Hay autos descapotables creados para recorrer una ruta junto al mar, disfrutar el paisaje y dejar que el viento haga el resto. El Aston Martin Valhalla Spider pertenece a otra categoría. También permite viajar sin techo, pero detrás de los ocupantes hay un V8 biturbo acompañado por tres motores eléctricos y una potencia suficiente para alcanzar 350 km/h. Es, oficialmente, el Aston Martin abierto más rápido construido hasta ahora.

El nuevo modelo deriva directamente del Valhalla Coupé, el superdeportivo con el que la marca británica inauguró una etapa completamente nueva: motor central, sistema híbrido enchufable y numerosas soluciones desarrolladas con Aston Martin Performance Technologies, la división que aplica conocimientos procedentes del equipo de Fórmula 1. La gran diferencia, naturalmente, está arriba.
El Spider utiliza de serie un techo de lona desmontable que puede guardarse dentro del auto. Con esa cubierta colocada, la velocidad queda limitada a 200 km/h. Para quienes consideren que semejante cifra todavía resulta insuficiente, Aston Martin ofrece un techo rígido opcional de fibra de carbono que permite mantener los 350 km/h del coupé.
Pero el dato más llamativo aparece cuando se retira todo. Sin techo, el Valhalla Spider también puede alcanzar su velocidad máxima. Los ingenieros tuvieron que rediseñar el flujo de aire sobre el habitáculo e incluso elevar 35 milímetros la toma ubicada detrás de los pasajeros para que el motor siga respirando correctamente a semejante velocidad.

La mecánica permanece intacta respecto del Valhalla cerrado. Un V8 biturbo de 4.0 litros y 828 CV trabaja junto a tres motores eléctricos que aportan otros 251 CV. El resultado son 1.079 CV y 1.100 Nm, distribuidos entre las cuatro ruedas.
Dos motores eléctricos se encargan del eje delantero, mientras que un tercero está integrado en la transmisión automática de doble embrague y ocho velocidades. Con todo funcionando al mismo tiempo, el Valhalla Spider acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos.
Son números propios de un hypercar, aunque Aston Martin insiste en que el objetivo no era construir solamente una máquina para circuito. La intención es que pueda utilizarse también en una ruta normal y que quitar el techo agregue sensaciones sin convertir al auto en algo incómodo o imprevisible. Ahí aparece otra parte del trabajo realizado junto a los especialistas vinculados con la F.1.

El monocasco está construido en fibra de carbono, la suspensión delantera utiliza un esquema inspirado en competición y la aerodinámica activa modifica continuamente diferentes elementos para equilibrar estabilidad y velocidad. En modo Race puede generar más de 600 kilos de carga aerodinámica a unos 240 km/h.
Quizás, sin embargo, la mayor diferencia no aparezca en ninguna cifra. En un Valhalla cerrado, el V8 está separado del conductor por una estructura de fibra de carbono y vidrio. En el Spider, con el techo retirado, el motor queda prácticamente a centímetros de los ocupantes y sin una carrocería cerrada que atenúe su sonido. Eso cambia por completo la experiencia.
Las puertas siguen abriéndose en diagonal, pero ahora no tienen marco superior. También aparecen nuevos asientos Touring de fibra de carbono, algo más cómodos y diseñados para facilitar la entrada y la salida cuando el techo está instalado.

Aston Martin todavía no comunicó el precio definitivo del Valhalla Spider. Pero se sabe que las primeras entregas están previstas para el tercer trimestre de 2027, después de su debut público en el Concours at Wynn Las Vegas.
El Valhalla siempre fue pensado como un puente entre los deportivos tradicionales de Aston Martin y el mundo de los hypercars. El Spider agrega algo que ninguna cifra de potencia consigue explicar del todo.
A 350 km/h, con un V8 girando detrás de la cabeza y sin un techo que separe al conductor del aire, el lujo deja de estar relacionado con viajar aislado del mundo. En este Aston Martin, consiste exactamente en lo contrario.























































