Emilia Mernes: “No pienso mucho en el futuro, vivo todo hoy” – GENTE Online
 

Emilia Mernes: “No pienso mucho en el futuro, vivo todo hoy”

La nueva promesa del pop urbano no esquiva nada: desde la presión por el bullying –que casi la destruye psicológicamente– a las repercusiones de un supuesto romance con Neymar, sus relaciones tóxicas y sus secretos nunca antes revelados.
Íntimos
Íntimos

Su agenda está cargada de compromisos de viajes y grabaciones, pero llega especialmente y sin dormir desde su Nogoyá natal –pequeña ciudad entrerriana de poco más de veinte mil habitantes– para que hablemos sin filtros de la Emilia Mernes (24) que cuando era pequeña y crecía al son de las tiras de Cris Morena aún no se imaginaba triunfando en la música. De aquella que por entonces se sentía como en uno de esos surreales capítulos, plagados de romances acelerados y belleza hegemónica, pero tristemente víctima de situaciones de bullying escolar. La misma a la que le apasionaban las novelas románticas que leía de un tirón y que la llevaron a estudiar Literatura. Pero hubo un DM que le cambió el destino.

Ella ya estaba probando con la música y subía a Instagram algunos covers de cumbia pop, pero no fue sino hasta que Fer Vázquez (su futuro ex) de Rombai le escribiera por privado “Emi, nos queremos comunicar con vos. Por favor, respondenos el mensaje” que su realidad cambió. “Fue un antes y un después”, asegura la chica Disney, que está grabando actualmente una tira infanto-juvenil de la que prometió no decir nada. Así es como cambió las siestas provincianas por las versiones tropicales del pop que la llevaron de gira y hasta a sonar tanto en las discos como en las radios.

Hoy, como cantautora y con una carrera solista desde 2019, consiguió millones de reproducciones, colaboraciones con Alex Rose, Darell y Sebastián Yatrá, y reviews que aseguran que es “una de las principales estrellas femeninas de la música latina” (New York Style Guide).

En una charla distendida, la nueva promesa de la música urbana que vive en Buenos Aires por primera vez después de tres años en Miami, no esquiva ninguna cuestión: desde la presión por el bullying –que casi la destruye psicológicamente– a las repercusiones de un supuesto romance con Neymar, sus relaciones tóxicas y sus secretos nunca antes revelados, como “quiénes son mis amores platónicos”.

“Cuando era adolescente tuve una relación platónica con un abogado de Nogoyá, mucho más grande que yo. Lo amé desde que era chiquita. Es como un señor muy misterioso, al que iba a ver cuando lograba salir antes del colegio. Nunca hablé con él... ni se enteró. Era como su stalker"

–¿Cómo es tu experiencia debutando como actriz?

–Al principio me generaba mucha incertidumbre. Tuve un casting intenso toda la cuarentena y estudié mucho para poder ser parte. Es un personaje que está muy alejado de lo que soy yo. Cuando comencé mi carrera como cantante nunca me proyecté más adelante como actriz y me sorprendió que me tuvieran en cuenta.

–Decías que antes de empezar tu carrera, cuando aún era todo un sueño, 'Casi Ángeles' marcó un poco ese deseo.

–Sí. Veía a Lali –que hasta el día de hoy la amo y la veía tan histriónica– que bailaba y cantaba, algo que admiré siempre de ella, y me súper enganchaban los romances, me encantaban los chicos que enamoraban en la tira.

–Me imagino mucha figurita pegada en la carpeta. ¿Quién te enamoraba desde la pantalla?

–Simón (N.d.R.: Pablo Martínez), a quien me encontré después a los quince, cuando me presenté a un casting de 47 Street para ser modelo, que fue el primer “47 Te Busca”. Él estaba como jurado en el concurso, con Cande Vetrano, y casi me muero. Ése fue uno de mis platónicos y él me eligió a los 15 años.

"La compañera del colegio que me hizo padecer tanto bullying me pidió perdón y lloramos juntas, pero jamás me explicó por qué lo hacía. Ella sentía competencia conmigo porque me elegían para cantar y me lo hizo pasar muy mal. Manipulaba a mis compañeros, me dejaba afuera de reuniones y me agredía”

–¿Qué otros platónicos tenés?

–Uno es muy alejado de mi realidad, que es Zac Efron, que marcó mi infancia con High School Musical. Él sería platónico hasta que me muera, seguramente.

