Para cambiar el ruido de la Ciudad de Buenos Aires por calles tranquilas, naturaleza y un ritmo mucho más pausado no siempre hizo falta organizar un viaje de varias horas. A unos 67 kilómetros de CABA, Manzanares se convirtió en una alternativa para quienes buscaban una escapada cercana y con espíritu rural.
Ubicada en el partido de Pilar, la localidad mantuvo parte de la identidad que construyó alrededor del ferrocarril y de las actividades de campo, aunque con el paso de los años su entorno también se transformó por el crecimiento de barrios privados y clubes de polo.
El tren tuvo un papel fundamental en su desarrollo. El centro de la vida del pueblo se organizó alrededor de la estación y, en sus alrededores, todavía se podían encontrar algunos de sus sitios tradicionales, como la Capilla San Luis, la plaza y antiguos almacenes.
Naturaleza y rincones para descubrir en Manzanares
Uno de los grandes diferenciales del destino fue su entorno verde. El río Luján y el arroyo Las Flores atraviesan la zona y acompañan un paisaje de campos que todavía permite encontrar postales alejadas del movimiento urbano.

En los alrededores también existen estancias y espacios rurales que permiten acercarse a las actividades de campo, mientras que los caminos resultan una alternativa para quienes simplemente quieren caminar, andar en bicicleta o disfrutar de una tarde de mate.
Otra de las propuestas de la región es la Reserva Natural de Pilar, un área de 297 hectáreas destinada a preservar ambientes característicos de la zona. Allí se realizan caminatas, actividades vinculadas con la educación ambiental y avistaje de aves.
La historia también tiene su lugar. Entre las construcciones que llaman la atención aparece el Castillo Pando-Carabassa, una edificación de estilo victoriano de fines del siglo XIX que actualmente está vinculada a la Asociación Argentina de Polo.
La gastronomía, otro motivo para hacer la escapada
La transformación de Manzanares también se reflejó en su propuesta gastronómica. A los clásicos sabores vinculados con el campo se fueron incorporando restaurantes y espacios con propuestas más modernas, convirtiendo a la comida en otro de los motivos para acercarse durante el fin de semana.
La tradición productiva de la zona estuvo históricamente relacionada con la leche y otros productos lácteos, mientras que distintos emprendimientos permiten encontrar productos regionales y elaboraciones artesanales.

Así, el plan puede combinar una mañana al aire libre con un almuerzo tranquilo y una recorrida por las calles del pueblo antes de regresar a Buenos Aires.
Cómo llegar a Manzanares desde CABA
Una de las ventajas de Manzanares es su cercanía. Se encuentra a unos 67 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, por lo que el viaje en auto puede realizarse en aproximadamente una hora, dependiendo del tránsito.
El acceso se realiza tomando Panamericana hacia el Ramal Pilar y continuando hacia la zona de Manzanares.
También es posible llegar en tren, una alternativa que permite hacer la escapada sin vehículo propio. El servicio de la línea San Martín conecta la Ciudad de Buenos Aires con la zona de Pilar y Manzanares, aunque el recorrido demanda más tiempo.
Entre su pasado ferroviario, los paisajes atravesados por el río y una gastronomía que creció en los últimos años, Manzanares conservó una escala diferente a la de la gran ciudad. Y esa cercanía, paradójicamente, es parte de su atractivo: permite cambiar completamente de escenario sin alejarse demasiado de CABA.
Mirá También

Netflix: dura menos de 2 horas, tiene a la estrella de Lost y volvió a ser un éxito 11 años después
Mirá También
