Andrea Ghidone y Pablo Otero celebraron su casamiento el sábado 24 de octubre en Rüt Haus, sobre la Costanera Norte de Buenos Aires, con una fiesta que reunió a familiares, amigos y figuras del espectáculo. La cita llegó nueve días después del casamiento civil que, como mostró GENTE en exclusiva, se hizo en el Club Libanés, ante los hijos de ambos, cuatro testigos y un círculo íntimo.

Acompañados por sus testigos, famosos y personas muy cercanas a la pareja, los novios hablaron de lo que significó encontrarse y construir una vida juntos. Pablo repasó, emocionado, el camino recorrido desde el día en que se conocieron. Andrea, por su parte, eligió una dedicatoria inédita: recitó una canción que escribió para él, sobre lo lindo de compartir la vida a su lado, que todavía no tiene música.

Después habló José, el menor de los hijos de Pablo, para contar el cambio que significó la llegada de Andrea a sus vidas. El cierre de la ceremonia encontró a los novios rodeados por Natasha, la hija de la bailarina, y por María Divina, Isabella y José, los hijos del empresario.

Desde Uruguay viajaron familiares y amigos de la novia para acompañarla. Su mamá estuvo durante toda la celebración, alegre y cerca de su hija. Los chicos, una vez pasada la emoción, se convirtieron en los más activos de la noche: bailaron, alentaron a los novios y no pararon.

Los tres vestidos de Andrea: de la gorgera victoriana al vestido llegado de Milán
Para la ceremonia, Andrea eligió un diseño de Marisa Campanella que combinó un fourreau de crepé de seda con una mantilla de encaje leavers y un cuello estilo gorgera victoriana.

La diseñadora buscó líneas puras, estructura clásica y texturas nobles, con un detalle teatral: la simpleza del vestido frente a la suntuosidad del encaje, en una propuesta que mezcló clasicismo y modernidad. La intención, explicó Campanella, fue sugerir la sensualidad de la bailarina con una elegancia que definió como “riqueza sin ostentación”.

El segundo vestido, también de Campanella, ya estaba terminado en el atelier cuando Andrea lo vio. Bordado a mano, con motivos geométricos y pedrería en cristales y strass, fue su elección para la fiesta.

Por su parte, el tercer cambio se trató de un vestido que ella misma trajo de Milán: un diseño súper en tendencia con flecos que recorrían toda la falda y que luego complementó con una boa de tul plisado a la hora del "carnaval carioca".

Del tango y el vals a los shows internacionales: de Carlos Vives a Gipsy Kings
Terminada la ceremonia, la recepción abrió con un show de tango en vivo, un género que atraviesa la carrera de la novia. Más tarde los invitados pasaron al salón, los novios hicieron su entrada y bailaron el vals acompañados por una orquesta. Antes de la cena, Gerónimo Rauch fue uno de los artistas que ofreció un show.

Durante la comida también subieron al escenario compañeras de Andrea en “Ellas son Tango”: Marisol Otero y Natalia Cociuffo cantaron, y Anita Martínez hizo un sketch sobre los hombres que provocó risas entre los invitados que disfrutaron la noche ubicados en lujosas mesas, repletas de flores y rodeadas de importantes caireles y lámparas.

La primera gran sorpresa fue Carlos Vives. Con La bicicleta y varios de sus éxitos, el colombiano levantó la primera parte de la fiesta y puso a los invitados a cantar y bailar junto a los novios.

Más adelante la cereza del pastel llegó con el mega show de Gipsy Kings llegados especialmente de Dubai, con cotillón flamenco incluido: con abanicos, vinchas y divertidos accesorios los famosos reinventaron sus looks especialmente para la ocasión.

Los invitados y una pista de baile entre Uruguay y Argentina
Entre quienes acompañaron a los novios en la mega fiesta estuvieron, entre otros, Flor de la V y su marido, Pablo Goycochea, Fede Bal y Evelyn Botto, Teté Coustarot, Gabriel Corrado, Facundo Arana, Rodrigo Lussich, Gladys Florimonte, Susana Roccasalvo, Adabel Guerrero, Luis Ventura, Barbie Simons con su novio, Anita Pauls, Marisol Otero, Natalia Cociuffo, Anita Martínez, Dedé Romano, Débora Damato y Rocío Marengo.

En la pista, Fede Bal y Evelyn Botto bailaron todo junto a los novios. Cuando tocó Márama, la fiesta tuvo su momento compartido entre las dos orillas: aparecieron las camisetas de Uruguay y de Argentina y los invitados se mezclaron entre canciones y festejos.

El menú especial y la impresionante mesa dulce
La cena empezó con una burratina con endivias frescas, peras, nueces saladas y aderezo de naranja y parmesano. De principal, los invitados pudieron elegir entre un gigot de cordero horneado lentamente, con pesto de hierbas, portobellos rellenos, bok choy y milhojas de papas, o una merluza negra con puré especiado de zanahoria, tomate gratinado, arvejas frescas y crema de limón y jengibre.

El postre ofreció dos caminos: cremoso de chocolate con crocante de almendras y salsa hot fudge, o merengue de pistachos con cremoso de limón, chocolate blanco y cítricos. La carta de bebidas reunió vinos de Argentina, Nueva Zelanda, Francia y España, además de champagnes franceses. Más tarde se habilitó una mesa dulce con una gran variedad de tortas.

La boda tuvo además un propósito solidario. En vez de regalos, los novios pidieron aportes para cuatro instituciones de Argentina y Uruguay: la Fundación Natali Dafne Flexer, La Casa del Teatro, la Asociación Protectora de Animales San Francisco de Asís y la Fundación Álvarez Caldeyro Barcia.

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