–¿Alguna historia que no hayas contado? Un amor platónico más posible…

–Bueno, hay un abogado en Nogoyá, que es mucho más grande que yo. Lo amé desde que era chiquita. Es como un señor muy misterioso que no se deja ver mucho, que no tiene Instagram ni Facebook. Por ahí me lo cruzaba, porque daba clases en un colegio que quedaba cerca del mío y por ahí yo salía más temprano para ir a verlo.

–Lo stalkeabas antes de las redes...

–¡Sí, una loca! Después se me pasó. Fue un momento de mi adolescencia. Pero nunca hablé con él ni tuve vínculo, ¿podés creer? Y él no lo sabe, por supuesto.

–¿Qué más te atraía del profesor además de su misterio?

–¡Ay, que es perfecto! Como que nunca vi un ser tan lindo. Si lo pienso, tiene un aire a Zac Efron, pero con ojos marrones. Seguía enamorada de él (risas).

“Desde que tuve una relación tóxica, con celos enfermizos, cuernos y manipulación, no volví a tener ningún vínculo amoroso y me enfoqué más en mi carrera. Para enamorarse hay que tener tiempo, ganas... y aún no me pasó ninguna de esas cosas”.

–Comparando la fisonomía de “Simón”, todos los que me mencionaste tienen un lejano aire a Efron... ¿Es como un estereotipo que te genera atracción?

–No, soy cero de estereotipos: me gusta todo (risas). Además, lejos de los clichés, depende de muchas cosas, además de la belleza física.

–¿Qué otras cosas te enganchan de una persona?

–Me parece re importante la química. Cuando conocés a alguien ya se siente en el aire esa conexión, que es fundamental para empezar. Y no sé qué más me gusta… Que sean atentos, tener temas en común y sentir admiración por la persona.

–Recién me contabas de tu admiración por ese profesor... ¿Cómo era la Emilia que iba al colegio, la que no conocemos?

–Era muy vaga. La hippie y la oveja negra.

–¿Por qué?

–Yo me salía de clase buscando excusas para ensayar, cantar en las misas, bailarte una zamba o un chamamé en un acto y siempre era la primera en ofrecerme. Siempre disfruté de esos momentos pero más que nada, obviamente, para liberarme de las horas de matemáticas. Siempre me fue muy mal en eso. Vos agarrabas mi cuaderno del colegio y estaba completamente vacío.

"Siempre nos acordamos con mi prima –con la que compartíamos esos momentos de arte– que nos flashéabamos bailarinas en la Pelopincho y una vez le di un codazo y le dejé un ojo morado. ¡Qué risa, por favor!".

–También has contado que sufriste bullyng. ¿Cómo fue esa marca en vos?

–Todo comenzó cuando gané el casting como modelo. Ahí me empezaron a molestar. Eran las mujeres, sobre todo, porque yo me juntaba más con los varones. Me había cambiado de colegio, porque de tanto viajar había repetido un año, entonces comencé con compañeros nuevos a los que no conocía. Y había una chica que era como la líder del aula, que estaba empeñada en contra mío y me odiaba. Me hizo bastante imposible la vida en mis últimos dos años de secundario. Hoy ya me pidió perdón...

–¿Cómo fue ese momento?

–Cuando terminamos el colegio me fui a Rosario a estudiar Literatura. Ella también había ido a estudiar allá y nos encontramos en la Terminal. esperando el colectivo. Me acuerdo que se sentó conmigo, me pidió perdón y lloramos. Pero nunca me dijo por qué lo hacía. La perdoné, pero me lo hizo pasar muy mal. Volvía siempre llorando del colegio. Yo siempre tuve mi carácter, pero llegó un momento en que me sentí indefensa. Simplemente no me quería y decía que yo quería llamar la atención porque me gustaba cantar.

“Creo que creí en Papá Noel como hasta los diez años, te lo juro. Hasta que en una Navidad una amiga me dice: ‘Pero Papá Noel no existe...’. Y ahí se me jodió todo. Fue tremendo enterarme de que eran los padres”

–¿Te hacía autocensurarte?

–Sí, pero nunca dejé de hacer lo que me gustaba por ella. Eso también me daba más fuerzas. A ella también le gustaba bailar y cantar... Creo que pasaba por que no la elegían a ella. Era una situación de competencia. Dentro de las cosas que me hacía era decir: “Si Emilia va hoy a esa cena, yo no voy”. Entonces manipulaba todo y me dejaban afuera.

