«Ahora sólo me falta dar un concierto debajo del agua» – GENTE Online
 

"Ahora sólo me falta dar un concierto debajo del agua"

Oíd mortales: Charly toca el Himno Nacional en el Colón. Es un 25 de mayo fuera de todo libreto: Maximiliano Guerra se dispone a dibujar con su cuerpo sobre el escenario las formas que la música le pide; el
Ballet del Mercosur lo apoyará en toda su coreografía; en la platea, famosos y desconocidos van del asombro al deleite y, claro, él, genio y figura, el talento y la leyenda, que sobre el último jirón de la noche sube y con sus dedos largos y destartalados hace sonar esos acordes, nuestros acordes, los de todos y cada uno de los nacidos en este malherido suelo.

-Charly, ¿qué se siente debutando en el Colón?
-Fue como si hubiera estado ahí toda mi vida. Yo siempre fui del palo clasiquero. Y el Colón es un templo. Tocar aquí fue un sueño cumplido. Estoy muy contento, de verdad. Los sueños, cuando suceden…

-Y encima tocando el Himno Nacional en un momento tan duro para el país.
-Esta versión del Himno la saqué en el momento, si nunca vi una partitura. Salió como yo quería. No fue una versión ni futbolera ni argentinesca. Pero con sentido. Y la sentí, aunque de vez en cuando le tire palos al país. Hay que saber transgredir. Antes de romper las reglas, hay que aprenderlas. Y hay que ponerse a pensar si es lo mismo tocar el Himno Nacional hoy que hace 190 años. Te juro, no es lo mismo.

-Y a su coequiper Maximiliano Guerra, ¿cómo lo vio?
-Maximiliano es el Charly de la danza, no hay duda. Es genial, tiene ritmo.

Estamos en camarines. Allí, García y Guerra se saludan emocionados. "Fue genial", dice el bailarín. García replica: "¡Salió como quisimos, Maxi!". Luego, improvisan: Guerra, notas en el piano, García, uno que otro pasito de ballet. De pronto Charly comprueba que se quedó sin cigarrillos. "¿Tenés uno?", le pregunta a este cronista y privilegiado testigo de la intimidad de un encuentro. Después del convite, la entrevista continúa.


-El Colón ya está. ¿Qué le queda por hacer?

-¿Qué me queda? (risas). Ahora sólo me falta dar un concierto debajo del agua. Ahí la gente habla menos, y se mueve más.

A su lado, Maximiliano Guerra sonríe y comenta con orgullo: "Este momento lo soñé siempre. Fue algo increíble porque Charly es lo más. Tenía que tenerlo a mi lado en el Colón. Era algo que me debía a mí mismo".

Tras el show, Guerra y García invirtieron roles, con el rockstar danzando y el bailarín al piano. Y por supuesto, GENTE como único y privilegiado testigo.

Tras el show, Guerra y García invirtieron roles, con el rockstar danzando y el bailarín al piano. Y por supuesto, GENTE como único y privilegiado testigo.

Charly y Guerra se abrazaron, emocionados. Intercambiaron elogios, y el astro de la danza dijo: Esto lo soñé desde siempre".">

Charly y Guerra se abrazaron, emocionados. Intercambiaron elogios, y el astro de la danza dijo: "Esto lo soñé desde siempre".

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