Talía Baduna, la joven embarazada de 34 semanas que murió este miércoles en Santa Fe, se encontraba internada desde hacía poco más de una semana al momento de su deceso. Su hospitalización fue, sin embargo, el desenlace de una historia tan macabra como desesperante.
Según trascendió, la víctima estaba en su casa cuando su pareja la atacó rociándole alcohol etílico en su rostro y pecho, para luego activar el fuego con un encendedor. Entonces, ella logró pedir auxilio mientras estaba envuelta en llamas.
Se supo que una vecina logró asistirla y llamó a una ambulancia para que la trasladaran al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria. La mujer, de 29 años, había sufrido un ataque que la investigación atribuyó a su pareja, Maximiliano Castagnino, de 36 años.

La agresión ocurrió el 12 de octubre, en la vivienda que ambos compartían en Rafael Obligado al 400. Según la investigación del Ministerio Público de la Acusación, el hombre roció con alcohol etílico el rostro y el pecho de Talía y luego encendió una llama, presuntamente con un encendedor, con intención de matarla.
El fuego le provocó lesiones gravísimas. En medio de esa situación, la joven alcanzó a pedir ayuda y fue socorrida por una vecina. Su intervención permitió solicitar la asistencia de una ambulancia, que llevó a Talía al centro de salud donde permaneció internada hasta su muerte, este miércoles por la noche.

Las quemaduras afectaron su rostro, cuello, tórax y vías respiratorias. La joven quedó en estado crítico, intubada y con asistencia respiratoria mecánica. A la gravedad de las lesiones se sumó el embarazo avanzado, que obligó al equipo médico a tomar una decisión de urgencia.
Los profesionales le practicaron una cesárea mediante la que nació su bebé de manera prematura. El recién nacido quedó internado en el área de neonatología y continúa bajo atención médica. Talía también era madre de otro niño.
Mientras la joven permanecía hospitalizada, la investigación avanzó sobre la responsabilidad de su pareja. Castagnino fue detenido después de la agresión y, el 16 de octubre, se realizó la audiencia imputativa en la que fue acusado por tentativa de femicidio.
En esa instancia judicial se dispuso que quedara en prisión preventiva. La acusación se sostuvo sobre la reconstrucción del ataque dentro de la vivienda compartida: el uso de alcohol etílico sobre el cuerpo de la víctima y el posterior encendido de una llama. La Fiscalía investigó los hechos en un contexto de violencia de género.
La muerte de Talía modificó el escenario de la causa. Después de que se confirmara su fallecimiento, la Fiscalía comenzó a analizar el cambio de calificación a femicidio consumado, que contempla una pena de prisión perpetua. Hasta entonces, la imputación había correspondido al intento de matar a la joven.
El fiscal Franco Miatello ordenó que el cuerpo fuera trasladado al Instituto Médico Legal para realizar la autopsia. Esa medida se sumó a las actuaciones posteriores al fallecimiento de la víctima, mientras Castagnino permanecía detenido.
El pedido de auxilio de Talía, la asistencia de su vecina y el traslado al hospital formaron parte de la secuencia posterior a la agresión. Allí, los médicos atendieron las quemaduras y realizaron la intervención que permitió el nacimiento de su segundo hijo. El bebé continúa internado en neonatología.





















































