El living de la casa de Pedro Morán al 5200 escondía más de lo que parecía. Ahí, entre los objetos cotidianos de una familia que hasta ese jueves llevaba una vida puertas adentro, los peritos que llegaron tras el femicidio de Romina María de los Ángeles Calvo (40) se toparon con una escena que combinaba fe, negocios y desesperación económica.
El crimen ocurrió minutos después de las 6.40 del jueves 13 de agosto en esa vivienda del barrio porteño de Villa Devoto. El principal acusado es Walter Humberto Verón (56), esposo de la víctima, quien la atacó con un cuchillo de carnicero y le provocó alrededor de 40 puñaladas y cortes. Fue el hijo mayor de la pareja, de 21 años, quien llamó al 911 después de que su hermana menor lo despertara para contarle lo que estaba pasando: la nena, de 8 años, había visto por las cámaras de seguridad cómo su padre atacaba a su madre.
Tras el ataque, Verón intentó quitarse la vida y fue hallado por la Policía de la Ciudad a unos 200 metros de la casa, con una herida en el cuello; permanece internado bajo custodia en el Hospital Vélez Sarsfield.

El altar en el living: velas, fotos y pedidos a Pitty La Numeróloga
Lo primero que llamó la atención de los investigadores en la vivienda donde ocurrieron los hechos fue un pequeño altar improvisado, con velas, fotografías e imágenes religiosas. Ahí había oraciones en las que Calvo le pedía ayuda a Pitty la numeróloga para que los negocios funcionaran, según pudieron reconstruir fuentes judiciales consultadas por La Nación.
La mujer detrás de ese nombre es Verónica Asad, experta en lecturas a partir de los números y dueña de la marca de esencias y velas Pitty Velas. Calvo era dueña de uno de los locales de esa franquicia y estaba por abrir otro más cerca de su casa, había contado la propia Asad en una entrevista televisiva.
El secreto escondido entre las páginas de la Biblia
Pero el hallazgo que terminó de encender las alarmas de la Justicia estaba escondido en otro lugar: dentro de una Biblia. Ahí apareció una nota que hablaba sobre el pedido de venta de una propiedad ubicada en La Tablada, partido de La Matanza.
El dato no es menor. Esa misma casa reaparece, palabra por palabra, en la carta manuscrita que Verón dejó antes del ataque. El escrito hace referencia directa a los problemas económicos que atravesaba la pareja, un cruce que la fiscalía analiza ahora como parte del contexto que rodeó al crimen.

La carta de despedida y el nombre que se repite
En ese texto, encontrado en la escena junto con el resto del material, Verón acusó a la numeróloga de haber cambiado "toda la personalidad" de su esposa y de "querer" que él quedara "fuera de la casa". También reclamó no haber visto un peso del dinero que, según su relato, había puesto en la propiedad de Devoto y en la venta de la casa de La Tablada.
Para comenzar el escrito, Verón eligió estas palabras, según reconstruyeron fuentes de la investigación: “Quiero decir lo que siento. Estoy muy cansado de esta injusticia que estoy pasando. Trabajé tanto por ella y mis hijos. No la aguanto más porque me re cagó siempre en todo”.
En el escrito el femicida también se refiere a que Romina había podido alquilar el local que es franquicia de Pitty gracias a él: "Todo lo puse yo con la venta de La Tablada y ahora quiere vivir la vida sin mí, hdp. Me re cagó lpm". Además, dijo: "Vamos a ver si esta gente nueva se calienta...".
En el cierre, dejó asentado: "Lo lamento. Los amo. Hasta siempre, papá. Hice todo lo posible por tener una familia y no se pudo. Los amo mucho".
Mientras la familia de Romina Calvo reclama justicia, el juez nacional en lo criminal y correccional Darío Bonanno, a cargo de la causa, ordenó secuestrar teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos hallados en la vivienda, con el objetivo de reconstruir las comunicaciones que Calvo y Verón mantenían entre sí y con terceros en las semanas previas al ataque.
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