Por una noche, la geografía habitual del Teatro San Martín invirtió sus roles de la manera más fascinante: la platea quedó en silencio y el imponente escenario de la Sala Martín Coronado se transformó en un gran salón de fiestas. Bajo una atmósfera de candelabros encendidos, mantelería de gala y un monumental lienzo en tonos azules suspendido sobre las tablas, trescientos invitados vivieron la Noche de Amigos 2026, la esperada gala anual de la Fundación Amigos del Teatro San Martín que reúne a figuras del espectáculo, el empresariado y la cultura porteña con el propósito de sostener los programas de becas, formación de oficios, accesibilidad y preservación patrimonial del Complejo Teatral de Buenos Aires.
La cita comenzó puntualmente a las 19:30 en el Hall Alfredo Alcón, donde personalidades como Iván de Pineda, Martín Redrado, Cristiano Ratazzi y Marina Bagó se encontraron para tomar una copa y charlar distendidos antes de subir al segundo piso. Una vez que todos se acomodaron en las butacas de la sala como en cualquier noche de función, se abrió el juego sobre el escenario: primero brilló el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín con una aplaudida presentación de danza.

Enseguida, llegó el momento de celebrar el trabajo que hace posible mantener vivo este espacio. Con los invitados siguiendo cada detalle desde sus asientos, tomaron la palabra Eva Soldati -presidenta de la Fundación, que fue ovacionada y recibió un ramo de flores por sus veinte años de entrega al frente de la institución-, el director general del Complejo Teatral, Alberto Ligaluppi -quien además festejó su propio cumpleaños sobre las tablas con mucho humor-, la ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes, y el vicepresidente de la entidad, Martín Cabrales.

Luego, la mística teatral volvió a adueñarse del recinto cuando un haz de luz recortó en soledad la figura de Joaquín Furriel en el centro del escenario. El actor -que en 2019 protagonizó Hamlet en esa misma casa y hoy agota entradas con La verdadera historia de Ricardo III- hipnotizó al auditorio al recitar en vivo el célebre soliloquio "Ser o no ser", de William Shakespeare.

Tras los aplausos, Nath Aponte, la talentosa artista que forma parte del suceso de Invasiones, deslumbró a todos con su voz al cantar "Rolling in the Deep", de Adele, y "Máquina de mentiras", de Charly García.

¿Si ese fue el fin de las sorpresas? Para nada. Instantes después tomó el micrófono Florencia Raggi. La actriz, que brilla a sala llena en el complejo con su obra en la Cunill Cabanellas, conmovió a los presentes al destacar el valor humano de las becas que otorga la entidad a los jóvenes bailarines del interior del país, definiéndolas no solo como un alivio económico, sino como una palmada de fe en su vocación.

Apenas Flor terminó de hablar, llegó la gran sorpresa de la noche. Las varas mecánicas se pusieron en movimiento, el pesado telón se alzó frente a la mirada atónita de la platea y dejó al descubierto un salón de banquetes montado en las entrañas del escenario. Y en un giro digno de una gran puesta teatral, los invitados dejaron sus butacas, subieron las escalinatas y tomaron asiento alrededor de las mesas iluminadas por velas, dando comienzo a una cena íntima en la que ellos mismos fueron los verdaderos protagonistas.


Todas las fotos y los looks de la Noche de Amigos 2026 en el Teatro San Martín
































Fotos: Chris Beliera y gentileza Fundación Amigos del Teatro San Martín






















































