Mucho antes de que las pool parties se convirtieran en una postal habitual de las redes sociales, Susana Giménez eligió ese formato para comenzar a celebrar su cumpleaños en La Mary, su emblemática chacra de Punta del Este. Era el sábado 28 de enero de 2012 y, desde las dos de la tarde, la diva abrió las puertas de su intimidad a un reducido grupo de amigos para disfrutar del sol y la pileta antes del gran festejo que tendría lugar esa misma noche.
La jornada había empezado varias horas antes. Después de una noche de casino entre amigos, Susana se despertó cerca del mediodía y desayunó en la galería principal de su casa escuchando a Sandro, uno de sus rituales habituales. Poco después cambió el ritmo: traje de baño, reposeras y una tarde sin demasiados protocolos al borde de la pileta. Cacho Castaña, Marley y Joe Miranda, entonces pareja de Mercedes Sarrabayrouse, fueron algunos de los invitados que compartieron aquel encuentro.

Las imágenes del archivo de GENTE retrataron una Susana distendida, lejos de los grandes vestidos y las producciones que históricamente acompañaron sus cumpleaños. Con una malla negra y anteojos de sol, la conductora pasó buena parte de la tarde entre chapuzones, conversaciones, risas y hasta algunos ejercicios de acqua-gym. A su alrededor, sus invitados alternaban entre el agua y las reposeras en una celebración que se extendió durante buena parte del día.
Uno de los protagonistas de aquella tarde fue Cacho Castaña, huésped especial de la diva en La Mary. El músico aprovechó el sol para descansar y, en otro momento de la jornada, protagonizó una escena cargada de historia: al salir de la pileta y con Marley como testigo, ensayó Para vivir un gran amor, la canción que había escrito para Susana en los años 70 y que volvería a interpretar horas más tarde durante el festejo nocturno.

La reunión también dejó algunas de las postales más espontáneas de aquella cobertura. En un momento, Susana tomó sus binoculares para observar a la distancia y hasta se divirtió al advertir la presencia de los fotógrafos. Más tarde se trasladó en el carrito de golf de La Mary y, cuando el sol comenzó a bajar, invitó a Teté Coustarot y Marley a acompañarla hasta la laguna para cumplir con otro de sus rituales cotidianos: alimentar a las distintas especies de peces que criaba allí.

Las bromas y las conversaciones se prolongaron hasta pasadas las ocho de la noche. Entonces, Susana se retiró para comenzar a prepararse para la celebración formal que reuniría a decenas de invitados unas horas después. La pool party había sido apenas el comienzo de un cumpleaños maratónico, pero dejó una colección de imágenes que, más de una década después, permite volver a una de las facetas más íntimas y descontracturadas de la diva en su refugio de Punta del Este.





Fotos: Archivo GENTE.




















