–Es importante que lo cuentes, para generar conciencia.

–Sí, porque muchos sufren en silencio. Por lo general estás sola y nadie se mete. Otra cosa es que todos los viernes recibía mensajes anónimos al celular, en los que me decían cosas horribles. Yo sabía que era ella, pero no tenía cómo comprobarlo. Padecí eso varios años, incluso gritos, o venía y me tiraba la cartuchera. Son situaciones de mucha injusticia que yo pude sanar, pero muchos siguen padeciendo porque no se les pone límite. Eso es abuso y surge también de los valores que les inculcan en la casa.

–¿Tenías sostén dentro del aula?

–Tenía dos amigas con las que siempre estaba, pero llegaba un punto en que cuando se juntaban todas, ellas también iban. La chica decía en el aula: “Vamos todos hoy a mi casa a tomar mate, pero Emilia no va”. Entonces todos iban para su casa y yo seguía caminando para la mía. Fueron situaciones muy feas. Y los varones con los que yo me juntaba, igual: estaban conmigo en los recreos y en el aula, pero tampoco le decían nada a ella.

"Es terrible. Hay que hacer algo urgente con respecto al bullying. Yo lo viví de grande, pero hay niños que sufren mucho. Tengo un primo chiquito que los compañeritos le tiraban plasticola en la cabeza y en la escuela no hacían nada. ¡Qué injusticia!".

–¿Alguna vez intentaste o quisiste vengarte?

–¿Vos sabés que no hacía nada? Llegaba a mi casa llorando. Encontraba protección en mi familia y con mis amigas fuera del colegio. Nunca me nació hacer nada contra ella. No soy vengativa. ¡Es terrible! Hay que hacer algo urgente con respecto al bullying. Yo lo viví de grande, pero hay niños que sufren mucho. Tengo un primo chiquito que los compañeritos le tiraban plasticola en la cabeza y en la escuela no hacían nada. ¡Qué injusticia! Esas situaciones vienen mucho de la educación que reciben en sus casas.

–Volviendo a esa Emi pequeña, ¿cómo fue tu primer consumo musical?

–Escuchaba mucha música nacional. Crecí escuchando KtrasK, de quienes les hablo a chicos de mi generación y ni los conocen. No lo puedo creer. Era muy fan de ellos, de Mambrú y de Bandana. Escuchaba mucho Shakira, a quien quería copiarle los movimientos, al igual que Britney, Beyoncé, Thalía y Paulina Rubio. Escuchaba de todo, pero más que nada pop.

"Nunca perdí la noción de donde soy. Hasta el día de hoy pienso en eso. Será que mis papás tuvieron mucho que ver. Siento que si no te rodeás de las personas correctas es muy fácil desbarrancarte, pero lo supe llevar bastante bien".

–¿Hubo alguien en particular que te introdujo a alguna artista?

–Yo escuchaba mucho en casette, pero más que nada descubría a muchos por los canales de música. Tengo muchas imágenes de estar desayunando, por ejemplo, y ver todos los videos.

–A propósito de lo musical, ¿jugabas a hacer programas y perfos?

–Sí, me acuerdo que en la Pelopincho jugaba al acqua-dance (risas).

–Quiero ese video. ¿Pensás que hay archivo?

–No hay archivo... Menos mal. Siempre nos acordamos con mi prima –con la que compartía esos momentos de arte– que nos flashéabamos bailarinas en la Pelopincho... Una vez le di un codazo y le dejé un ojo morado. ¡Qué risa, por favor! ¿Viste que cuando te mojás el pelo te queda más pesado? Bueno, yo revoleaba el cuello para todos lados y al otro día, tortícolis. ¡No me podía ni mover! También tuve una faceta de patines cuatro ruedas en el patio de mi casa: me creía patinadora profesional.

"Tuve un momento en que me enamoraba mucho. En Nogoyá era recontra noviera. Era de las que no podía chaparme a un pibe en un boliche y que después no pasara nada. Para sentir algo de química tengo que conectar con la otra persona... ¡Ay, qué pesada!".

–Hablemos de inocencia. ¿Hasta qué edad creíste en la fantasía de Papá Noel y los Reyes Magos?

