Marcos contó qué hará con el premio que ganó en Gran Hermano y habló de su relación con Julieta – GENTE Online
 

Marcos contó qué hará con el premio que ganó en Gran Hermano y habló de su relación con Julieta

Dulce, sereno y educado, el ganador del reality show es, en la vida real, exactamente igual al famoso "Primo" que conocimos a través de la pantalla de Telefe. GENTE lo entrevistó, en exclusiva, poco antes de que emprendiera el regreso a Salta acompañado por Morita, la mascota de la casa que ahora vivirá con él. 

Horas antes de subirse al avión rumbo a su Salta natal, Marcos Ginocchio -el famoso "Primo" de Gran Hermano- llega sonriente al restaurante de Palermo en el que se llevará a cabo la producción de tapa semanal de GENTE. “Hago esta nota y ya me tomo unos días para descansar en familia”, explica, y agrega: “Espero que Morita -la perrita que estuvo en la casa y lo acompañará a su provincia- se porte bien en el avión”.'

-Hace nueve días ganaste Gran Hermano luego de 162  días encerrado … ¿Extrañás algo de la casa o estás feliz de volver a la “normalidad”?

-Bueno, a Mora la extraño muchísimo… ¡No veo la hora de reencontrarme con ella! Pero también a los chicos, mis compañeros durante tanto tiempo. Si bien el aislamiento fue duro y la convivencia tenía sus complicaciones -las primeras semanas fueron especialmente muy difíciles- , hay ciertas costumbres y hábitos de la casa que hoy echo de menos: las charlas en la pileta y la hora de la cena, todos juntos en la mesa, por ejemplo.

-La comida fue un tema de conflicto en la casa…

-Sí, claro: te diría que el tema por el que más se peleaba.

-Tu papá estaba preocupado porque te alimentabas mal.

-(Ríe) Si, es verdad: él sabe que yo hago una dieta bastante sana, y en la casa eso no era simple: había que arreglarse con el presupuesto de la semana y, claro, no teníamos plata para gastar en frutos secos, por ejemplo. Por suerte Romina siempre se las arreglaba para cocinar algo rico con lo que había en la heladera.

Marcos Ginocchio fue uno de los favoritos de Gran Hermano desde el primer día.

-¿Romina y Agustín fueron los dos participantes con los que más afinidad tuviste?

-Si, pero también con Julieta. En realidad, yo no tuve grandes peleas en la casa: sólo ese enfrentamiento con Juan que todos vieron; no mucho más. Con Agustín tuve un buen vínculo de inmediato, creo que nos complementábamos: él siempre es inquieto y divertido y yo más tranquilo y silencioso.

-¿Creés que esa personalidad apacible y conciliadora fue lo que te consagró ganador?

-(Piensa unos segundos...) Me cuesta saber exactamente por qué gané. La gente recibió mucha información sobre mí a lo largo de estos meses, entonces, no sé exactamente qué evaluó a la hora de elegirme. Sólo puedo decirte que estoy muy sorprendido por la repercusión del programa y el amor de cada persona que me cruzo en la calle: las muestras de cariño que recibí en estos días son tan increíbles que me llenan de felicidad. No sé cómo responder a tantos gestos hermosos: hicieron libros con mis fotos, dibujos y se formaron clubes de fans…. Jamás imaginé vivir esta situación.

-Nunca perdiste la templanza en la casa... ¿Cómo lograbas mantenerte en equilibrio?

-Creo que fue clave estar bien conmigo mismo: es imposible mantenerte en el juego si no estás bien anímicamente. Trataba de enfocarme en lo positivo de la convivencia y evitaba los focos de conflictos. Algo muy importante fue entender que cuando comenzó el reality había un grupo que tenía una estrategia muy distinta a la mía, que siempre fue mostrarme tal cual soy.

Marcos Ginocchio quiere retomar la facultad en breve.

-¿Te llevás bien con la fama?

