Una práctica de polo en el Jockey Club de San Isidro terminó en tragedia este miércoles, cuando un rayo cayó sobre la cancha 6 y provocó la muerte instantánea de cuatro yeguas. La descarga también alcanzó a un cuidador, que salió despedido unos tres metros y cayó de espaldas contra el suelo.
El episodio ocurrió en medio de la tormenta que afectó al norte del Gran Buenos Aires. En ese sector del predio había unos 20 ejemplares bajo la supervisión del trabajador, quien debió recibir asistencia médica en el lugar después del impacto. El hombre quedó fuera de peligro y no se registraron otras personas heridas.
La potencia de la descarga tuvo consecuencias inmediatas tanto para los animales como para el peón que estaba a su cuidado. Mientras cuatro de las yeguas murieron en el momento, otras dos también cayeron al piso. Durante los primeros minutos posteriores al impacto, estas últimas permanecieron desorientadas.

Sin embargo, las dos yeguas que habían caído lograron recuperarse a los pocos minutos. Así, entre los ejemplares que se encontraban en la cancha hubo distintas consecuencias: cuatro no sobrevivieron, mientras que esas otras dos pudieron reponerse después del episodio.
El cuidador, por su parte, sufrió una caída de espaldas tras ser desplazado por la fuerza del impacto. La distancia que recorrió antes de golpear contra el suelo —unos tres metros— fue uno de los datos que dieron cuenta de la violencia del hecho. Los médicos lo asistieron allí mismo y su estado quedó fuera de peligro.
Entre las consecuencias visibles de la descarga hubo, además, un detalle que llamó especialmente la atención: las vendas rojas que cubrían las patas de los animales se habían roto a la altura de los tobillos. El desprendimiento de esas protecciones fue advertido después de la caída del rayo.
La escena se produjo mientras se desarrollaba la práctica en la cancha 6, el punto del predio sobre el que impactó la descarga. En ese mismo espacio coincidían los animales y el trabajador que los supervisaba. Aunque había alrededor de 20 ejemplares, las muertes reportadas correspondieron a cuatro yeguas de polo.

El balance del episodio dejó así cuatro animales muertos, otros dos que se recuperaron después de caer y un trabajador que necesitó atención médica. Más allá de la asistencia al cuidador, no se informaron otros heridos entre las personas presentes en el lugar.
La muerte de las yeguas generó conmoción entre dirigentes y allegados a la disciplina. Según señalaron, no recordaban antecedentes similares en el polo local. Esa referencia expresó el carácter excepcional que le atribuyeron al episodio, ocurrido durante una jornada de actividad atravesada por la tormenta.
Con el cuidador fuera de peligro y las otras dos yeguas recuperadas, la consecuencia más grave quedó concentrada en la pérdida de los cuatro animales. La caída del rayo sobre la cancha 6 convirtió una práctica de polo en una tragedia dentro del club de San Isidro.






















