–Creo que creí en Papa Noel como hasta los diez años, te lo juro. Hasta que en una Navidad una amiga me dice: “Pero Papá Noel no existe”. Y ahí se me jodió todo. Fue tremendo enterarme de que eran los padres.

–Avancemos unos peldaños, a cuando ya eras conocida, pero aún una adolescente. Existe el lado oscuro de la fama y las inseguridades. ¿Alguna vez te sentiste insuficiente incluso siendo popular?  

–Al principio me pasó que me sentía muy contenida por la banda y supe llevar bastante bien la fama. No sabía qué era que la gente opine de vos, porque te llegan cosas lindas y cosas feas. Tampoco era muy consciente de las consecuencias de que me empezaran a subir los seguidores y los comentarios en las fotos. Nunca me dejé marear por eso ni perdí la noción de donde soy. Hasta el día de hoy pienso en eso. Será que mis papás tuvieron mucho que ver. Siento que si no te rodeás de las personas correctas es muy fácil desbarrancarte, pero lo supe llevar bastante bien.

"Los chicos con los que estuve siempre fue porque los conocía de tal lado o eran amigos de alguien. Pero me pasó de tener una cita con un chico que había conocido por Instagram y todo el tiempo, como no me gustaba, pensaba en irme. Esas cosas me resultan incómodas, así que decidí no tener más citas".

–¿Qué es lo primero que sí te afectó?

–Al comienzo debo admitir que me afectaban los comentarios negativos, pero hoy puedo decir felizmente que no me importan. Me hice de una coraza. Sé que es gente que no me conoce, pero está bien que se critique o se opine. Hablar, siempre van a hablar. Pero lo que padecí muchísimo fue dejar mi casa y a mis papás, tomar esa distancia: hasta el día de hoy me cuesta.

–El corte del cordón nunca es fácil.

–Tal cual. Además, soy hija única. Crecí sola con mis padres en mi casa. Tengo un medio hermano más grande, de un matrimonio anterior de mi papá, que creció con su madre y en su casa. Yo siempre fui la mimada y la malcriada de Nogoyá. Para ambas partes fue complicado y nos extrañamos, pero aprendimos a llevarlo.

"Viví una relación muy tóxica que me dejó traumada. Muchos celos, desconfianza, cuernos, manipulación, de todo. Pero fue algo que me hizo crecer, que me dio una cachetada y me dijo: “Bueno, Emilia, esto es la vida”. Después no volví a tener un vínculo sentimental".

–¿Y cómo fue ese despegue sola en Miami y después en Buenos Aires?

­–Estuve tres años en Miami y al comienzo me sentía muy sola. Cuando llegué a Buenos Aires no fue tan difícil, porque ya conocía desde hace tiempo a Lizardo (Ponce), que me presentó a sus amigos –como Oriana Sabatini y Ángela Torres– y me aferré mucho a los suyos, que ahora son míos también. Siempre estoy rodeada de los de siempre y a la vez me siento cerca de casa, pero tengo ganas de volver a Miami, para seguir trabajando con otros productores ahora que estoy terminando mi nuevo disco.

–¿Cuál es tu ambición?

–Seguir en busca de mi identidad musical. Cuando termine de grabar este proyecto actoral en marzo, quizás me vuelva unos meses a Miami.

"Me pareció muy loco que lo de Neymar surgiera sólo por un video que subimos bailando en su fiesta de cumpleaños... Puede que no tome dimensión de lo que es él. No soy tan futbolera"

–¿Sos de dejar fluir o de programar mucho tus pasos?

–Cero, no pienso en el futuro. Como que vivo todo hoy, y yo feliz con las oportunidades que se me presenten, sea donde sea.

–Volvamos a los amores. ¿Te considerás muy enamoradiza?

–Tuve un momento en que me enamoraba mucho. Era recontra noviera en Nogoyá, de las que no podía chaparme a un pibe en un boliche y que después no pasara nada. Para sentir algo de química tengo que conectar con la otra persona... ¡Ay, qué pesada! Ahora ya no soy así, ni lo pienso tanto.

–¿No sos tan romántica entonces?

–No tanto. Tampoco lo pienso, porque estoy muy enfocada en mi carrera. Y sufrí tanto en una relación que quedé asustada. No... mentira.

