Lo que comenzó como una aventura familiar alrededor del mundo terminó convirtiéndose también en un viaje hacia su propia historia. Karina Gao, la reconocida cocinera e influencer que el pasado 20 de julio dejó Argentina junto a su marido y sus tres hijos para recorrer más de 15 países durante casi 360 días, vivió uno de los momentos más conmovedores de la travesía cuando regresó a Fuzhou, la ciudad china donde pasó su infancia.
Allí, acompañada por su esposo, Dominique Croce, y sus hijos, los mellizos Simón y Benjamín, y el pequeño Teo, la chef volvió a encontrarse con un lugar que había permanecido intacto en sus recuerdos: la casa donde vivió hasta los ocho años y medio, antes de abandonar China. Un reencuentro que no estaba previsto y que terminó entre lágrimas, abrazos y una fotografía que une dos momentos de su vida separados por más de tres décadas.

El emotivo regreso de Karina Gao a la casa de su infancia en China
En diálogo exclusivo con Revista GENTE, Kari reconstruyó cómo fue aquella visita que la transportó directamente a su niñez.
"La casa donde yo viví. Estamos en la ciudad de Fuzhou, que es donde yo crecí hasta los ocho años y medio, cuando me fui, y hacía 35 años que no entraba a esa casa", comenzó relatando.
Aunque había regresado a la ciudad en otra oportunidad, nunca había vuelto a cruzar la puerta de su antiguo hogar.
"La última vez que yo vine a esta ciudad fue hace 15 años atrás. Pasé por la puerta, pero no entré", recordó.
Esta vez, al llegar al lugar, descubrió que la propiedad ya no funcionaba como vivienda familiar, sino que había sido transformada en un establecimiento educativo.
"Vi que era un instituto, tipo de apoyo escolar, y yo tampoco iba a entrar. A mí no me gusta molestar", explicó.
Sin embargo, lo que Kari no imaginaba era que sus propios hijos terminarían convirtiéndose en los protagonistas de un momento que la marcaría profundamente.

La insistencia de sus hijos que terminó en un momento inolvidable
Mientras observaban la antigua propiedad desde afuera, los chicos comenzaron a pedirle que intentara ingresar para conocer el lugar donde su mamá había pasado sus primeros años.
"Mis hijos me insistieron: 'Mamá, mamá, queremos conocer, queremos entrar, queremos ver'. '¿Por qué no tocás?'", recordó la cocinera.
Pero fue especialmente Teo, su hijo menor, de cinco años, quien no se dio por vencido.
"Y mi hijo menor, que tiene cinco, 'Mamá, tocá el timbre, tocá el timbre, tocá el timbre'", contó entre recuerdos de aquella jornada.
Finalmente, ante tanta insistencia, se animaron a llamar.
"Y bueno, al final lo tocó y le dice: 'Mamá, mirá, entremos, no te vayas, entremos'. Me insistió y me respondieron, o sea, me abrieron la puerta", relató.
Kari también recordó que la presencia de su marido francés y de sus tres hijos llamó la atención de quienes estaban en el establecimiento. Según su percepción, esa circunstancia facilitó que los recibieran y les permitieran conocer el interior.
Fue entonces cuando la visita se transformó en un verdadero reencuentro con su pasado.

"Vi mi habitación y me largué a llorar": el recuerdo que emocionó a Karina Gao
Una vez dentro, la cocinera comenzó a reconocer los espacios de aquella casa que había dejado siendo apenas una niña.
Los años habían pasado, su vida había cambiado por completo y ahora regresaba convertida en madre de tres hijos. Sin embargo, parte de aquel escenario de su infancia todavía seguía allí.
"Cuando empecé a ver, y cuando vi mi habitación, me largué a llorar. Y decía: 'Ay, no lo puedo creer'", confesó a GENTE.
El impacto emocional fue tan profundo que, incluso al reconstruir la experiencia durante la entrevista, volvió a conmoverse.
"Y hasta ahora que lo estoy contando ya me estoy lagrimeando y es como muy fuerte... Volver al lugar donde vos creciste y poder entrar y que siga estando, no sé, fue como muy fuerte", expresó.
La jornada terminó con otro gesto que Kari guarda especialmente entre sus recuerdos.
"Terminamos de visitar, los chicos me abrazaron. O sea, realmente fue un día muy, muy fuerte", concluyó.

Así, mientras continúa recorriendo el mundo junto a su familia, Karina Gao descubrió que uno de los momentos más inolvidables de esta aventura no estuvo en un paisaje exótico ni en una atracción turística, sino detrás de la puerta de la casa donde alguna vez fue una niña.




















