-Es que no sé si lo vivo como una cuestión de fama, sólo siento un profundo agradecimiento por el cariño de la gente. Es impresionante escuchar que gritan tu nombre en la calle.

-¿Pero te sentís cómodo como invitado a un programa de televisión o realizando una entrevista?

-Súper cómodo. Si bien jamás soñé salir de la casa y encontrarme con esta realidad, estoy disfrutando mucho.

-¿Para qué entraste a Gran Hermano?

-Quería, básicamente, vivir la experiencia. Sabía algo del programa, pero tampoco era un experto como Agustín, por ejemplo: él conocía a cada uno de los participantes de las ediciones anteriores y sus estrategias. Yo soy una persona que siempre se está poniendo a prueba, me gustan los desafíos y me generaba curiosidad la propuesta de un reality show.

La inquebrantable fe de Marcos

Este libriano sereno, de 22 años (nació el 16 de octubre del 2000), es un gran deportista y a la vez un avanzado estudiante de Derecho. Trabajó como modelo -protagonizó el comercial de la cerveza Tulum, en México, por ejemplo-, es amante de los caballos, familiero y “buen asador”, según sus palabras. También, asegura que gracias a su fe en Dios salió adelante en la vida. “En la adolescencia pasé por un momento bastante oscuro: no le encontraba sentido a nada, comía poco y adelgacé mucho”, revela.

"Quiero visitar la catedral de Salta y agradecer por todo", asegura Marcos Ginocchio.

-Se dijo que atravesaste una depresión… ¿Fue así? ¿Alguien te la diagnosticó?

-No podría confirmar que fue una depresión. Sí, es real que la separación de mis padres me afectó mucho y pasé un período de gran angustia. Mi papá siempre fue muy creyente y, desde chiquito ya me identifiqué con su amor por Dios. Esa fe fue la que me ayudó a atravesar aquel momento terrible de mi vida y me acercó aún más a Él de una manera distinta. De hecho, ahora, cuando llegue a Salta, quiero ir a la catedral a agradecer a la Virgen de los Milagros, y después si: directo a mi casa.

-Escuché que querías que tu mamá te espere con locro.

-(Ríe) ¡Me encantaría! ¡Estoy muy antojado de ese plato! Pero, si no es hoy, será en algún momento del fin de semana. De hecho, ya hablé con mis amigos y vamos a comer un buen asado en familia: tengo ganas de hablar con todos, que me cuenten qué pasó durante mi ausencia y cómo están.

Marcos Ginocchio dixti: "Mis padres son mis referentes en la vida".

-¿Te quedás en Salta o volvés pronto a CABA?

-¿Te digo la verdad? Aún no lo sé. Por ahora sólo pienso en pasar unos días en casa y disfrutar de mi familia. Luego definiré mi futuro. Tengo ganas de terminar la carrera, me quedan pocas materias. Tal vez con un poco de esfuerzo a fin de año me recibo de abogado. También me ofrecieron varios proyectos laborales interesantes en CABA que estoy evaluando, pero no quiero tomar decisiones apresuradas.

-Vivís con tu mamá en la localidad de San Lorenzo (a 20 kilómetros de la capital de Salta)…¿Se llevan bien?

-Muy bien. Ella es tímida, por eso no entró a la casa cuando invitaron a los familiares a convivir con nosotros. Igual, está súper feliz con todo lo que vengo viviendo. En un momento mi gran preocupación en Gran Hermano era justamente saber cómo estaba transitando ella mi exposición. Claro que cuando llegó mi hermana y me dijo que me quedara tranquilo, que estaba todo súper bien, me relajé. Mi madre siempre fue nuestro apoyo y protección: cuidó de mis hermanos y de mí con total dedicación. Nunca la escuché quejarse por nada. Y, claro, mi papá es otro pilar clave en mi vida. De hecho, no me voy a cansar de decir nunca que son los referentes más grandes que tengo: de ellos aprendí todo. Los admiro profundamente.

Marcos Ginocchio viajó a Salta con su perra Morita.

-Entonces, debe haber sido duro para vos estar alejado cinco meses de tus padres.

