Cero privilegios: la SRE rechaza solicitud de acceso VIP para senadores en el AICM – Revista GENTE
 

Cero privilegios: la SRE rechaza solicitud de acceso VIP para senadores en el AICM

Una petición para que legisladores usaran el Salón Protocolo del aeropuerto desató críticas, deslindes y un llamado presidencial a recordar los orígenes populares del Congreso.
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La escena fue tan inesperada como reveladora: la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó que recibió una solicitud formal para que los senadores de la República tuvieran acceso al exclusivo Salón Protocolo del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). La respuesta fue tajante: petición rechazada. Y, con ello, se encendió un debate sobre los privilegios en la vida pública mexicana.

La presidenta Claudia Sheinbaum no dudó en fijar postura durante su conferencia matutina. Leyó el mensaje oficial de la SRE y añadió, con énfasis: “Cero privilegios. Que no se nos olvide nunca de dónde venimos; nosotros venimos de un movimiento social que luchó contra los privilegios de unos cuantos”. El mensaje fue claro: los legisladores, como representantes del pueblo, no deben aspirar a tratos preferenciales, ni siquiera en los aeropuertos.

El origen de la controversia

La polémica comenzó cuando la Mesa Directiva del Senado, a través de un oficio fechado el 5 de octubre y firmado por Daniel Sibaja, secretario técnico, solicitó a la SRE facilidades para el acceso y uso del Salón Protocolo del AICM. El argumento: facilitar los traslados aéreos de los legisladores para el cumplimiento de sus funciones parlamentarias.

Sin embargo, la petición no tardó en filtrarse y generar reacciones encontradas. La senadora del PRI, Claudia Anaya, exhibió el documento en sus redes sociales y se deslindó de haber participado en la solicitud. Detalló que el acceso al salón no solo implica esperar en un espacio distinto, sino también contar con un acceso exclusivo, evitando filas, un privilegio reservado tradicionalmente a diplomáticos.

Deslindes y señalamientos en el Senado

La solicitud fue rápidamente calificada como un “error garrafal” por Higinio Martínez, presidente del Senado. El legislador de Morena aseguró que ni él ni la Mesa Directiva autorizaron la petición y responsabilizó al secretario técnico, Daniel Sibaja, por enviar el oficio sin consentimiento. “Él cometió ese error”, declaró Martínez, quien insistió en que las comunicaciones oficiales deben ser firmadas por el presidente de la Mesa Directiva y no por funcionarios técnicos.

Martínez también aclaró que la idea surgió vagamente en una reunión, donde se mencionó la posibilidad de utilizar el salón por motivos de salud, pero nunca se formalizó como acuerdo. “Se dijo que quizá por motivos de salud podría usarse, pero hasta ahí quedó, se dijo que se iba a rentar”, explicó. El asunto será revisado en la próxima reunión de la Mesa Directiva para determinar responsabilidades, aunque por ahora no se ha anunciado ninguna sanción.

Un debate sobre austeridad y representación

La controversia no solo expuso diferencias internas en el Senado, sino que reavivó el debate sobre la austeridad y los privilegios en el servicio público. Sheinbaum aprovechó la coyuntura para recordar a los legisladores que son “del pueblo” y que deben actuar en consecuencia. “No puede ser que se llegue a donde estás y tu objetivo sea el privilegio, hay que sentarse con todos, ¿cuál es el problema? Todos somos iguales, por eso luchamos siempre”, afirmó la presidenta.

La discusión también alcanzó a otros actores políticos y a la opinión pública. Mientras algunos legisladores se quejaron de los servicios de las salas VIP de aerolíneas, la oposición ironizó sobre la supuesta austeridad de la llamada Cuarta Transformación. El tema, lejos de ser anecdótico, puso en el centro la pregunta sobre qué significa realmente representar al pueblo y cómo deben comportarse quienes ocupan cargos públicos.

El mensaje final: igualdad en los espacios públicos

El rechazo de la SRE a la solicitud del Senado marca un precedente en la política de “cero privilegios” impulsada desde el Ejecutivo. Más allá de la anécdota, el episodio dejó claro que, al menos por ahora, los legisladores deberán compartir las salas comunes del aeropuerto con el resto de los ciudadanos. Un recordatorio, desde el poder, de que la igualdad comienza en los detalles cotidianos.


 
 

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