Los 61 años de Andrea Del Boca: cuando viajó con GENTE al Muro de los Lamentos, rezó y lloró por las víctimas de la AMIA y una policía se disfrazó como su doble para contener a sus fans – Revista GENTE
 

Los 61 años de Andrea Del Boca: cuando viajó con GENTE al Muro de los Lamentos, rezó y lloró por las víctimas de la AMIA y una policía se disfrazó como su doble para contener a sus fans

Andrea Del Boca
En 1994 fuimos testigos de una cobertura inolvidable: a siete días del trágico atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina, la actriz pisó Israel, donde no sólo filmó escenas de para la telenovela "Perla negra": en Tierra Santa pidió a Dios por las víctimas de la masacre, y se emocionó: "Caminar por las mismas baldosas que lo hizo Jesús me da escalofríos. Lloro cada dos pasos".
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La gran frase que asalta nuestra mente y nuestro corazón es aquella que lanzó Yair Dori cuando, en agosto de 1994, despidiendo a quien escribe y al fotógrafo de GENTE de Tel Aviv, nos confesaba aún asombrado: "La presencia de Andrea Del Boca acá fue muy esperada y la atracción que ejerce en la gente es poco común. Ustedes mismos lo pudieron comprobar: hay verdaderos fans que la aclaman. Por eso la traje. Por eso fue auspiciada por el Ministerio de Turismo de Israel", agregaría el propietario de YD Communications, empresa que había movilizado 12.219 kilómetros a nuestra representante hasta el suroeste de Asia, donde "ella es tan famosa como Yitzhak Rabin (en aquellos tiempos, primer ministro israelí)", remataría a puro ímpetu el empresario televisivo, trazando un paralelo relacionado al inconmensurable suceso que Andrea vivía en Medio Oriente gracias a la novela Antonella, que determinó su desembarco para grabar escenas de Perla negra, que repetiría aquel éxito.

ANDREA DEL BOCA
La tapa de GENTE para su edición 1514 del 28 de julio de 1994. Fue la primera de Editorial Atlántida transmitida vía línea telefónica.

Una aventura acontecida nada menos que la semana siguiente al atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) que, ocurrido el 18 de julio del '94 en Pasteur 633, dentro de la Ciudad de Buenos Aires, matara a 85 personas e hiriera a más de 300 e incluso pusiera a dicho viaje en duda. Nos referimos a toda una aventura cargada de tintes emocionales e históricos que nunca antes revivimos y hoy, con la excusa del cumpleaños 61 de una de las actrices más experimentadas, sólidas y vigentes de la televisión argentina e internacional, volvemos a recorrer mediante aquella crónica en tiempo real, como si se estuviera escribiendo cuando usted la va leyendo. Una manera de que no pierda su magia y mantenga su eterna vigencia, sí...

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Andrea y Gabriel Corrado en el Monte del Templo de Jerusalén, tras filmar escenas de Perla negra. Allí, en la Antigua Ciudad, según la Biblia, Dios formó al hombre del polvo de la tierra y Jesús hizo caminar al inválido que le pidió limosna. "Es mi primera visita a Israel y ya quiero volver", apuntaba ella impactada.

Cuentan las Sagradas Escrituras que esta tierra, la Tierra Prometida, fue la elegida por Dios para que naciera su hijo, Jesús, para darle otra oportunidad a la historia. Cuentan también que esta tierra, la Tierra Prometida, fue legada por el Señor a Abraham, hace cuatro mil años, para que hiciera de ella "un pueblo tan numeroso como las estrellas". Cuentan las Sagradas Escrituras, además, que esta tierra, la Tierra Prometida, fue tierra de Moisés, de los Apóstoles, de Herodes el Grande, tierra de Mahoma y del rey Salomón. Cuentan además las Sagradas Escrituras que esta tierra, la Tierra Prometida, "siempre ha de cobijar a quien llegue a ella, sin importar de dónde venga ni cuál sea su creencia". Hoy, a 1.994 años (consideremos que el relato pertece a agosto de aquel año, repetimos) de que la Virgen María diera a luz a su Hijo en Belén, la Tierra Prometida le abrió sus puertas de afecto y admiración a una mujer que, si bien las bondades de las Sagradas Escrituras jamás lo vaticinarían en sus líneas, conquistó el corazón de este pueblo añejo de memorias, batallas, tristezas y alegrías.

