Así es por dentro Oli, el encantador bistró de Palermo que enamoró a Rosalía: delicias, estética vintage y el precio de su almuerzo – GENTE Online
 

Así es por dentro Oli, el encantador bistró de Palermo que enamoró a Rosalía: delicias, estética vintage y el precio de su almuerzo

Este fin de semana, la noticia de que la estrella española almorzó de sorpresa en un local de Buenos Aires revolucionó las redes. Pero, ¿qué tiene este lugar para haber cautivado a la "Motomami"? Te contamos todo.
Gastronomía
Gastronomía

Cuando una figura de la talla de Rosalía elige un lugar para comer en la previa de sus multitudinarios shows, ese espacio automáticamente se convierte en un punto de peregrinación para sus fans. Y este sábado al mediodía, la cantante apareció de sorpresa junto a su familia en Oli, un aclamado restaurante ubicado en Costa Rica 6020, en pleno corazón de Palermo.

Durante su visita, la "Motomami" acaparó todas las miradas con un outfit urbano que combinó básicos de calle con guiños románticos.

Los fans enloquecieron al ver a Rosalía caminando por las calles de Palermo.

Fiel a su estilo, lució un sweater liviano debajo de una campera militar verde oliva con charreteras, a la que le sumó el toque disruptivo de una pollera corta de tul en tono durazno. Para completar el conjunto, eligió unas medias negras translúcidas, zapatos oscuros y llevó su icónica melena rizada al natural. Sin embargo, una vez adentro, el verdadero protagonista para los amantes del buen vivir fue el lugar en sí mismo. Es que Oli no es un restaurante más: es un refugio estético y gastronómico que invita a quedarse.

Un interior luminoso con mármol y espíritu de escuela

Apenas se cruza la puerta, Oli te recibe con una estética impecable que mezcla lo clásico con lo moderno.

El salón se destaca por su gran luminosidad, gracias a sus inmensos ventanales que dan a la calle y a sus paredes de ladrillo pintado a la cal en un blanco inmaculado.

El corazón del local es un imponente mostrador de mármol blanco con vetas grises, adornado con molduras clásicas. Sobre él, cuelgan delicadas lámparas colgantes de estilo vintage (tipo globo lechero) que aportan una luz cálida al ambiente. Detrás de la barra, los estantes exhiben botellas de vino y enormes arreglos de flores secas y pampas que le dan un toque rústico y romántico.

El mobiliario acompaña esta vibra de bistró europeo: mesas redondas y cuadradas con tapa de mármol, acompañadas por las clásicas sillas de madera estilo Thonet sobre un piso de madera cálido. Además, los enormes espejos del salón tienen grabadas las opciones de la carta, como la "Bollería & Viennoiserie" y los clásicos huevos revueltos.

Un detalle de la decoración del restaurante que ya es la nueva meca de los fans de la española.
Tentación a la vista. La codiciada vitrina de Oli exhibe a diario una irresistible selección de viennoiserie, laminados perfectos, budines y bocados salados horneados en el día.

Uno de los detalles arquitectónicos más fascinantes y fotográficos del lugar es su cocina a la vista, pensada para que funcione como una verdadera escuela de aprendizaje y experimentación. En una de las paredes -empapelada con un excéntrico diseño renacentista lleno de manos- se abre un gran ventanal redondo, como si fuera el ojo de buey de un barco, que permite espiar a las pasteleras trabajando con absoluta dedicación.

Un vistazo exclusivo al corazón dulce de Oli mientras se prepara una vistosa torta con frutillas frescas y crema pastelera detrás del mostrador.

Fue justamente al ver ese santuario culinario que la estrella española no quiso limitarse a espiar desde afuera. Lejos de cualquier pose de diva, Rosalía rompió el protocolo y, antes de despedirse, decidió cruzar hacia el corazón mismo del restaurante. Allí adentro, entre las inmensas mesadas de trabajo, hormas de queso y batidoras, la cantante se mezcló como una más junto a todo el staff de cocineros, pasteleros y camareros para agradecerles personalmente la atención recibida.

La postal que coronó la tarde es el fiel reflejo de la calidez de Rosalía: ella posó con una sonrisa radiante rodeada de un equipo emocionado, dejando un recuerdo imborrable en la historia del local.

Qué comió Rosalía (y cuánto gastó)

Su elección principal fue el Steak Frites, un irresistible centro de ojo de bife a la robata de 200 gramos servido con salsa a la pimienta y papas fritas terminadas con queso Reggianito, cuyo valor es de $59.100. Para darle un toque personal, lo pidió "a caballo" sumando un huevo a la plancha por $2.700 y lo acompañó con una guarnición de ensalada Caesar por $8.000.

