En junio, Anne Hathaway anunció que estaba embarazada de su tercer hijo, fruto de su matrimonio con el productor Adam Shulman. La actriz atraviesa un año de gran exposición profesional, con varios estrenos en cartelera, y en el último tiempo su embarazo incipiente es injustamente tema de escrutinio. Pero una nueva aparición pública derivó en una controversia digital que terminó llegando a oídos de la propia actriz.
Una teoría conspirativa que ganó terreno en cuestión de horas
Todo empezó en el estreno de The End of Oak Street (El final de la calle Oak), donde Hathaway fue fotografiada junto al resto del elenco. Las imágenes circularon rápido por redes y portales de espectáculos, y ahí fue cuando un grupo de usuarios empezó a instalar una versión tan insólita como viral: que la panza de la actriz era falsa y que, en realidad, estaba fingiendo un embarazo con algún tipo de prótesis.
La idea, por descabellada que sonara, encontró eco suficiente para multiplicarse. Los mensajes que sostenían esa teoría se replicaron en cuestión de horas, alimentados por capturas de pantalla y comparaciones de fotos que circulaban sin ningún sustento.

La respuesta de Hathaway, con humor y sin rodeos
Frente al crecimiento de la polémica, la actriz decidió no quedarse callada. Al compartir en cuenta de Instagram un video de su preparación para la première del film decidió escribir una frase que resumió todo y desactivó las insólitas especulaciones: "Pelo falso, pancita real".
Con ese gesto liviano pero contundente, la protagonista de Los miserables le puso punto final a una teoría que, como tantas otras que circulan en internet, se sostenía más en la viralización que en cualquier evidencia real.

El look que encendió la polémica
En la alfombra roja de The End of Oak Street, Hathaway posó con un top celeste de cuello alto y ruedo asimétrico y largo en forma de capa –¡con forro colorado y todo!– que dejaba su panza completamente al descubierto sobre un jean tiro ultra bajo, un diseño a medida de Prabal Gurung que llamó la atención por lo audaz –y poco convencional– para mostrar un embarazo en un evento formal.
Las fotos con el ombligo y buena parte del abdomen a la vista se viralizaron en minutos: mientras una parte de los usuarios celebró la actitud desprejuiciada de la actriz para exhibir su cuerpo en esta etapa, otro sector fue el que empezó a cuestionar detalles de la panza y hasta las marcas sobre la piel.
El debate escaló tanto que varios sitios de moda internacionales retomaron la imagen para analizar si se trataba de una decisión de estilismo arriesgada o directamente de una jugada publicitaria.

