Tatiana Micaela Fernández murió por una asfixia mecánica por compresión. Así lo determinó el resultado preliminar de la autopsia que la Justicia recibió durante la tarde del lunes, después de que la joven de 27 años fuera encontrada sin vida el domingo por la mañana en un departamento del barrio porteño de Retiro.
El estudio, realizado por los forenses de la Morgue Judicial, también detectó lesiones defensivas leves en las muñecas, según aseguraron fuentes del caso a medios de comunicación. Esas marcas fueron interpretadas como señales de que Tatiana había forcejeado con su agresor.
El dato surgió durante el examen del cuerpo, ya que en la primera revisión realizada en el lugar del hallazgo no se habían observado lesiones significativas. La autopsia permitió, entonces, precisar la causa de muerte e identificar heridas que no habían sido advertidas en esa instancia inicial.

Además, los especialistas descartaron signos compatibles con un abuso sexual. Se trató de otra de las conclusiones del informe preliminar incorporado a la investigación por el crimen de la joven, que trabajaba como acompañante sexual.
Tatiana fue encontrada en una cama de dos plazas del departamento de Libertad al 1200, con el cuerpo desnudo y cubierto por una sábana. Otra mujer que compartía el inmueble y también era trabajadora sexual fue quien alertó a las autoridades.
En la habitación, los investigadores recolectaron 17 piezas de evidencia, entre ellas un rastro de ADN que podrá ser sometido a peritajes. Su análisis podría aportar elementos para reconstruir lo ocurrido y determinar la eventual responsabilidad del detenido.
El principal sospechoso es Renato Iván Tabella, de 28 años, quien fue capturado el domingo 25 de octubre por la noche en el Hotel Centro 1555, ubicado sobre la calle Presidente Perón al 1500. El joven también era buscado por el femicidio de Daniela Villalba, ocurrido días antes en la ciudad de Córdoba.
Para llegar hasta ese alojamiento, los investigadores siguieron una pista que aportó la compañera de Tatiana: el número de teléfono que habría utilizado el sospechoso para coordinar el encuentro. El contacto tenía característica cordobesa, un dato que orientó las averiguaciones hacia la otra causa.

A partir de esa información sobre su teléfono celular, el fiscal Matías Di Lello, inicialmente encargado de investigar el crimen de Retiro, dispuso un seguimiento de cámaras y un cruce de antenas telefónicas. Ese recorrido condujo al hotel donde personal de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad concretó el arresto, tras el pedido de allanamiento.
Las cámaras del ingreso al edificio de la calle Libertad también habían registrado al acusado. La investigación quedó a cargo del juez Guillermo Rongo, mientras se aguardan la indagatoria de Tabella y su posterior traslado a Córdoba para responder por el asesinato de Villalba.
Entre ambos expedientes aparecieron coincidencias que quedaron bajo análisis. El celular de Tatiana no fue encontrado en el departamento, tal como había ocurrido con el de Daniela. En los dos casos, además, los cuerpos fueron cubiertos con sábanas.
Con el resultado preliminar de la autopsia incorporado a la causa, la pesquisa por la muerte de Tatiana sumó una precisión central sobre el ataque. Los peritajes de las evidencias recolectadas y las próximas medidas judiciales serán claves para avanzar sobre la participación que se le atribuye al sospechoso.



















































