Qué significa cuando tu planta deja de crecer durante el invierno y cuándo es normal – GENTE Online
 

Qué significa cuando tu planta deja de crecer durante el invierno y cuándo es normal

Con la llegada del frío, muchas plantas de interior parecen detener su desarrollo de un momento a otro. Si dejó de sacar hojas nuevas o su crecimiento se volvió mucho más lento, no siempre significa que esté enferma. En muchos casos, se trata de una respuesta completamente natural al cambio de estación.
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Quienes tienen plantas en casa suelen notar que durante la primavera y el verano aparecen hojas nuevas con frecuencia, los tallos crecen con rapidez y el aspecto general de la planta cambia casi semana a semana.

Sin embargo, cuando llega el invierno, ese ritmo suele disminuir considerablemente.

Por eso es común pensar que algo anda mal.

La realidad es que muchas plantas atraviesan un período de menor actividad durante los meses más fríos del año.

Esto ocurre porque las condiciones ambientales cambian. Los días son más cortos, hay menos horas de luz natural y las temperaturas descienden.

Como consecuencia, muchas especies reducen su metabolismo y destinan menos energía al crecimiento.

En lugar de producir nuevas hojas o tallos, concentran sus recursos en mantenerse saludables hasta que vuelvan las condiciones favorables.

Es un proceso similar al de una pausa, más que al de un problema.

Un crecimiento más lento en invierno suele ser una adaptación natural de la planta.

Esta situación es especialmente frecuente en plantas de interior como el potus, la monstera, el filodendro, la sansevieria o la zamioculca.

Aunque permanezcan dentro de la casa, siguen percibiendo los cambios estacionales a través de la luz y la temperatura.

Por eso es normal que durante varias semanas no muestren grandes cambios.

Eso sí, detener el crecimiento no significa que deban descuidarse.

Durante esta época conviene revisar algunos aspectos de los cuidados.

Por ejemplo, muchas plantas necesitan menos agua en invierno, ya que el sustrato tarda más tiempo en secarse.

Mantener la misma frecuencia de riego que en verano puede favorecer el exceso de humedad y afectar las raíces.

También es recomendable evitar fertilizar si la planta se encuentra en reposo.

Los nutrientes suelen aprovecharse mejor cuando la planta está creciendo activamente, algo que normalmente ocurre con la llegada de la primavera.

Además, siempre que sea posible, conviene ubicarla en un lugar donde reciba la mayor cantidad de luz natural disponible, sin exponerla a corrientes de aire frío o al calor directo de estufas y calefactores.

Ahora bien, existen algunas señales que sí pueden indicar un problema.

Si además de dejar de crecer la planta pierde muchas hojas, aparecen manchas oscuras, los tallos se ablandan o las hojas amarillean rápidamente, probablemente la causa no sea únicamente el invierno.

En esos casos, conviene revisar el riego, la iluminación y el estado general de la planta.

El crecimiento lento es normal; el deterioro evidente, no.

En definitiva, que una planta deje de crecer durante el invierno suele formar parte de su ciclo natural. Mientras conserve hojas sanas, buen color y un aspecto general vigoroso, no hay motivos para preocuparse. Con algunos ajustes en los cuidados y un poco de paciencia, lo más probable es que vuelva a crecer con fuerza cuando aumenten la temperatura y las horas de luz.



 
 

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