Los terremotos que golpearon a Venezuela dejaron una profunda huella en miles de familias. Entre ellas está la de María Tévez, una argentina que vivía junto a su esposo y sus dos hijos en El Junquito, una zona montañosa ubicada a unos 40 minutos de Caracas, y que perdió absolutamente todo tras el desastre.
En diálogo con Eduardo Feinmann en Radio Mitre, la mujer reconstruyó el dramático momento que le tocó atravesar y cómo, de un instante a otro, su vida cambió para siempre. "Estamos en una situación que yo nunca creí realmente que iba a estar", comienza diciendo conmovida al aire.
María recordó que el terremoto la sorprendió cuando estaba fuera de su casa junto a sus hijos. "Nosotros vivíamos en El Junquito, que es a unos 40 minutos de Caracas, es en la montaña. Vivíamos en el kilómetro 14. Nosotros salimos ese día, mi esposo fue a comprar algo para su trabajo. Yo justo salí con mis hijos a comprar algo para la merienda y de repente que estamos en medio de la calle, era todo un caos y me encuentro con mi esposo", recuerda.

Al regresar, el panorama era desolador. "Vuelvo a la casa, la casa quedó destruida, no no no atinamos ni siquiera volver a entrar y ahí empezamos a caminar hacia abajo y tardamos varias horas en llegar hasta el centro de Caracas, que también era un caos, mucha gente", relata.
Fue entonces cuando apareció un gesto solidario que cambiaría su destino. "Encontramos a una familia, era una mamá y una hija que vivían acá en Puerto La Cruz y nos dicen: 'Vámonos para allá que allá no pasó nada, que allá es seguro' y nosotros nos vinimos para acá y viajamos unas cinco horas con ella hasta llegar acá a Puerto La Cruz".
La situación económica también era desesperante. Según cuenta, apenas tenían 10 dólares encima y la mochila con la que habían salido. "Mis hijos hoy tienen ropa porque nos han donado ropa. Todo fue en base a donaciones y si bien yo estoy eternamente agradecida, pero eso también te hace ver la situación en la que uno está, que perdés todo, te quedaste sin nada".
Después de pasar dos noches en un pequeño hotel, gracias a que les aceptaron ese dinero, comenzaron a recibir ayuda de vecinos de la zona. "Los vecinos se enteraron que estábamos ahí y nos empiezan a ayudar, nos trajeron pañales, leche y dentro de toda esa gente vienen dos chicas... nos ofrecen quedarnos en su casa. Nos dicen: 'Pueden quedarse el tiempo que necesitan'. Fueron un gran apoyo, una red de contención que no tuvimos de parte de Cancillería ni del Estado argentino", expresa agradecida.
"Hoy nos quedamos en la nada misma"
Durante la entrevista, Feinmann le preguntó si habían perdido todas sus pertenencias. La respuesta fue contundente. "Todo, todo. Sí. Lo único que teníamos era, como te digo, la mochila que yo llevaba. Mis hijos, con la ropa tenían puesta... Eso es todo. Como si ahora se quedaran así como están en la nada", respondió notablemente afectada.

María contó que hace aproximadamente un año habían decidido mudarse a Venezuela para comenzar una nueva etapa familiar. "Nosotros vendíamos comida, mi esposo hizo delivery, si tenía algún cliente en marketing lo hacía. Nos tocó hacer de todo acá, pero la verdad ahora te quedás en la nada. Uno ahí por lo menos tenía su casa", explicó.
También describió la magnitud de la tragedia que afectó a la zona donde vivían. "El Junquito quedó totalmente destruido... El pueblo del Junquito, que es el kilómetro 21 en adelante, quedó todo destruido".
Consultada sobre la asistencia oficial, aseguró que no recibieron ayuda gubernamental. "El gobierno venezolano está ausente incluso para los venezolanos, quienes se están moviendo son los propios ciudadanos. Al igual que nosotros hemos recibido donaciones de venezolanos. No vino alguien del gobierno ni argentino ni venezolano a decirnos: 'Tienen esto, les brindamos esto'. Para nada. Las donaciones vinieron de personas particulares", afirmó.
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