Las papas al horno son un clásico infaltable, pero no siempre quedan con esa corteza dorada y crocante que todos buscan. Muchas veces terminan blandas o secas, aún respetando el tiempo de cocción.
El secreto está en hervirlas unos minutos antes de hornearlas y realizar un pequeño paso extra que ayuda a formar una superficie rugosa. Esa textura será la responsable de conseguir un exterior bien crocante mientras el interior permanece suave y cremoso.
Ingredientes
- 1 kg de papas
- 3 cucharadas de aceite de oliva o girasol
- 2 dientes de ajo
- Romero fresco o seco
- Sal y pimienta
El truco que cambia el resultado
-Pelar las papas (o dejarles la piel bien lavada) y cortarlas en trozos medianos.
-Hervirlas en abundante agua con sal durante 8 a 10 minutos. Deben comenzar a ablandarse, pero sin desarmarse.
-Escurrirlas muy bien y volver a colocarlas dentro de la olla.
Ahora viene el secreto: agitar la olla durante unos segundos con la tapa puesta. Los bordes de las papas se romperán apenas y quedarán rugosos. Esa superficie será la que luego se volverá extra crocante en el horno.

Cómo cocinarlas
1-Distribuir las papas sobre una fuente sin amontonarlas.
2-Agregar el aceite, los ajos aplastados, el romero, sal y pimienta.
3-Llevar a un horno fuerte (220 °C) durante 40 a 50 minutos.
4-A mitad de cocción, darlas vuelta para que se doren de manera pareja.
5-Cuando estén bien doradas y con una costra crocante, retirar y servir inmediatamente.
Más trucos para que salgan perfectas
- No llenar demasiado la fuente: si las papas están amontonadas, se cocinan al vapor y no se doran.
- El horno debe estar bien caliente antes de introducirlas.
- Si usás una fuente previamente calentada dentro del horno, el dorado será todavía mejor.
- Agregá el perejil fresco recién al final para conservar todo su aroma.
Con qué acompañarlas
Son ideales para servir con milanesas, pollo, carnes al horno, hamburguesas caseras o simplemente con una salsa de yogur, alioli o mayonesa casera.