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Grabó escenas del 25 al 29 de julio. Perla negra era la primera telenovela argentina que se filmaba allí. La DelBocamanía llegaba de la mano del culebrón Antonella, de 165 capítulos, que terminarían de darse dos meses después. A partir del éxito de Andrea, la empresa Yair Dori Communication (del homónimo caballero porteño radicado en Israel), se aseguró la continuidad firmando un contrato que le aseguraba la emisión de Celeste, Celeste siempre Celeste, Estrellita mía y, claro, de la historia de Perla Montefiori Márquez, la joven protagonista abandonada de bebé en un internado con un collar de 22 perlas negras que narraba el guion escrito por Enrique Torres.

Hacía minutos que había pisado Tel Aviv y que las agotadoras treinta y tres horas de viaje comenzaban a traducirse en cansancio. Sin embargo, la sonrisa era la misma de siempre cuando la gente se le acercaba al Holiday Inn para pedirle un autógrafo, una foto o simplemente un beso. "Antonella, lat a gola mi culam!" ("¡Antonella, sos la más grande del mundo!"), le repetía una quinceañera con ojos saltones. "Toda, Anto" ("Gracias, Anto"), se sumaba una señora mayor, agradecida por la dedicatoria sobre el póster central que el mismo domingo 24 de julio había salido en su revista de actualidad preferida. "iAt a nak!... iAntonella, at a nak!" ("Sos enorme"), enfatizaba una admiradora rubia n con cara de bebé... No es casualidad. El éxito televisivo del año en Israel se llama Antonella, una novela que encabeza el rating de su horario con el 18 por ciento de la audiencia, número uno delante de las 39 cadenas de cable restantes.

¿Su protagonista? ¿La causante del fenómeno? Nuestra Andrea Del Boca (por entonces de 28 años), aunque ella no lo pueda creer.

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Junto a Corrado en pleno rodaje, dentro de la Plaza del Muro de las Lamentaciones, conocida popularmente como Plaza del Kotel. Foto pequeña: Ana Maria, muestra con orgullo el póster de su hija Andrea en una revista local. La secundan la productora Ornella Zampiccinini y el actor Osvaldo Tesser - Abelardo de Antonella-, quien tampoco dejaría de firmar autógrafos, sacarse fotos y recibir el cálido y el afecto de las mujeres locales.

-Sabía por referencias que era conocida acá pero no, no... Esto realmente me dejó en helada. No lo esperaba -nos admitía ella asombrada.

-Usted había planeado este viaje hace varios meses. Lamentablemente, una semana atrás ocurrió lo de AMIA. ¿Dudó en emprenderlo justo ahora?

-Dudé, por una cuestión de seguridad de todo el equipo. Pero resolví venir. Menos mal. Si no, me hubiese arrepentido el resto de mi vida.

Junto al equipo de filmación y un guardaespaldas armado que custodió a Andrea durante toda su estadía. Al team Los Diabólicos (como se autodenominaron los técnicos de Sonotex, que trabajaron con profesional estoicismo) estaba conducido por el director Gaita Aragona, el encargado de sonido Mauricio Guirao Cerezuela y el cameraman Jimmy Webb. "Nosotros bautizamos nuestro paso por Israel como El desafío: vinimos con un modernísimo equipo, pero con poco tiempo, e igual cumplimos. Hay que ver si el jefe, Nicolás Del Boca (papá de Andrea), que dirige Perla negra en Buenos Aires, opina lo mismo. Nos llevamos una experiencia: sentir en carne propia cómo gustan aquí las telenovelas argentinas. Volveremos pronto", aseguraron.

-Su hermano Adrián le pidió que no viajara, su familia también estaba en desacuerdo. ¿Por qué aceptó?

-Yo soy una actriz del mundo y tengo la obligación de cumplir. Lo hablé con Raúl (de la Torre: su pareja de aquel momento) y me pregunto: "¿Qué dice tu corazón?". "Que tengo que ir", le contesté. "Entonces no lo dudes", me alentó. Decidí seguir para adelante. Es mi mejor apoyo a la gente de la mutual.

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La pareja protagónica de Perla negra, besándose a orillas del legendario Mar Muerto, a 34 kilómetros de Jerusalén. Hablamos de la mayor depresión del mundo: 400 metros bajo del nivel del mar. Tirarse en sus pesadas aguas color turquesa, saturadas de sal, significa mantenerse siempre a flote. Ana María, la madre de Andrea tapaba con un paraguas a la protagonista para protegerla del sol que brillaba sin piedad desde el este. Pese a cubrirse, a la vez, el cuerpo (blanquísimo) con filtro solar y a tomar hectolitros de agua minera, hubo instantes en que la actriz se sintió mal y debió interrumpir la jornada para recuperar fuerzas. Allí se grabó bajo insoportables 33 grados a las ocho menos cuarto de la mañana. Las escenas (una declaración de amor y apasionados besos de los protagonistas) revelaron la amistad entre Del Boca y Corrado, que se la pasó haciendo morisquetas en las colitas de cada toma. Gabriel (Tomás en Perla... y galán en plena explosión a sus 33 años), solidario por naturaleza, solía cargar al hombro la pesada cámara Panasonic digital, para colaborar con sus compañeros de viaje.

