Aníbal Lotocki declaró en las últimas horas en el juicio por la muerte del empresario Cristian Zárate y reconstruyó lo ocurrido desde la primera consulta hasta las horas posteriores a la cirugía estética que se investiga. Su relato terminó con una frase sobre el momento en que murió el hombre de negocios: “Hizo un paro y no lo pudimos sacar”.
Ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17, Lotocki sostuvo que Zárate había llegado “totalmente decidido” a operarse. “Él se presentaba como un paciente sano, no tenía signos de enfermedad ni síntomas”, afirmó. Según su declaración, los estudios prequirúrgicos y los exámenes cardíaco y respiratorio no mostraban alteraciones que le hicieran sospechar un problema de salud. Infobae.
El médico contó que había suspendido inicialmente la operación porque tuvo contacto con un paciente con COVID y debía cumplir una cuarentena. Según su versión, Zárate se molestó por la postergación, luego pidió disculpas e insistió en que quería operarse con él. Finalmente, la intervención se realizó un día antes de la fecha que habían previsto.

Lotocki indicó que le practicó una liposucción y una dermolipectomía con una técnica que, de acuerdo con su explicación, podía realizarse en un centro de cirugía ambulatoria. También rechazó observaciones del Cuerpo Médico Forense sobre el procedimiento y sostuvo que las múltiples incisiones señaladas por los peritos no constituían una falta.
Después de la cirugía, según relató, Zárate tardó en despertarse. Cuando fue a revisarlo, lo encontró somnoliento, desorientado y por momentos exaltado. “Se excitaba. Pensé que podía tener un ataque de pánico, pero se dormía”, declaró. El empresario decía que sentía dolor, aunque no podía precisar dónde, y el anestesiólogo le administró morfina.
Lotocki sostuvo que luego el paciente presentó una baja de presión y taquicardia, mientras perdía líquido por un drenaje. Por ese motivo, decidió llevarlo otra vez al quirófano. Afirmó que la revisión duró dos horas y que no encontraron una complicación en curso. “El paciente no tenía nada, los puntos estaban todos bien, estaba todo en su lugar”, aseguró.

De acuerdo con su versión, Zárate despertó después de esa segunda intervención, dejó de perder líquido y permaneció durante la noche en el centro médico bajo el cuidado de personal de salud. Lotocki dijo que no había considerado necesario trasladarlo en ese momento y que tampoco recibió llamados de alerta durante la madrugada.
A la mañana siguiente, una enfermera les comunicó que el empresario se había descompensado. El médico relató que presentaba taquicardia y baja saturación de oxígeno. Una profesional recomendó su traslado y, según Lotocki, se activó un código rojo para solicitar una ambulancia. Mientras intentaban estabilizarlo, afirmó que lo intubaron y le administraron sangre.
El acusado cuestionó la respuesta del servicio de emergencias. Declaró que la primera ambulancia llegó media hora después, pero no era adecuada para trasladarlo, y que la segunda demoró una hora y media más. También sostuvo que, en ese lapso, Zárate despertó, comenzó a resistirse al tubo de intubación y volvieron a verlo exaltado. Se trata de la versión que Lotocki expuso ante el tribunal.
En otro tramo de su declaración, el médico atribuyó parte del riesgo a una cardiopatía y una cirrosis hepática que, según afirmó, habían permanecido ocultas. Además, cuestionó las conclusiones de los peritos sobre la posible incidencia de la diabetes en el desenlace.
Zárate murió en abril de 2021, después de la cirugía realizada en el Centro Médico Conde, en Caballito. Lotocki enfrenta en esta causa una acusación por homicidio simple con dolo eventual. Su reconstrucción de lo ocurrido y sus respuestas a los peritajes forman parte de lo que ahora debe evaluar el tribunal.























































