Muchas personas se duermen con la televisión encendida porque sienten que el sonido de fondo las ayuda a relajarse. Sin embargo, mantener este hábito todas las noches puede afectar el descanso más de lo que parece, incluso cuando uno cree haber dormido varias horas.
Es una costumbre muy común, sobre todo en personas que viven solas o que usan la tele para “desconectar” antes de dormir. El problema es que el cerebro sigue recibiendo estímulos durante gran parte de la noche, aun cuando la persona ya está dormida.
Aunque parezca que uno deja de prestar atención, el cuerpo continúa reaccionando a cambios de sonido, luces, diálogos y movimientos de pantalla.
Esto explica por qué muchas personas se despiertan más cansadas incluso después de haber dormido el tiempo suficiente.
Uno de los efectos más habituales tiene que ver con la calidad del sueño. Los ruidos repentinos o cambios bruscos de volumen pueden interrumpir pequeños ciclos de descanso sin que la persona lo note completamente.
A veces no generan un despertar total, pero sí hacen que el sueño sea más liviano y menos reparador.
También influye mucho la luz de la pantalla. Aunque la televisión esté lejos o con brillo bajo, el ambiente nunca queda totalmente oscuro. Y eso puede dificultar que el cuerpo entre en un descanso profundo y sostenido.
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Es más común de lo que parece que muchas personas asocien el silencio con incomodidad y necesiten algún ruido de fondo para dormir.
Sin embargo, cuando el cerebro permanece constantemente estimulado, el descanso suele volverse menos estable. Algo parecido ocurre con quienes se quedan dormidos mirando videos desde el celular o usando otros dispositivos en la cama.
Otro detalle importante es el contenido que se consume antes de dormir. Noticias, discusiones, programas intensos o sonidos fuertes pueden generar tensión o mantener la mente más activa incluso después de apagar la pantalla.
Por eso muchas personas sienten que les cuesta más “desconectar” mentalmente por las noches.
También influye la costumbre. Cuanto más automático se vuelve el hábito de dormir con la televisión prendida, más difícil puede resultar descansar en silencio después.
La clave está en cómo el cuerpo asocia ciertos estímulos con el momento de dormir.
Eso no significa que usar la televisión ocasionalmente sea un problema grave. De hecho, muchas personas sienten alivio o compañía con el sonido de fondo. Pero cuando ocurre todas las noches durante mucho tiempo, el impacto sobre el descanso puede empezar a notarse en la rutina diaria.
Pequeños cambios suelen ayudar bastante: bajar el volumen, usar temporizador para que la televisión se apague sola o reemplazarla por sonidos más suaves y estables.
En definitiva, dormir con la televisión prendida es un hábito muy extendido, pero que puede afectar la calidad del descanso sin que muchas personas lo registren enseguida. La clave está en darle al cerebro un ambiente más tranquilo y estable para dormir profundamente durante la noche.
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