"Yo me salía de clase buscando excusas para ensayar, cantar en las misas, bailarte una zamba o un chamamé en un acto y era la primera en ofrecerme. Siempre disfruté de esos momentos, pero más que nada, obviamente, para librarme de las horas de matemáticas".

–¿Pero por qué? ¿Te rompieron el corazón?

–No, viví una relación muy tóxica que me dejó traumada. Muchos celos, desconfianza, cuernos, manipulación, de todo. Pero eso me hizo crecer, me dio una cachetada y me dijo: “Bueno, Emilia, esto es la vida”. Y después no volví a tener un vínculo sentimental. Desde entonces me enfoqué más en mi carrera. Siento que para enamorarse hay que tener tiempo, ganas... y aún no me pasó ninguna de esas cosas.

–¿Qué cosas del romance te cuestan más?

–Las citas. Me dan pánico. Los chicos con los que estuve siempre fue porque los conocía de tal lado o eran amigos de alguien. Pero me pasó de tener una cita con un chico que había conocido por Instagram y, como no me gustaba, todo el tiempo pensaba en irme. Esas cosas me resultan incómodas, así que decidí no tener más citas.

"Me parece re importante la química. Cuando conocés a alguien ya se siente en el aire esa conexión, que es fundamental para empezar. Y no sé qué más me gusta... Que sean atentos, tener temas en común y sentir admiración por la persona".

–¿Cómo hacés si te gusta alguien y te ofrece salir?

–Por lo general me hago la boluda. Pero si me gusta será que ya nos encontramos en otro contexto. Si me invitan a tomar algo o a cenar, medio que lo esquivo. Esto es hoy... Quizás el día de mañana te digo que me fascinan las citas.

–¿Qué te genera que te dieran por novia de Neymar?

–No le di importancia. Me pareció muy loco que surgiera sólo por un video que subimos bailando en su fiesta de cumpleaños. Puede que no tome dimensión de lo que es él. No soy tan futbolera. Lo veo como un amigo y me sorprenden los rumores que se generaron. Yo me reía... ¿Qué voy a hacer? 

"(Neymar) se acercó a mí porque escuchó una canción mía que le gustó, que es 'No soy yo'. Me escribió un DM felicitándome y ahí comenzó todo. A las semanas, él fue a Miami y yo estaba viviendo ahí, así que me invitó al partido de fútbol y salimos a bailar".

–¿Cómo describirías tu vínculo con él?

–Es un vínculo muy lindo que tenemos hace tiempo. No me importa lo que se diga. Se dijeron muchas cosas que no son ciertas, como que tenemos un vínculo sólo sexual, cualquier cosa. Él es una persona muy linda y somos buenos amigos.  

–¿Qué cosas los conectan? ¿Con qué se divierten?

–Yo siempre le digo: “Vos en otra vida fuiste artista”, porque le gusta mucho la música. Le encanta. Todo el tiempo nos pasamos música, él me envía canciones en portugués y yo le mando temas de acá. Como que eso nos une un montón.  

–Sé que compartieron partidos de fútbol a los que te invitó, más allá de la fiesta de cumpleaños a partir de la que se habló de ustedes...

–Sí. Pero él me conoció a través de mi música. Se acercó a mí porque escuchó una canción mía que le gustó, que es No soy yo. Me escribió un DM felicitándome y ahí comenzó todo. A las semanas él fue a Miami y yo estaba viviendo ahí, así que me invitó al partido de fútbol y salimos a bailar. Y luego nunca cortamos el vínculo. Nos hemos encontrado un par de veces, en Miami, Los Ángeles y ahora en Brasil.

–¿Qué tal fue esa fiesta de cumpleaños de la que tanto se habló?

–Muy divertida. Pero no había 500 personas como se dijo. Era sólo su círculo íntimo y su familia. Siempre hisopándonos y con muchas precauciones, además. Se dijo cualquier cosa... Además, él también lo desmintió. Pero la verdad es que nos queremos mucho.

Producción general: Mariano Caprarola.

Asistente: Gabriela Sidoli.

Peinó: Juanma Cativa para Mala Peluquería con productos Pantene.

Maquilló: Enzo Haro para Juicy Make Up con productos L’Oréal Paris.

Agradecemos a: Black Mamba, Daels, JT, @kissargentina (kiss.com.ar) y muy especialmente a Guadalupe Casigno de Sony Music Argentina.

Estilismo: Anita Noseda.

Más información en Gente

 

Más Revista Gente

 

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig