la Familia Real de Países Bajos con la comunidad LGBTIQ+
Aunque su presencia en el World Pride marcó un precedente histórico, no se trata de la primera vez que Máxima Zorreguieta participa en actividades vinculadas a la diversidad. En 2008 asistió a una conferencia internacional sobre los derechos de las personas LGTBIQ+, mientras que en 2013 participó del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.
Más recientemente, en 2024, respaldó en La Haya iniciativas destinadas a crear espacios seguros e inclusivos para jóvenes LGTBI.

La propia Casa Real también acompañó distintos avances institucionales. En 2021, el Gobierno neerlandés confirmó que la princesa heredera Amalia podrá acceder al trono incluso si contrae matrimonio con una persona del mismo sexo, en línea con la legislación del país que en 2001 se convirtió en el primero del mundo en legalizar el matrimonio igualitario.
Así, con una aparición que ya quedó registrada como un hecho inédito para la realeza europea, Máxima Zorreguieta volvió a demostrar que algunas de sus decisiones públicas trascienden el protocolo. Aunque para muchos representó un fuerte mensaje en favor de la igualdad, para otros abrió un debate sobre los límites de la neutralidad de una reina. Una discusión que, por estas horas, sigue dividiendo a los Países Bajos.
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