Una celebración al atardecer, el rooftop SOMMA como escenario y una tierna declaración de amor con la promesa de amarse "por mil vidas". El casamiento de Fabiana Araujo y Marcelo Dimini no solo fue el corolario de un romance sincero que nació fuera de los flashes, sino también una auténtica pasarela de estilo. Apoyada en el talento de la alta costura local, la novia -que también es la conductora de ADN Moda- deslumbró con dos apuestas que rompieron el molde.
Shantung de seda y asimetría para el altar
Para la emotiva ceremonia, Fabi apostó por la sofisticación absoluta.

Para la emotiva ceremonia, Fabi apostó por la sofisticación absoluta sin negociar el confort. El primer vestido fue creación de Mario Vidal, de la icónica firma Iara. "Nunca dudé que tenía que ser él el diseñador", le confió la conductora a GENTE. La premisa estaba clara: alejarse de la novia convencional para abrazar a la mujer festiva. "Quería un vestido que fuera elegante, sofisticado, pero que a la vez sea sexy. Que diera más a un vestido de festejo, de alegría, que de novia. Eso se lo dio el color", relató.
El diseñador interpretó la idea al instante y, tras una precisa primera prueba en toile, el diseño definitivo se materializó en una imponente pieza de shantung de seda natural en tono off-white cálido. Esta tela fue elegida porque brindaba volumen y un brillo elegante.


El "vestido Jagger" en tiempo récord
La noche exigía un giro radical. Al coincidir la boda con su cumpleaños, Fabiana necesitó un look que gritara fiesta. "Dije '¿cómo no voy a tener un cambio, algo que sea más divertido, más cortito?'", recordó. La encargada de asumir ese desafío contrarreloj fue la diseñadora Anna Rossatti, quien en apenas tres días creó un espectacular modelo a medida.



Zafiros, etiqueta y un anillo de rescate
El glam se sostuvo en cada detalle del estilismo. Mabby Autino firmó un maquillaje luminoso e impecable -que se sostuvo, incluso a pesar de la emoción-, y Belén, del equipo de Bebe Sanders, estuvo a cargo del peinado.

Fabiana también cumplió con el histórico ritual nupcial de la buena fortuna: "lo prestado" fueron unos deslumbrantes aros de oro blanco y brillantes de Giovanna Di Firenze (la joyería que también elaboró las alianzas), mientras que "lo viejo" y "lo azul" cobraron vida en una antigua pulsera de zafiros de su colección personal.
Por su parte, el novio -que lució un smoking oscuro con moño de la firma Matices- fue el protagonista del momento más viral de la boda. Es que al llegar al altar, contó que se había olvidado las alianzas grabadas en el hotel. Eso sí, lejos de entrar en pánico, resolvió el blooper sellando su amor con un cintillo de diamantes. Un cierre espontáneo, elegante y lleno de frescura para una noche verdaderamente inolvidable.


Fotos: Gentileza Diego Ahumada, a cargo del álbum de los novios






















