-¿Sintió miedo en algún momento?

-Realmente no. Al contrario, la marcha multitudinaria en nuestro país del jueves posterior a la explosión de la AMIA me dio energía. Yo había quedado shockeada y cuando vi tanta gente en la Plaza de los Dos Congresos sentí que nunca está todo perdido. Que hay muchos que todavía creemos en la paz.

-¿Contra quién fue este crimen que, por ejemplo, determinó que en la bodega del avión que la trajo hasta acá viajaran dos personas que murieron durante la explosión?

-... No sé contra quién o contra quiénes fue. Lo que sí sé es que no fue un crimen contra los judíos ni contra los argentinos, que fue contra toda la humanidad.

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Su hermana Anabella (además, vestuarista de Andrea) con la letra de la canción de Antonella en castellano y una asistente que la cargaba traducida al hebreo. 

-Pasó varias horas en la zona donde se erige el Muro de los Lamentos. ¿Qué experimentó? ¿Se puede pensar sólo en trabajo, en planos de cámara y guiones, encontrándose en medio de la historia?

-Imposible. Aunque uno pone sus mejores ganas, resulta imposible. Es la primera vez que vengo a Israel, a Jerusalén. Caminar por las mismas calles que lo hizo Jesús, me da escalofríos. Estoy muy sensibilizada. Lloro cada dos pasos.

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Andrea no podía salir de su asombro. Filmó, brindó una conferencia de prensa y cumplió distintos protocolos como visitar Canal 3 de Tel Aviv en compañía de Mijaela Berco (top model y actriz: trabajó en Drácula de Coppola) y firmar cientos de autógrafos. "Sos la más grande", le gritaban. Mientras rezaba en el Muro de los Lamentos, una policía local vestida como ella intentó hacerse pasar por su doble, intentando distraer a los fans desde adentro de la combi que vemos arriba.

Ya establecida en la capital israelí y tapa de todos los diarios locales, Andrea debió acudir al cartel "Lo lafría" ("No molestar") en su casillero de mensajes del Hhotel, a lo que luego le sumó el corte de su línea telefónica, para poder descansar de los continuos llamados de funcionarios, periodistas y admiradores de todo el país que la invitaban a los más diversos cócteles y ágapes de bienvenida. Pero más allá de las lógicas precauciones, respetó por completo los compromisos preestablecidos. La conferencia de prensa fue el primero de ellos. Medios de prensa israelíes se dieron cita para conocer, cara a cara, un poco más de la rica historia actoral de de Del Boca. No salieron de su asombro cuando les contó que en pocos meses cumplirá un cuarto de siglo de profesión ni dejaron de suspirar cuando confió que "Bermúdez (su galán en Antonella) da unos besos excelentes". Tampoco se privaron de alguna que otra carcajada, como la que provocó la inusual oferta de una periodista, quien le pidió a la actriz que en el próximo viaje trajera a Gustavo "para ver si besa tan bien como usted dice".

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En la iglesia franciscana Dominus Flevit (en latín, "El Señor Lloró"), de Jerusalén. Aquí Jesús lloró al anunciar la destrucción de "La ciudad de la paz".

Las visitas protocolares y comerciales siguieron primero en el Canal 3, donde se emite su novela, y luego en el pub Tabac, con una picada de comida típica. Llegar al camarín 206 del canal de cable fue casi heroico. Aplausos, muchos aplausos (aquí no se acostumbra a gritar), una alfombra de terciopelo color rojo intenso y la modelo internacional Mijaela Berco (que cobra 20 mil dólares cada sesión de fotos y trabajó en Drácula, el filme de Francis Ford Coppola), acompañándola entre apretujones y flashes, marcaron el ritmo de Andrea. En el estudio dejó inaugurada la temporada del programa Shaón kaitz (Horario de verano), concediendo un reportaje exclusivo y ensayando con el cantante de baladas Doron Mazar, el tema Antonella en hebreo y castellano, para tratar de recrearlo en vivo, algo que finalmente no pudo concretarse por el cansancio de nuestra compatriota después de tantas horas sin dormir. A pesar de no haberse publicitado su presencia públicamente, debieron sacarla en una combi rodeada por personal de seguridad del Ejército israelí, mientras miraba a los enviados de prensa argentinos de reojo y suplicaba "No me abandonen, por favor chicos, no me abandonen...".

