Un alumno de 13 años fue motivo de un allanamiento en la Ciudad de Buenos Aires en el marco de una causa por una amenaza de tiroteo escolar. El episodio se dio en un colegio de Recoleta, luego de que circulara una imagen publicada en redes con un arma y una caja de municiones, acompañada por un texto intimidatorio. A partir de la denuncia realizada por las autoridades del establecimiento, intervino la Justicia y se ordenó un procedimiento en el domicilio del menor, realizado fuera del ámbito escolar.

La publicación se habría difundido el domingo y rápidamente llegó a directivos y familias. En esa foto se observaba un arma apoyada sobre las piernas de quien tomaba la imagen y, al fondo, una caja con municiones, lo que generó alarma inmediata en la comunidad educativa. La conducción del colegio tomó conocimiento, se comunicó con la familia del estudiante y radicó la denuncia para que se activaran las medidas preventivas correspondientes.
El punto central del caso, y el foco de la investigación, está en lo que ocurrió durante el operativo: no se encontraron armas ni municiones en la vivienda, pero sí se secuestraron dispositivos electrónicos para ser peritados. Entre los elementos incautados figuran una computadora portátil y un teléfono celular, según consignó una de las reconstrucciones, y también un gabinete CPU, un celular y dos pendrives, de acuerdo a otro reporte. La coincidencia de fondo es la misma: la Justicia priorizó el secuestro de equipos que permitan rastrear el origen y el contexto del mensaje, su eventual circulación y si existió intención real o un “juego” escalado por redes.
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La orden de allanamiento fue dispuesta por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 12, a cargo del juez Julián Ercolini, y el procedimiento se hizo en la vivienda del menor y no dentro del colegio. En paralelo, desde la institución buscaron llevar tranquilidad: informaron a las familias que se activaron “todos los protocolos de cuidado”, desmintieron versiones sobre evacuaciones y remarcaron que el normal funcionamiento escolar no se vio afectado. Incluso se indicó que, como medida preventiva, el alumno no asistiría durante algunos días mientras la situación se encauzaba.
El caso se da en un contexto de alerta creciente por amenazas y episodios vinculados a supuestos tiroteos en escuelas, con mensajes intimidatorios que aparecen en redes, chats o incluso en paredes de baños. En las últimas semanas se reportaron varios hechos en la Ciudad: desde estudiantes que exhibieron imágenes de armas hasta situaciones con elementos peligrosos dentro de establecimientos.
En esa misma línea, esta ola de intimidaciones impactó incluso en la asistencia: se habló de una caída del presentismo en escuelas que registraron episodios de amedrentamiento, mientras se investiga si parte del fenómeno responde a “retos virales” que buscan provocar miedo y desorden, en una lógica similar a las falsas amenazas de bomba. En todos los casos, la respuesta institucional suele incluir denuncia, intervención de fuerzas de seguridad y articulación con organismos de niñez y ámbitos tutelares, además de áreas educativas.
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