-Lo fue. ¿Sabés cuándo lo sentí especialmente? En las Fiestas. En ese momento tenía ganas de abrazarlos y de charlar con ellos... Creo que fue un momento crítico para los que estábamos en la casa. Algo que nos hizo muy bien -además del ingreso de nuestros familiares- fue la llegada de los perritos Mora y Caramelo. Ellos le dieron vida a la casa y nos ayudaron en el tramo final del programa. A veces, cuando estaba un poco triste, me dedicaba a jugar con ellos y te juro que me daban mucha paz: todas las preocupaciones se despejaban en un instante.

El romance con Julieta Poggio que nunca se concretó

Mientras hace un pequeño break en la producción de fotos, toma un vaso de agua y elige el próximo outfit, Marcos se ríe cuando le recordamos que -desde el día uno- todo el país apostaba a su romance con Julieta Poggio, una de las tres finalistas del reality show. “La verdad es que nosotros nos enteramos de que existía una fantasía con ese tema el día en que Santiago (Del Moro) entró a la casa a cenar con nosotros. Él nos contó que se hablaba de eso en el exterior, y nos re contra sorprendió”.

Estuvo tres años y medio de novio con una chica llamada Julieta que fue a la final de Gran Hermano y con la cual se debe una charla.

-¿Nunca estuvo en tus planes tener un romance con Julieta?

-(Ríe) Para nada. A Juli la adoro, es una persona hermosa y somos re amigos, pero nada más.

-Tu ex novia también se llama Julieta y estuvo en el día de la final en el estudio de Telefe.

-Es verdad. La quiero mucho -fue mi novia durante más de tres años- y me gustó verla ahí. pasa que todavía no tuve oportunidad de hablar con ella y saber cómo está.

-¿Hay chances de que se reconcilien?

-Eso no puedo decírtelo ahora. Es algo en lo que no pienso en este momento. Todos me preguntan si me imagino casado, con hijos y formando mi propia familia y respondo que sí, aunque, claro, en el futuro.

Marcos Ginocchio sueña con formar su propia familia, "aunque, claro, en el futuro".

-Algo que sorprendió a muchos fue tu decisión de donar el premio de 19 millones de pesos que ganaste… ¿Tomaste la decisión de adónde?

-Sí, lo voy a distribuir entre varios lugares que lo necesitan. A mí siempre me gustó ayudar, y Gran Hermano potenció un poco ese aspecto de mi vida: quiero devolverle a la gente un poco de lo que me están haciendo sentir. En Salta colaboré durante mucho tiempo con La casita de Belén, un hogar en el que viven chiquitos huérfanos: llevábamos ropa, comida y nos quedábamos a jugar con ellos. Como es algo que me hace feliz, quiero buscar otras formas de colaborar con diferentes instituciones.

-El día de la final, cuando entraste al confesionario y te emocionaste al recordar tu experiencia en la casa, ¿sabés que nos hiciste llorar a todos?

-¿En serio? ¡Qué lindo lo que me decís! Yo sólo quería agradecer el apoyo de la gente. Pero de repente recordé los ojos llorosos de mi papá cuando me abrazó, sus palabras diciéndome que estaba orgulloso de mí, y ahí me quebré.

-¿Cómo creés que será tu vida en una década años? ¿Te imaginás tan famoso como hoy?

-Me cuesta pensar en algo muy lejano. Prefiero disfrutar del día a día, caminar a paso lento pero firme. La fama es lo que menos me preocupa. Lo mejor que me deja Gran Hermano es, como te dije antes, el inmenso cariño de la gente... y eso nadie me lo puede quitar.

Fotos: Chris Beliera

Videos: Martina Cretella

Producción y estilismo: Sofía Perez y Santía

Maquilló y peinó: Natalí Pomasoncco para Sebastián Correa Estudio con productos Givenchy.

Agradecemos a: Equus, Bourbon y muy especialmente a Tinta – Restaurante & Bar por la locación.

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