Los protagonistas de Perla negra ahora rezando afuera de Dominus Flevit, la iglesia católica franciscana situada en la ladera occidental del Monte de los Olivos, frente a las murallas de la Ciudad Vieja (a la derecha puede verse, de espaldas, entrecortada, la figura de Gaita Aragona, el responsable de la filmación durante el viaje a Medio Oriente).

Las jornadas de grabación para Andrea Del Boca comenzaron el lunes 25 de julio, temprano, y se extenderían hasta el viernes 29/7/1994. El objetivo inicial la llevó a 65 kilómetros de Tel Aviv, a Jerusalén, la ciudad sagrada, la meca del judaísmo. Llegó en el anonimato pero a los pocos minutos debió asomarse a la ventana del puesto de control que está frente al Muro de los Lamentos para saludar a la gente que le gritaba su admiración en los más diversos acentos y representando a las más diversas religiones. Fue cuando acudió a las tres palabras en hebreo que ya había aprendido, para demostrar su sentir: "Otjem meod" ("los amo mucho"), "Ajla" ("fantástico"), "Toda" ("gracias").

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"Esto es increíble, increíble. Miramos pero no vemos. Estamos tan pendientes de la grabación que casi no tomamos conciencia del lugar histórico donde estamos parados", repetían Andrea y su mamá en la Gruta de la Natividad, el rincón donde nació Jesús. El balance final determinó un promedio de 14 horas de trabajo, cinco casetes de cincuenta minutos, 25 escenas y 40 tomas que se incluirían en diez capítulos de Perla negra, que aún no se había estrenado en Argentina.

Tras una hora de indecisión por no saber cómo evitar que el público complicara la grabación, se resolvió conseguir a una doble de Andrea (la tarea recayó en una policía que la custodiaba) para que ensayara el retiro. El plan fracasó y hubo que esperar. Con el camino más despejado y 35 grados de calor, se la filmó por fin rezando bajo el paredón de 19 metros de altura conformado por piedra caliza de la zona construido por Herodes un siglo antes de Cristo. Fue a las 10.50, exactamente una semana después del atentado a la AMIA, cuando Andrea Del Boca se acercó al Muro de los Lamentos y, emocionada, dejó su deseo escrito en tinta azul. Siempre asistida por su madre Ana María, por su hermana Anabella y por Ornella Zampiccinini, la productora, nuestra intérprete soportó las fuertes horas de sol, cubierta por un tul y bebiendo litros de agua mineral para no deshidratarse. La escala de Perla -su personaje en la novela: una judía que no sabe que lo es-, prosiguió en el parque arqueológico y el tramo que, como continuidad del Muro, conduce al Monte del Templo de Jerusalén, en la Antigua Ciudad, donde según reza la Biblia, Dios formó al hombre del polvo de la tierra y Jesús hizo caminar al inválido que le pidió una limosna. La travesía y las escenas continuarían en la Gruta de la Natividad, ubicada en los montes de Judea, Belén, a 10 kilómetros, y a 34, en las playas del Mar Muerto, límite con Jordania.

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A la misma hora (10.50) pero una semana después de la tragedia de la Asociación Mutual Israelita Argentina, Andrea introducía su deseo en el Muro de los Lamentos. Aunque allí se suele ver a fieles absortos en sus oraciones, la porteña recuerda una escena en particular: vio cómo una señora, "súper concentrada", rezaba a su derecha con una biblia hebrea en la mano y su frente apoyada en la piedra, sin que, en apariencia, notara la presencia de la actriz. De repente, otra mujer decidió tomar la silla que Del Boca, con su mirada, en pleno rodaje, había elegido previamente. Cuando esta otra mujer estiró el brazo para cargar la silla, la primera la detuvo y le dijo: "No, es para Antonella". Y siguió orando como si no hubiese pasado nada. "Increíble momento, que jamás olvidaré", resumía nuestra compatriota.

-¿De quién se acordó en el Muro? ¿A quién o a quiénes les dedicacó el deseo que escribió en el papelito y dejó en una de las ranuras de esos bloques de cinco toneladas?

-Desde luego que el papelito no era de ficción. Era real... En situaciones parecidas uno se acuerda de sus seres queridos. Yo además me acordé de la gente de la AMIA. Y me emocioné. El pedido que le escribí a Dios tuvo que ver con todo esto. Con la gente que me rodea pero también con la que nunca conocí y por lo visto nunca podré conocer. Fue, es, mi homenaje hacia ellos -cerraba Andrea Del Boca, ante el grabador de GENTE, treinta y dos años atrás en la Tierra Prometida, adonde por supuesto prometía volver.

Fotos: Santiago Turienzo y Archivo Atlántida ([email protected])
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)



 
 

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