Wanda Nara abrió las puertas virtuales de su “casa de los sueños” en Nordelta y, fiel a su estilo, anticipó el look & feel con tres fotos en historias de Instagram: un estar de líneas puras, un baño tipo spa y el rincón de un vestidor XXL. La mudanza —con pileta al lago y espacios integrados— confirma el giro hacia un lujo sereno que ya mostró en sus últimos videos.

La primera imagen que Wanda subió a sus historias funciona como declaración estética. Se trata de un estar de líneas puras donde el mármol veteado (en placas de gran formato) abraza un ventanal con persianas americanas de madera. Debajo, un mueble corrido de baja altura —también en madera— arma una base cálida y funcional, mientras a ambos lados aparecen estantes flotantes con iluminación puntual que dibuja halos suaves sobre el revestimiento. La suma de materiales nobles y una luz que nunca encandila instala el código general de la casa: lujo sereno, sin estridencias.

La segunda foto revela el corazón “spa” de la vivienda. El baño combina piso y paredes en mármol con una bañera exenta ubicada en eje con una abertura de carpintería negra, una decisión que enmarca el paisaje y enfatiza la idea de retiro. El frente de mueble —en madera natural— sostiene dos bachas rectangulares de apoyo y un espejo corrido con iluminación perimetral, un recurso de hotel cinco estrellas que, junto a los spots embutidos, genera una atmósfera de bienestar controlado. La lectura cromática es minimalista: grises marmóreos, blancos y madera, una paleta que se repite en el resto de los ambientes.

La tercera toma se mete en el universo fetiche de Wanda: el vestidor. El rincón muestra estantes curvos y flotantes —con tiras LED ocultas— que recorren dos paredes y descansan sobre módulos bajos de guardado. Piso de roble claro, juntas limpias y nada de herrajes a la vista completan la apuesta. No es casual: en sus videos más recientes, la conductora ya había anticipado un vestidor de escala XXL, distribuido en varias habitaciones y resuelto con estanterías livianas e iluminación protagonista.
¿Dónde está este nuevo hogar y cómo es por fuera? Los posteos de la semana situaron la casa en Nordelta y dejaron ver un exterior con pileta de líneas rectas que se integra visualmente al lago a través de grandes ventanales, señal de que el proyecto buscó continuidad entre interior y paisaje. Ese mismo recorrido mostró un living amplio dominado por tonos neutros, con un sofá XXL en beige, mesa baja negra y una lámpara moderna como punto focal.
La mudanza —que la propia Wanda documentó— terminó de oficializarse a lo que llamó su “casa de los sueños”, una mansión que venía remodelando con impronta contemporánea: ambientes integrados, luz natural y detalles de confort pensados para su cotidianeidad con los hijos. El vestidor, en ese plan, aparece como pieza clave de un relato personal donde el orden, la moda y el trabajo conviven.
En paralelo, meses atrás había trascendido que se trataba de una adquisición de alto impacto —valuada en torno a los 6 millones de dólares— y ubicada en un lote privilegiado dentro del complejo, datos que encajan con lo que hoy se ve terminado: arquitectura de lenguaje limpio, materiales premium y un paisaje acuático que entra a la casa como un manso telón de fondo.
Las tres fotos de historias de Instagram no son un tour completo, pero sí un anticipo poderoso del estilo que eligió Wanda para esta nueva etapa: mármol y madera, tecnología de iluminación bien pensada y una idea de lujo silencioso que prefiere la armonía a la ostentación. Si el resto de los ambientes repite este guion —y todo indica que sí—, su “casa de los sueños” será tanto un refugio como un manifiesto de diseño personal.


