Cada 27 de octubre, Wanda Nara convierte el cumpleaños de Isabella, la menor de sus cinco hijos, en un verdadero despliegue de fantasía. Pero esta vez, lejos de los salones cerrados o las temáticas de personajes comerciales, la conductora apostó por una estética digna de una película de época europea: un tea party primaveral en los jardines del Four Seasons Buenos Aires, con la fachada neoclásica de la histórica Mansión Álzaga Unzué como telón de fondo y una experiencia interactiva inspirada en su propio éxito televisivo.
Bajo el lema "IsiChef" -que recreaba el famoso logo espiralado de MasterChef pero con la inicial de la homenajeada en el centro-, el festejo por su primera década de vida giró en torno a la gran pasión de la nena por la repostería.
Apenas las invitadas tomaron asiento en el parque, la propia Wanda les repartió un delantal blanco estampado con el emblema del evento y un gorro de cocinero personalizado a mano con piedras de strass brillantes en rosa, celeste y negro que formaban el nombre "Isabella" rodeado de corazones. Guiadas en vivo por el chef pastelero del hotel, las chicas pusieron manos a la obra y decoraron sus propios cupcakes y galletitas horneadas con forma de bonete utilizando mangas de glasé en tonos pastel, confites multicolores y malvaviscos.
Una paleta color manteca, arcos con su carita y bonetes de diseño en cada plato
Para dar vida a este escenario en pleno corazón de Recoleta -por el que la mediática agradeció especialmente a Gabriel Oliveri-, la dirección de arte estuvo a cargo de la diseñadora Marisa Tenguerian, quien propuso un diálogo delicado entre las columnas corintias de la mansión y una paleta empolvada dominada por el amarillo manteca (butter yellow), el rosa viejo, el lavanda y el celeste cielo.



Debajo de un cielo cruzado por guirnaldas de luces cálidas estilo kermés, las grandes mesas redondas se vistieron con manteles largos a rayas anchas en amarillo pastel y blanco, en contraste con una mesa auxiliar vestida a rayas rojas y rosadas. Alrededor, las clásicas sillas de madera curvada estilo Thonet sumaron movimiento gracias a decenas de esferas y rosetones de papel panal (honeycomb) plegados en menta, lila, limón y rosa bebé que colgaban de los respaldos con cintas de raso.
Sobre cada plato de porcelana blanca aguardaba además un bonete artesanal confeccionado en tela y fieltro -algunos en géneros lisos pastel y otros con estampados florales estilo liberty inglés-, todos terminados con un doble volado fruncido en la base y un pompón mullido en la punta.

Más de diez tortas coquette con el sello de la pastelera favorita de su tía Zaira
Si la decoración parecía salida de un cuento, el despliegue dulce en el centro de las mesas fue el verdadero imán de todas las cámaras. La responsable de semejante obra de ingeniería azucarada fue Beka Pastry, la reconocida pastelera que ya es una fija dentro de la familia y que tiempo atrás también había diseñado la celebrada torta de cumpleaños de Zaira Nara.
En lugar de una única torta principal, el banquete exhibió más de diez piezas escultóricas de distintas alturas y texturas, alineadas con el furor de las vintage cakes y la estética coquette. Entre las creaciones más originales brillaron las tortas moldeadas con la forma cónica exacta de un bonete gigante: una bañada en rosa pastel con la leyenda "Happy Birthday" caligrafiada a pulso y pequeños corazones en relieve, y otras cubiertas en crema de manteca color vainilla espatulada, todas rematadas en la cima por una cereza roja al marrasquino.

A su lado se alzaban tortas de dos pisos en amarillo manteca y distintos tonos de rosa con un minucioso trabajo de manga estilo Lambeth, repletas de ondas barrocas, microvolados color durazno, perlas comestibles y delicados moños de cinta de raso rosa anudados en los bordes.
Como broche de humor y ternura, las piezas más altas llevaban pinchados en la superficie decenas de toppers con distintas fotos y muecas de la cumpleañera usando gorritos de papel, escoltados por velitas largas en espiral.

El álbum familiar completo: de la complicidad con sus hermanos al reencuentro de sus abuelos
Más allá del despliegue estético, la tarde dejó postales de pura unión familiar en los livings de terciopelo rosa dispuestos sobre el césped, donde los adultos disfrutaron de bandejas de tres pisos con macarons, croissants y mini pastelería. Lookeada con un conjunto sastrero gris topo oversize y una mini cartera Birkin fucsia -que por momentos la propia Isabella, vestida de marrón chocolate, llevó colgada de su brazo jugando a imitar a su mamá-, Wanda reunió a todas las generaciones del clan.

Tampoco faltaron a la cita la pareja de la anfitriona, Martín Migueles, su estilista y confidente Kennys Palacios, ni los abuelos maternos de la agasajada, Nora Colosimo y Andrés Nara, quienes compartieron charlas y risas en los sillones del jardín y aplaudieron juntos en primera fila cuando "Isi" pidió sus tres deseos y sopló las velitas.






















































