La marcha del IMSS y la UAM: calles tomadas y voces que exigen ser escuchadas en la Ciudad de México – Revista GENTE
 

La marcha del IMSS y la UAM: calles tomadas y voces que exigen ser escuchadas en la Ciudad de México

En el Día de la Médica y el Médico, personal de salud y estudiantes universitarios protagonizan movilizaciones que paralizan arterias clave de la capital, reclamando mejores condiciones laborales, educativas y de atención para millones de mexicanos.
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La mañana del 23 de octubre la Ciudad de México despertó con un pulso distinto: el rumor de pasos y consignas resonó en avenidas icónicas como Paseo de la Reforma y Calzada del Hueso. Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) salieron a las calles, no solo para interrumpir el tránsito, sino para exigir, con sus cuerpos y su presencia, respuestas a demandas largamente postergadas.

La movilización del IMSS, encabezada por integrantes de la Sección XXXII del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), marcó el Día de la Médica y el Médico con una marcha que partió desde el Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo capitalino. Más que una celebración, fue un llamado urgente: los trabajadores reclaman un aumento salarial del 10 por ciento tabular, una jubilación mutualista bajo los beneficios de la Ley del IMSS de 1973, y la renuncia de su actual líder sindical, Rafael Olivo. A ello se suma la preocupación por el desabasto de medicamentos e insumos, una situación que, aseguran, afecta la calidad de atención a millones de derechohabientes.

Un día de protestas que paralizó la capital

La marcha del IMSS, prevista desde las primeras horas del día, impactó la circulación en Paseo de la Reforma y los accesos al Centro Histórico. La Secretaría de Seguridad Ciudadana estimó la participación de al menos 400 personas, aunque la cifra podría aumentar con la adhesión de otras secciones sindicales. Pero la protesta no se limitó a una sola jornada: los trabajadores han anunciado bloqueos 'sorpresa' para la próxima semana, con cierres intermitentes en grandes vialidades de la ciudad. El descontento se agudizó tras el anuncio de un incremento salarial del 8 por ciento —4 por ciento de ingreso tabular y 4 por ciento de apoyo a la renta de vivienda—, cifra que consideran insuficiente frente a sus necesidades y responsabilidades.

El clima de inconformidad no es exclusivo del sector salud. A partir del mediodía, estudiantes de la UAM tomaron las calles de Coyoacán y Tlalpan, partiendo de la UAM Xochimilco hacia la Rectoría General de la universidad. Su pliego petitorio es tan concreto como urgente: funcionamiento pleno de la biblioteca, insumos sanitarios, acceso a internet libre, mantenimiento de áreas deportivas y la desprivatización del Centro de Lenguas Extranjeras. Aunque se calculaba la presencia de cien manifestantes, la convocatoria podría sumar apoyos de otros comités estudiantiles, reflejando un malestar más amplio en la comunidad universitaria.

Las demandas detrás de las consignas

Detrás de cada consigna y pancarta, hay historias de desgaste y esperanza. El personal médico del IMSS, que durante años ha sostenido el sistema de salud pública en condiciones adversas, exige no solo una mejora salarial, sino también condiciones dignas para ejercer su vocación. El reclamo por insumos y medicamentos no es solo una cuestión gremial: impacta directamente en la atención de millones de mexicanos que dependen del IMSS para su bienestar.

Por su parte, los estudiantes de la UAM ponen sobre la mesa el derecho a una educación pública de calidad, con instalaciones y servicios que les permitan desarrollarse plenamente. Las demandas por acceso a internet y espacios deportivos no son lujos, sino necesidades básicas en una universidad moderna y plural.

Un pulso social que no se detiene

Las movilizaciones de este 23 de octubre son solo el inicio de una serie de protestas que, según lo anunciado, continuarán en los próximos días y semanas. El personal del IMSS planea una megamarcha nacional el 30 de octubre y una asamblea constituyente el 31, donde definirán nuevos pasos y exigirán cambios en la dirigencia sindical.

En una ciudad acostumbrada a las marchas, la jornada deja una pregunta abierta: ¿serán escuchadas las voces que hoy paralizan las calles? Mientras tanto, los protagonistas de esta historia —médicos, enfermeros, estudiantes— siguen en movimiento, convencidos de que solo así lograrán ser vistos y atendidos.


 
 

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