El elegido de la cantante. El Steak Frites con centro de ojo de bife a la robata, papas con queso Reggianito y el toque personal que sumó la artista: un huevo a la plancha a caballo.

Como es imposible irse de Oli sin probar los dulces, la cantante armó una degustación excepcional para el postre. La artista saboreó el Sticky Toffee Pudding, un budín de dátiles con crema de banana y salsa toffee que cuesta $12.300; el Apple Pie tibio con crema inglesa por $12.300; y el Cheesecake de dulce de leche y sal por $14.500.

El Cheesecake de dulce de leche y sal que enloqueció a Rosalía.
Así le sirvieron el Apple Pie tibio con crema inglesa a la cantante española.

¿Qué más se puede comer y beber?

Para quienes busquen otras alternativas más allá del menú elegido por la artista, la carta del restaurante ofrece un abanico de opciones para cualquier momento del día. Quienes prefieran los sabores matutinos pueden optar por sus famosas medialunas de especialidad que se exhiben en el mostrador a $3.100, o tentarse con una versión prensada de jamón y queso con mostaza antigua por $7.900. Los amantes de los clásicos modernos tienen a disposición la tostada de palta servida en una fina rodaja de pan de centeno danés por $17.200, o los tradicionales huevos revueltos al estilo de la casa sobre pan brioche tostado a $17.000.

Una imagen del tentador "Huevo Royalty".

A la hora del almuerzo, las entradas invitan a abrir el apetito con platillos delicados como los arancini de calabaza y queso de cabra por $6.700, o una reconfortante sopa de cebollas tradicional con caldo de res y queso Raclette a $24.300. Entre los platos principales que compiten con el bife que pidió Rosalía, se destacan opciones sumamente tentadoras como la Oli's Burger, elaborada con carne de pastura, cebolla caramelizada y queso Gouda por $35.800, o una irresistible milanesa con hueso coronada con gratin de espinacas a $42.000.

La propuesta de bebidas acompaña a la perfección cada etapa de la experiencia gastronómica. El menú de cafetería invita a disfrutar de un reconfortante Flat White por $6.200, mientras que la sección de bebidas frías es ideal para los días más cálidos, ofreciendo refrescantes limonadas de lavanda o de menta y jengibre por valores que van de los $6.200 a los $6.800. Si la idea es relajar hacia el final de la tarde, la barra prepara cócteles infalibles para brindar, como el Aperol Spritz o el clásico Negroni, ambos a $12.000.

El talento detrás del éxito

El prestigio de Oli, que abrió sus puertas en 2021, no es casualidad. Es el proyecto personal de Olivia Saal, una joven chef nacida en el seno de una familia de gastronómicos, quien curiosamente estudió Dirección de cine en paralelo a su carrera en el IAG antes de darse cuenta de que su verdadero lugar estaba entre los fuegos.

Para lograr este nivel de excelencia, Olivia forjó un currículum envidiable: pasó por las cocinas de hoteles de lujo como el Alvear y el Sofitel, hizo pasantías en lugares icónicos como The River Café en Nueva York y Chez Panisse en Berkeley, y estudió en Le Cordon Bleu de Londres. Trabajó junto a Fernando Trocca en Mostrador Santa Teresita y llegó a ser Jefa de Pastelería en Los Hamptons durante dos años. Luego de reinventarse en la pandemia enseñando el arte de la viennoiserie a más de dos mil alumnos, decidió amasar su primer proyecto propio buscando crear un espacio que hablara de ella: con prolijidad, alegría, vanguardia y mucha calidez.

La chef y pastelera Olivia Saal creó un refugio gastronómico único en Palermo.

Olivia se formó en el IAG, pasó por las cocinas de hoteles de lujo como el Alvear y el Sofitel, estudió en Le Cordon Bleu de Londres y trabajó junto a Fernando Trocca en Mostrador Santa Teresita.

Su restaurante, ideado también como una escuela de aprendizaje para su equipo, propone platos simples, ricos y elaborados con materias primas de calidad absoluta, operando sin reservas de miércoles a lunes de 8:30 a 19:30 horas. Un lugar que, sin dudas, ya tiene el codiciado sello de aprobación de la Motomami.

Agradecemos a Consuelo Bianchi y a Majo Loss PR



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig