En medio de rumores, pintas y mensajes en redes sociales, la figura del Chapulín Colorado—símbolo entrañable de la cultura popular mexicana—se vio inesperadamente envuelta en la controversia política de la Ciudad de México. La senadora Citlalli Hernández, actual presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, salió al paso para deslindarse públicamente del uso de la imagen del personaje en presunta propaganda electoral.
La polémica comenzó cuando circularon en redes sociales imágenes de una mujer con chaleco guinda pintando en el asfalto el emblemático corazón con las iniciales “CH” y la silueta del Chapulín Colorado, acompañadas de la leyenda “Nos une”. Muchos usuarios asociaron esas iniciales a Citlalli Hernández, alimentando versiones sobre su supuesta candidatura a la alcaldía Cuauhtémoc.
“Estoy concentrada en mis responsabilidades”
Frente a la ola de especulaciones, Hernández fue clara en sus redes sociales: “Lo dije hace unos días y hoy lo reitero. Estoy concentrada en mis responsabilidades como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena”. La senadora subrayó que no tiene ninguna relación con las pintas ni con el uso del icónico logo de “CH”, y denunció que “incluso han querido atribuirme falsamente unas pintas con un supuesto logo de ‘CH’”.
“Cuando haya algo distinto que comunicar, lo haré de frente, como siempre. ¡Qué cosa con tanta información falsa que circula!”, agregó, dejando en claro que cualquier decisión sobre su futuro político será comunicada de manera directa y transparente.
El Chapulín Colorado, lejos de la política
La controversia no pasó desapercibida para Grupo Chespirito, la empresa que resguarda el legado de Roberto Gómez Bolaños. A través de un comunicado, el grupo rechazó de manera tajante la utilización de la imagen del Chapulín Colorado en propaganda política. “Ni El Chapulín Colorado ni ninguno de los personajes creados por Roberto Gómez Bolaños están asociados con partido, candidato o movimiento político”, afirmaron, pidiendo mantener la identidad y el espíritu original de los personajes, ajenos a cualquier bandera partidista.
El llamado de Grupo Chespirito cobra relevancia en un contexto donde la cultura popular suele ser utilizada para conectar emocionalmente con el electorado. Sin embargo, la empresa fue enfática: la imagen del Chapulín y sus valores no deben ser instrumentalizados en el juego político.
Apoyos, rumores y el peso de la imagen pública
El revuelo en redes sociales se amplificó con mensajes de apoyo a Citlalli Hernández por parte de figuras públicas como Dunia Ludlow y el diputado Arturo Ávila, quienes han manifestado públicamente su respaldo a la senadora para una eventual candidatura en la alcaldía Cuauhtémoc. No obstante, Hernández insiste en que no ha tomado ninguna decisión y que su prioridad sigue siendo la labor al frente de la Comisión Nacional de Elecciones de su partido.
Mientras tanto, la controversia deja en evidencia cómo símbolos populares pueden ser reinterpretados o apropiados en el debate público, y la importancia de que los protagonistas aclaren su postura ante la opinión pública. Por ahora, tanto Citlalli Hernández como Grupo Chespirito han dejado claro su deslinde: la política y el Chapulín Colorado, al menos por ahora, no caminan juntos.




















































